{"id":6431,"date":"2021-06-22T19:31:03","date_gmt":"2021-06-22T22:31:03","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/psicoanalisis-y-universidad-2\/"},"modified":"2021-06-22T19:31:03","modified_gmt":"2021-06-22T22:31:03","slug":"psicoanalisis-y-universidad-2","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/psicoanalisis-y-universidad-2\/","title":{"rendered":"Psicoan\u00e1lisis y Universidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">La presencia de los practicantes del psico\u00adan\u00e1lisi\u00ads en las aulas de las universida\u00addes argentinas, y tambi\u00e9n la difusi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis mismo en ese \u00e1mbito, se nos impone como un hecho mucho antes de que pudi\u00e9\u00adsemos reflexio\u00adnar sobre ello. Partiendo de tal comprobaci\u00f3n, nos aproximaremos en lo que sigue al complejo lazo psicoan\u00e1lisis-universidad a partir de un recorrido -en zigzag quiz\u00e1s- que nos conducir\u00e1 del surgimiento de la universidad en la Edad Media, a la posici\u00f3n de Lacan respecto de los lazos del discurso anal\u00edtico con ella, y a las relaciones del psicoan\u00e1lisis con la investigaci\u00f3n; de la prolongada espera freudiana por su cargo de profesor y su opini\u00f3n sobre la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis en la universidad, a la cuesti\u00f3n actual del lugar de \u00e9ste en la formaci\u00f3n del psic\u00f3logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>De la Edad Media al capitalismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El surgimiento de las universidades en la Edad Media marca un punto de inflexi\u00f3n en las relaciones entre el saber y el poder que nos permite pensar las condiciones de estructura del discurso que as\u00ed se constituye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como lo destac\u00f3 J.-A. Miller<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> las Escuelas de la antig\u00fcedad se sosten\u00edan en la trans\u00adferencia hacia el maestro en torno del cual se consti\u00adtu\u00edan, lo que supon\u00eda, tanto en los maestros como en los asistentes a su ense\u00f1anza, una fuerte implicaci\u00f3n subjetiva. Por el contrario, la universidad surge debido al impulso del Amo -los Reyes y los Papas- por controlar la circulaci\u00f3n del saber. A su vez, su creaci\u00f3n responde tambi\u00e9n al esp\u00edritu corporativo que se impone en esa \u00e9poca. \u201cEl siglo XIII es el siglo de las universidades porque es el siglo de las corpora\u00adciones\u201d asevera J. Le Goff (LE GOFF 1957\/1984, 71), sosteniendo al mismo tiempo que la organizaci\u00f3n corporativa petrifica lo que consolida, responde al resguardo de los intereses de un grupo y a la instaura\u00adci\u00f3n de un monopo\u00adlio para su beneficio. Esta singular conver\u00adgencia entre los Reyes, los Papas y las corporaciones de maestros y estudiantes configura un dispositivo cuyo eje ya no es la trans\u00adferencia, sino que implica tanto un nuevo modo de rela\u00adci\u00f3n con el \u00adsaber como una modificaci\u00f3n en el estatuto de \u00e9ste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para captar la medida de este viraje resulta importante\u00ad detenerse en los m\u00e9todos de ense\u00f1anza que la universidad medieval formaliza: la lecci\u00f3n y la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lecci\u00f3n, seg\u00fan su etimolog\u00eda misma lo indica -del lat\u00edn <em>lectio, -onis<\/em>, \u2018acci\u00f3n de leer\u2019<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>-, implica la lectura o explica\u00adci\u00f3n de un texto. Tal como se\u00f1ala E. Gilson<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> los innumerables comen\u00adtarios que ha deja\u00addo la Edad Media parten de estas \u201cleccio\u00adnes\u201d en donde, a menudo, un pensamiento original queda vela\u00addo bajo la apa\u00adriencia de una simple explicaci\u00f3n textual. Esto se debe a que el m\u00e9todo, desde su inicio, fue el escol\u00e1sti\u00adco, uno de cuyos funda\u00admentos es la remisi\u00f3n del saber a la autori\u00addad. Le Goff demuestra como dicho escolasticismo, sostenido en un tr\u00edpo\u00adde, con\u00adlleva un peligro en cada una de sus compo\u00adnen\u00adtes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, podemos ubicar el problema del vocabulario. Los universi\u00adta\u00adrios quieren saber de qu\u00e9 est\u00e1n hablan\u00addo. De ah\u00ed la preocupa\u00adci\u00f3n por el uso de las palabras, de los conceptos. Pero su peligro es el \u201cverbalismo\u201d, las distincio\u00adnes triviales, las discusiones interminables y sin consecuen\u00adcias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo t\u00e9rmino, el m\u00e9todo est\u00e1 constituido por la dial\u00e9cti\u00adca, es decir, las leyes de la demostraci\u00f3n que buscan el convencimiento del oyente o lector. Aqu\u00ed el peligro es el \u201crazona\u00admiento vac\u00edo\u201d, la creaci\u00f3n de una sof\u00edstica vana de la argumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el tr\u00edpode se completa con el recurso a la autoridad: el saber de la universidad\u00ad se apoya en lo anterior, digiere el pasa\u00addo. Su peligro, entonces: la repetici\u00f3n, la \u201cimitaci\u00f3n servil\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es casual, de este modo, que el libro constituya la base de la ense\u00ad\u00f1anza universitaria y que incluso la t\u00e9cnica misma de su producci\u00f3n se vea radicalmente transformada. Era necesario abastecer a un gran n\u00famero de lectores y, adem\u00e1s, los cursos \u00admis\u00admos de los profesores deb\u00edan ser pasados al escrito. Sur\u00adge as\u00ed \u201cla era del manual\u201d (LE GOFF 1957\/1984, 89), del libro manejable, del libro como instrumento. Las grandes obras medievales, por ejemplo la de Santo Tom\u00e1s, tienen su origen en la actividad universitaria. Seg\u00fan Gilson \u201cla <em>Suma<\/em><em> teol\u00f3gica<\/em> [&#8230;] es el resumen completo y sistem\u00e1\u00adticamente ordenado de todas las verdades de teolog\u00eda natural y sobrenatural, clasificadas conforme a un orden l\u00f3gico, acom\u00adpa\u00f1adas de sus demostraciones m\u00e1s breves, encua\u00addra\u00addas entre los errores m\u00e1s peligrosos que las contradicen y la refutaci\u00f3n de cada uno de estos errores: todo para uso de los principian\u00adtes en teolog\u00eda\u201d (GILSON 1952, 373). El saber, as\u00ed, se \u201csuma\u201d, tiende a la totalizaci\u00f3n. Aunque se impone, a la vez, necesariamente, la idea de resumen, de compendio. Se trata, de este modo, de un saber global, totalizante, pero que al mismo tiempo debe ser compendiado, tornado manuable, instrumentaliza\u00addo por el libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los elementos centrales del m\u00e9todo universitario medie\u00adval era la discusi\u00f3n. El comentario de textos abre paso a la <em>disputatio<\/em>. Esta consist\u00eda en un certamen dial\u00e9ctico condu\u00adcido por uno o varios maestros donde se desplegaba una cues\u00adti\u00f3n &#8211;<em>quaestio<\/em>&#8211; en relaci\u00f3n con la cual cada uno de los participantes sosten\u00eda diversos argumentos. Un maestro organizaba los elementos a favor y en contra de cada soluci\u00f3n propuesta y, finalmente, se sancionaba cu\u00e1l era la valedera. Estas disputas pod\u00edan versar sobre un tema predeterminado o sobre cualquier tema -disp\u00aduta <em>quodlib\u00e9tica<\/em>-, pero quien quisiera sostener una disputa de estas caracter\u00edsticas deb\u00eda poseer \u201cuna presencia de esp\u00edritu poco com\u00fan y una competencia casi universal\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>lectio<\/em>, el manual y la disputa <em>quodlib\u00e9tica<\/em> nos mues\u00adtran, de modo paradigm\u00e1tico, el estatuto del saber como semblan\u00adte en el discurso universitario, as\u00ed como su relaci\u00f3n con la autoridad nos permite captar la relaci\u00f3n del saber (<em>S<sub>2<\/sub><\/em>) como agente, con el significante amo (<em>S<sub>1<\/sub><\/em>) en el lugar de la verdad<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. A la vez que la remisi\u00f3n al argumento de autoridad produce un borramiento de las huellas particulares de la enunciaci\u00f3n en pos de un enunciado universal de saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todos modos, si\u00adguiendo a Lacan<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, conviene distinguir el \u201ctodo saber\u201d del \u201csaber de todo\u201d, pues el primero enmarca la \u201cnueva tiran\u00eda del saber\u201d propia del discurso universitario, la que es distinta de un saber de erudici\u00f3n m\u00e1s o menos fecundo o est\u00e9ril. Tal tiran\u00eda se articula, para Lacan, con la burocracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, es M. Weber<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> quien ha ex\u00adpuesto la estructura de la organizaci\u00f3n bu\u00adrocr\u00e1\u00adtica o domi\u00adna\u00adci\u00f3n legal estatuida de modo racional, la cual da cuenta muy bien del modo de organiza\u00adci\u00f3n universitaria y la constitu\u00adci\u00f3n de sus jerarqu\u00edas y autoridades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El instrumento de la superio\u00adridad es aqu\u00ed el saber profesional especializado. Esta domina\u00adci\u00f3n por el saber representa el car\u00e1cter racional funda\u00admental y espe\u00adc\u00ed\u00adfico de la organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica. Opera con el ideal\u00ad de reclutamiento de los m\u00e1s calificados profesional\u00admen\u00adte y aspira a una formaci\u00f3n profesional que dure el mayor tiempo posible. Se sostiene, seg\u00fan Weber, en una dominaci\u00f3n impersonal formalista, \u201csin odio y sin pasi\u00f3n, sin amor y sin entusiasmo\u201d (WEBER 1922, 179). De all\u00ed el \u201cfuncionario ideal\u201d, sometido a la pre\u00adsi\u00f3n del deber estric\u00adto -formal\u00admen\u00adte igual pa\u00adra todos- y a vigilancia administrativa pero, con una \u201ccarrera\u201d ante s\u00ed, con pers\u00adpecti\u00advas de avances o ascensos por a\u00f1os de ejercicio y servi\u00adcios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, para aproximarnos a la actualidad, agreguemos que C. Bonvecchio -quien se ha ocupado del estudio de la g\u00e9nesis y la consolidaci\u00f3n de la universidad desde el nacimiento del capitalismo hasta su cabal desarrollo<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>&#8211; destaca c\u00f3mo el apa\u00adra\u00adto burocr\u00e1tico-funcio\u00adnal de la sociedad moderna ha tendido a consoli\u00addarse cada vez m\u00e1s, debili\u00adtando toda actividad que sea suscep\u00adti\u00adble de transformar\u00adse en cr\u00edtica, lo que ha afectado necesariamente el andamiaje tradicional de la instituci\u00f3n universitaria. Define as\u00ed a la universidad actual como el \u201cba\u00adzar de conocimientos\u201d de una socie\u00addad reducida al mercado. F\u00e1brica de estudiantes, de graduados, de adminis\u00adtradores o de desocupa\u00addos, la Universidad, como gran templo laico de la cultu\u00adra se ha disuelto -seg\u00fan este fil\u00f3sofo italiano- ya que resulta incompatible con la funci\u00f3n tecnol\u00f3\u00adgico-burocr\u00e1tica que el modelo de reproducci\u00f3n social le atri\u00adbuye en el capitalismo avanzado. Las denominaciones solemnes y los nombres rimbombantes que otrora suscitaban el respeto o la admiraci\u00f3n aparecer\u00edan ligados, en la actualidad, a rituales vac\u00edos, a pape\u00adles membretados, a una serie de tr\u00e1mi\u00adtes engorrosos y prolongados, mientras que el prestigio social de la profesi\u00f3n universitaria y el lenguaje acad\u00e9mico vivir\u00edan una lenta y no siempre digna declinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Bonvecchio, hasta el siglo XIX la universidad no hab\u00eda producido un mito de s\u00ed misma pues era ajena tanto a los circuitos econ\u00f3micos y produc\u00adtivos como al proceso de reproducci\u00f3n social. Habr\u00eda sido la burgues\u00eda en ascenso la que \u201ctransfiere al saber el orgullo de su propio \u00e9xito social: la victoria de la inteligencia (la nobleza de del esp\u00edritu y la renta industrial-financiera) so\u00adbre e\u00adl este\u00adticismo parasitario (la nobleza de la sangre y la renta territorial)\u201d (BONVECCHIO 1980, 28). De ah\u00ed que fuera la bur\u00adgues\u00eda la que organice el saber, sus articulaciones y, sobre todo, su circula\u00adci\u00f3n, con base en el modelo del movimiento econ\u00f3mi\u00adco. Es en el saber y en sus aplicaciones t\u00e9cnicas en donde la clase burgue\u00adsa habr\u00eda de vislumbrar el instrumento fundamental de su as\u00adcen\u00adso material y de su propia conso\u00adlidaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es ese mito, este sue\u00f1o de la armon\u00eda entre el saber y el poder, el que se agrieta -seg\u00fan Bonvecchio- en nuestro siglo, en el que \u201cla universidad y su len\u00adguaje han sido sustituidos por el lenguaje empresarial-cultu\u00adral de gran difusi\u00f3n, o bien por el saber sofisticado y exclu\u00adsivo de los institutos de investi\u00adgaci\u00f3n y de las escuelas elitistas y refinadas\u201d (BONVECCHIO 1980, 22-23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, quiz\u00e1s la crisis no sea tan definitiva como la propone este pensador italiano, pero su planteo resulta de inter\u00e9s al marcar un punto de impasse y de reformulaci\u00f3n sobre el sitio de la universidad en el capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lacan y la universidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que Lacan no se consideraba un universitario. Por el contrario, su ense\u00f1anza muestra con frecuencia desd\u00e9n hacia a la universidad y sus profesores. Tal actitud, sin embargo, no era muy novedosa. Lo precedieron en eso autores de fama. El ingl\u00e9s Thomas Carlyle en 1830, en su autobiograf\u00eda ap\u00f3crifa del Profesor Teufelsdr\u00f6ckh, escrib\u00eda: \u201cMis maestros eran obtusos pedantes, que no sab\u00edan de la naturaleza humana ni de ninguna otra cosa, a no ser de sus l\u00e9xicos y de sus libretas trimestrales. Nos agobiaban con innumerables vocablos muertos (no quiero decir de una lengua muerta porque ellos mismos no sab\u00edan ninguna) y a eso llamaban educar el esp\u00edritu de la juventud\u201d. Dos d\u00e9cadas antes Madame de Sta\u00ebl, francesa, hab\u00eda redactado un texto rico en iron\u00eda sobre las florecientes universidades alemanas, que podr\u00eda resumirse en esta frase: \u201cEn Alemania, aquel que no se ocupe del universo realmente no tiene nada que hacer\u201d (STA\u00cbL 1810, 66). Aun el propio Goethe, alem\u00e1n, pon\u00eda bajo el disfraz y la voz de Mefist\u00f3feles su delicado sarcasmo respecto de la ense\u00f1anza escolar: \u201cSe les ense\u00f1ar\u00e1 que lo que antes hac\u00edan de una sola vez, naturalmente, como comer o beber, deber\u00e1n ahora hacerlo en uno, dos, tres tiempos\u201d. Y mucho antes de que nacieran los bisabuelos de Lacan, al joven Rabelais le confiscaban en <em>La Sorbonne<\/em> sus libros de griego, por temor de que esa lengua profana lo llevara a un examen cr\u00edtico de los evangelios. La respuesta se puede leer en sus obras. Y no es \u00e9sa la menor de las virtudes de la universidad: la de permitir generar respuestas. La represi\u00f3n ejercida por el significante amo es claramente atenuada -toda su historia lo demuestra- por la universidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos sorprende tanto entonces encontrar, en el siglo XX, una denuncia de los ropajes de saber que el profesor viste bajo la forma de tesis, o de ense\u00f1anzas paradigm\u00e1ticas, o de investigaciones preformateadas por la lglesia, los Laboratorios, el Banco Mundial. Tampoco grandes novedades en cuanto a la permeabilidad de la universidad al discurso del amo. Distintos historiadores de la instituci\u00f3n universitaria lo muestran suficientemente<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novedad aportada por Lacan est\u00e1 m\u00e1s bien del otro lado, no del docente sino del alumno. Por su forma peculiar de tratar la imposibilidad de educar, en la universidad, del objeto del deseo de los padres pueda resultar otra cosa: un sujeto. A partir del alumno-objeto \u2018<em>a<\/em>\u2019, la universidad produce sujeto. Lo que Lacan formaliza: \u00a0<em><u>S<sub>2<\/sub><\/u><\/em><em>\u00ae <u>\u00a0a <\/u>\u00a0<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. No ser\u00e1 educar, pero de todos modos es algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<em>S<sub>1<\/sub><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a0$<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y bien, aunque no se consideraba un universitario, Lacan hab\u00eda pasado por la universidad. Hab\u00eda obtenido de ella algunos t\u00edtulos, hab\u00eda fraguado incluso su interesante tesis -la que inspir\u00f3 a Dal\u00ed en la invenci\u00f3n de su m\u00e9todo paranoico-cr\u00edtico-. Pero, adem\u00e1s, cuando los propios psicoanalistas proscribieron su ense\u00f1anza de la instituci\u00f3n anal\u00edtica, fue en la universidad donde encontr\u00f3 refugio. De hecho, a\u00fan cuando ya hab\u00eda fundado su Escuela de psicoan\u00e1lisis, continuaba su seminario en alguna dependencia universitaria. Es decir que Lacan no s\u00f3lo inscribi\u00f3 su discurso propio en el di\u00e1logo de las luces, sino tambi\u00e9n en una prolongada tradici\u00f3n de ense\u00f1anza. De \u00e9l, como de Tom\u00e1s de Aquino y de tantos otros maestros parisinos, puede decirse que casi todas sus obras importantes surgieron directamente como resultado de una ense\u00f1anza respetuosa del principio inicialmente eclesi\u00e1stico de la gratuidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo ello se sigue lo que permite entrever su pol\u00edtica respecto de la universidad. Si Lacan pudo sostener en ella a su seminario, es porque la universidad es el lugar donde se puede sembrar con la seguridad de cosechar lo que interesa al discurso anal\u00edtico como materia prima. Lo que produce el discurso universitario -un sujeto- es, precisamente, el \u00fanico partenaire v\u00e1lido del analista: <em>a <\/em><em>\u00ae $<\/em> <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Aunque la inversa no es cierta, lo que se ve bien en nuestros d\u00edas por ejemplo en el hecho de que un sujeto producido por la universidad bien puede tomar como partenaire privilegiado al psic\u00f3logo cognitivo, o al especialista en la nueva ciencia del marketing. Y es ah\u00ed donde se justifica que el analista, o incluso -y quiz\u00e1s mejor- el analizante<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, lleven su ense\u00f1anza a la universidad: porque el <em>imprinting<\/em> que se logra en ese momento constitutivo del sujeto, como en Martina, la peque\u00f1a oca que cri\u00f3 Lorenz, deja una marca indeleble. Lo cual es para tener en cuenta, ya que en ese punto se debe elegir entre cosechar o desechar.\u00a0 Y si algo se constata habitualmente es que la incidencia num\u00e9rica del psicoan\u00e1lisis no deja de estar en relaci\u00f3n, en cada ciudad, con el grado de inserci\u00f3n del mismo en la universidad. Se puede argumentar, por cierto, que la cantidad no asegura la calidad. Pero tambi\u00e9n es indudable que la calidad, sin cantidad, no aporta demasiado a la causa anal\u00edtica. \u00a1El propio Lacan debi\u00f3 tomarse la molestia!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a su relaci\u00f3n con el saber, no se debe olvidar que Lacan naci\u00f3 y creci\u00f3 en Par\u00eds. Nunca fue un gran viajero, se sent\u00eda a sus anchas en la gran metr\u00f3polis&#8230; universitaria.\u00a0 Es que m\u00e1s que de cualquier otra gran ciudad se puede decir de Par\u00eds que no hubiera sido tal sin su universidad.\u00a0 Desde el siglo XIII Par\u00eds fue, y en alguna medida sigue siendo, el lugar luminoso y precoz donde una vasta comunidad ense\u00f1a, estudia, investiga, inicialmente bajo la doble tutela del papado y de los reyes de Francia, actualmente bajo la influencia m\u00faltiple de la ciencia, el mercado, y otros discursos, entre los que figura el psicoanal\u00edtico. Lugar de encuentros, de disputas, de contradicciones, de consolidaci\u00f3n y de revisi\u00f3n doctrinaria, de religi\u00f3n y de l\u00f3gica, de pro y de antiaristot\u00e9licos, de saber y verdad, etc., pero, sobre todo, donde siempre rein\u00f3 cierta libertad dial\u00e9ctica en la relaci\u00f3n con el saber, y donde no s\u00f3lo la <em>lectio<\/em> casi siempre fue posible, sino tambi\u00e9n la <em>disputatio<\/em>, incluso <em>quodlibetal<\/em> -como se\u00f1alamos antes, la discusi\u00f3n abierta donde el maestro se ofrece a tratar un problema planteado por cualquiera-, lo que es dif\u00edcil de imaginar en otras instituciones, incluso psicoanal\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed podemos discernir lo que ha permitido a Lacan ubicar al analista en un contexto de lazos sociales m\u00e1s amplio que el que garantiza la instituci\u00f3n anal\u00edtica. Porque no basta con juntar a un analista con otro en el encierro de una Sociedad, aunque \u00e9sta tome la forma de Escuela, para que el discurso psicoanal\u00edtico d\u00e9 nuevos v\u00e1stagos. Es indudable la fecundidad del cambio de discurso. \u00bfAire, ventilaci\u00f3n, ox\u00edgeno, que permite respirar y volver con las fuerzas renovadas?\u00a0 Hay m\u00e1s que eso, al menos en la visi\u00f3n de Lacan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan jam\u00e1s plante\u00f3 al psicoan\u00e1lisis como un lazo social que pueda funcionar aislado. Bien por el contrario, postul\u00f3 la interacci\u00f3n, a\u00fan en lo m\u00e1s reconcentrado de la experiencia anal\u00edtica, de varios discursos diversos.\u00a0 Su conocida formulaci\u00f3n \u201cmatematizada\u201d de los cuatro discursos le permiti\u00f3 mostrar mediante qu\u00e9 giro el discurso anal\u00edtico opera sobre otro, al que instituye artificialmente en la experiencia de la cura: el discurso hist\u00e9rico<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Y que a su vez \u00e9ste surge por alteraci\u00f3n de la forma que ha tomado en nuestra \u00e9poca el discurso del amo antiguo: la del discurso del inconciente. Concibi\u00f3 al discurso anal\u00edtico, m\u00e1s que como un discurso estable, como un principio de rotaci\u00f3n, de cambio de discurso. Fue su manera de plantear al psicoan\u00e1lisis como lo que puede ser para cada uno que entra o sale de \u00e9l: una revoluci\u00f3n<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta posici\u00f3n, y con raz\u00f3n, resulta dif\u00edcil de entender al psicoanalista que se pretende puro, es decir, al que concibe al psicoan\u00e1lisis como un discurso que se puede aislar y estabilizar en el interior de un recinto cualquiera, sea el consultorio o la instituci\u00f3n psicoanal\u00edtica. Pero Lacan no cre\u00eda en la estabilidad del discurso anal\u00edtico. Confiaba m\u00e1s en el analizado en el momento del pase que en el analista ya estabilizado en su pureza. Busc\u00f3 entonces asegurar al discurso psicoanal\u00edtico mediante una vuelta m\u00e1s amplia, en la que \u201chay emergencia del discurso anal\u00edtico cada vez que se franquea el paso de un discurso a otro\u201d (LACAN 1972-1973, 25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dispositivo universitario supone, en cambio, un discurso estable. Tanto, que ya lleva ocho siglos de existencia hist\u00f3ricamente documentable. Una instituci\u00f3n formidable que, por m\u00e1s inercia e impotencia que cargue -como todo aparato-, sigue siendo sin embargo perfectamente capaz de tolerar que venga tambi\u00e9n el psicoanalista a cantarle sus verdades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abordemos, por fin, la otra \u2018Proposici\u00f3n\u2019 de Lacan. Ya que es famosa la <em>Proposici\u00f3n<\/em><em> de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela<\/em>, pero menos conocida, y poco practicada hasta ahora, es su propuesta para la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis en la universidad. Fue publicada en 1975 bajo el t\u00edtulo: <em>Tal vez en Vincennes&#8230;<\/em> (donde en aquel momento se situaba la Universidad de Par\u00eds VIII). Comienza con un anhelo m\u00e1s bien destinado a no cumplirse: \u201cTal vez en Vincennes se agregar\u00e1n las ense\u00f1anzas en que Freud formul\u00f3 que el analista deb\u00eda apoyarse\u201d (LACAN 1975, p. 3-5). Luego, como pod\u00eda esperarse de \u00e9l, cambia por completo la lista de disciplinas que Freud hab\u00eda propuesto, reduci\u00e9ndola a un conjunto de cuatro: ling\u00fc\u00edstica, l\u00f3gica, topolog\u00eda y \u2018antifilosof\u00eda\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 se trata en esa propuesta? Vale la pena al menos leerla. De \u201cayudar al psicoanalista con ciencias que se propagan bajo el modo universitario\u201d. Imprescindible, aunque no \u00fanicamente. Se trata tambi\u00e9n de \u201cque esas ciencias encuentren en la experiencia [del an\u00e1lisis] la ocasi\u00f3n de renovarse\u201d (LACAN 1975, p. 3-5). Objetivo promisorio, que merece por lo tanto precisiones. Y \u00e9sta en primer lugar: que Lacan no pensaba en contribuir a la cultura general del analista, sino en a\u00f1adir a su formaci\u00f3n las ense\u00f1anzas en que para Freud el psicoanalista deb\u00eda apoyarse porque, a sabiendas o no, su propio an\u00e1lisis se sirvi\u00f3 de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La propuesta de Lacan de hacer expl\u00edcita esa apoyatura no s\u00f3lo vale, entonces, como esclarecimiento te\u00f3rico o pr\u00e1ctico a partir de una ense\u00f1anza de estilo universitario cl\u00e1sico -que conserva su inter\u00e9s, proped\u00e9utico, por ejemplo para el analista que usualmente conoce muy poco de otras disciplinas, que sin embargo est\u00e1n implicadas en su pr\u00e1ctica-. Hay algo m\u00e1s en tal <em>Proposici\u00f3n<\/em>, algo que a primera vista puede parecer una ambici\u00f3n exagerada: el discurso anal\u00edtico depende de que esas ciencias encuentren en el psicoan\u00e1lisis la ocasi\u00f3n de renovarse. No tanto por las contribuciones precarias que puede hacer a la l\u00f3gica, la ling\u00fc\u00edstica, etc., como por el efecto que resulta de volver a situar en ellas a ese sujeto que, en tanto disciplinas cient\u00edficas, forcluyen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posici\u00f3n radical de Lacan reside en que, para \u00e9l, la interacci\u00f3n del discurso anal\u00edtico con otros discursos forma parte del concepto mismo de psicoan\u00e1lisis. Es lo que tiene de poco confortable, pero de interesante, ese acto por el que el analista opera cada vez&#8230; que cambia de discurso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva, no vendr\u00eda mal al \u201canalista medio\u201d, es decir \u201cel que no se autoriza m\u00e1s que en su extrav\u00edo\u201d -iron\u00eda de la <em>Proposici\u00f3n<\/em> citada-, volver a los claustros, para acercarse por ejemplo a la disciplina de la topolog\u00eda, donde encontrar\u00e1 una aproximaci\u00f3n a las formas \u201cen que el espacio forja fallas o acumulaci\u00f3n\u201d. Lo cual, \u201cest\u00e1 hecho para proveer al analista lo que le falta: un apoyo diferente al metaf\u00f3rico para sostener la metonimia\u201d (LACAN 1975, p. 3-5). Evidentemente, la recreaci\u00f3n sin im\u00e1genes que de eso realiza Lacan en <em>L&#8217;\u00e9tourdit<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> no se reduce al discurso universitario, pero tampoco se concibe sin pasar por all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Psicoan\u00e1lisis e investigaci\u00f3n universitaria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si, como pronto destacaremos, el psicoan\u00e1lisis cuenta con una considerable extensi\u00f3n en las aulas de las universidades argentinas en lo que a la ense\u00f1anza se refiere, debe hacerse notar, por el contrario, que su inserci\u00f3n en el campo de la investigaci\u00f3n en ese medio es escaso y recientes sus primeras propuestas<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F\u00e1cil ser\u00eda resolver esta disparidad respondiendo que el psicoan\u00e1lisis posee canales espec\u00edficos fuera de la universidad para promover y hacer progresar el saber que le concierne. Pero ocurre que, aceptando esta respuesta -que parece excluir a la universidad como campo alternativo de investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis-, necesariamente nos condenamos a considerar a la instituci\u00f3n universitaria exclusivamente como lugar de difusi\u00f3n de la doctrina freudiana, o como uno de los modos de vehiculizar la oferta del psicoan\u00e1lisis en la ciudad lo que, a\u00fan sin restarle valor, resulta insuficiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s todav\u00eda, en esta perspectiva grandes son los riesgos que corre la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis que, incluida en un campo en el que coexiste con otros saberes, pierde la oportunidad de poner a prueba, en la confrontaci\u00f3n, en la intersecci\u00f3n, o en la confluencia con aqu\u00e9llos, la originalidad de sus desarrollos, as\u00ed como el car\u00e1cter abierto de su teor\u00eda, fuente impulsora de nuevos hallazgos. Acabamos de destacar, con Lacan, hasta qu\u00e9 punto la fecundidad del psicoan\u00e1lisis depende de su relaci\u00f3n con otros discursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Riesgos importantes, adem\u00e1s, ya que alejan al discurso anal\u00edtico de su filiaci\u00f3n cient\u00edfica, al quedar el saber reducido con exclusividad al recurso a la suposici\u00f3n, que tiene seguramente su pertinencia espec\u00edfica en la implementaci\u00f3n del dispositivo psicoanal\u00edtico, pero que es inadecuado para el momento en que el analista debe exponer sus razones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata entonces, justamente, del saber en tanto que expuesto<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>, aquel que puede ser sometido a prueba y verificaci\u00f3n, el que contempla argumentos y deducciones que permiten la elaboraci\u00f3n de los hallazgos que se producen en la experiencia a partir de coordenadas l\u00f3gicas espec\u00edficas. Y que no se esconda aqu\u00ed el analista tras \u201clo inefable\u201d o \u201cintransmisible\u201d que afectar\u00eda a su pr\u00e1ctica. Si el psicoan\u00e1lisis se distingue de cualquier pr\u00e1ctica esot\u00e9rica es, precisamente, porque su estructura misma \u201cpuede formularse de manera enteramente accesible a la comunidad cient\u00edfica, si se recurre m\u00ednimamente a Freud que propiamente la constituy\u00f3\u201d (LACAN 1957, 420).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, en esta perspectiva -la del saber en tanto que expuesto-, muchos de los requisitos propios de la investigaci\u00f3n en otros campos pueden adecuarse a las particularidades que comporta una investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis. Y, antes que nada, el intento de producci\u00f3n de algo nuevo a trav\u00e9s de un enfoque metodol\u00f3gico riguroso y sistem\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a lo primero, se\u00f1alemos que tambi\u00e9n en psicoan\u00e1lisis se tratar\u00eda de promover proyectos que logren arribar a establecer nuevas articulaciones. Ciertamente, conseguir por la investigaci\u00f3n la producci\u00f3n de novedades, por modestas que fuesen, la elaboraci\u00f3n de algo nuevo para el campo anal\u00edtico, no puede sino considerarse provechoso, siendo tantas veces desalentador el panorama que presentan los trabajos de los analistas: la repetici\u00f3n de las \u00faltimas verdades proferidas por la autoridad de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto de lo segundo, puede decirse que tanto Freud como Lacan nos han dejado ejemplos de un rigor metodol\u00f3gico notable. Rel\u00e9anse de este modo algunos \u201ccl\u00e1sicos\u201d: <em>La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os <\/em>de Freud, o <em>La direcci\u00f3n de la cura y los principios de su poder<\/em> y <em>De una cuesti\u00f3n preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis<\/em> de Lacan. En cualquiera de ellos se constatar\u00e1 el correcto planteo de los problemas, el \u201cestado del arte\u201d admirablemente sintetizado, la definici\u00f3n \u00e1gil y certera de los prop\u00f3sitos y objetivos de la investigaci\u00f3n, la articulaci\u00f3n precisa de las preguntas y de las hip\u00f3tesis fundamentales, la descripci\u00f3n de los obst\u00e1culos con que chocan las explicaciones de otros autores, la nueva soluci\u00f3n propuesta que hace de esos tropiezos el punto de apoyo para una nueva perspectiva epist\u00e9mica y una reorientaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, que en psicoan\u00e1lisis no se descuide la contingencia del encuentro, lo sorpresivo del hallazgo, lo fecundo del tropiezo, no implica en modo alguno la renuncia al rigor que procede del m\u00e9todo, del plan que orienta la b\u00fasqueda. M\u00e1s a\u00fan, es s\u00f3lo en ese marco -el de un proyecto de investigaci\u00f3n riguroso- que los hallazgos adquieren todo su valor y revelan su potencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si por un lado la investigaci\u00f3n no es \u00fanicamente b\u00fasqueda, ni comienza siquiera por all\u00ed -pues todo investigador parte de alg\u00fan encuentro, de alg\u00fan hallazgo, por peque\u00f1o que sea, que se vuelve condici\u00f3n de la investigaci\u00f3n misma-, por otro lado, el s\u00f3lo hallazgo no es garant\u00eda de una investigaci\u00f3n seria, ni conduce necesariamente a resultados. La b\u00fasqueda disciplinada, ordenada por el m\u00e9todo, tampoco puede obviarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De donde se sigue el entrelazamiento forzoso, cuando de investigar se trata, de encuentro y b\u00fasqueda, <em>tych\u00e9<\/em> y <em>automaton<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y trat\u00e1ndose entonces, no de un mero ordenamiento del saber establecido, sino de su interrogaci\u00f3n minuciosa con el fin de hacer lugar a la producci\u00f3n de lo nuevo a trav\u00e9s de un enfoque metodol\u00f3gico riguroso y sistem\u00e1tico, se puede encontrar en la virtud de la \u2018precisi\u00f3n\u2019 a una de las principales condiciones de la investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Justamente, una de las complicaciones que aparece con mayor frecuencia en los proyectos de investigaci\u00f3n en el campo psicoanal\u00edtico reside, sin duda, en la escasa precisi\u00f3n, por ejemplo, en la delimitaci\u00f3n del objeto y del problema que se pretende encarar. Siendo evidente lo dificultoso que se torna alcanzar una conclusi\u00f3n si\u00a0desde el inicio no se formula con simplicidad y pertinencia qu\u00e9 es lo que se pretende investigar o poner a prueba, de donde se derivan como encadenamientos l\u00f3gicos los principales objetivos de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, hallamos promisoria la apertura del campo de la investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis en el seno de la universidad, sobre todo, por las exigencias y condiciones que implica para quien se compromete en ello. La elaboraci\u00f3n de un proyecto de investigaci\u00f3n obliga al analista a formular de manera clara y concisa los problemas que surgen en su campo, de modo tal de volverlos accesibles incluso para aquellos que no participan de sus supuestos y que, por esa misma raz\u00f3n, pueden, sin embargo, ubicarse en un punto de exterioridad tal que demande pruebas y rechace meras evidencias. Es esta una v\u00eda que lo fuerza a entregar de un modo ordenado y transmisible los hilos argumentativos de aquello que sostiene, comprometi\u00e9ndolo con una exigencia de racionalidad que no se distingue de la que vio nacer al psicoan\u00e1lisis mismo, y a desechar, en cambio, aquello en lo que no pocas veces se adormece: el recurso a la autoridad, el empleo del c\u00f3digo, la jerga \u00fanicamente comprendida en la parroquia, lo que no lo conduce m\u00e1s que a la endogamia. Seguramente es un modo de mantener abierta la ruta inaugurada por Freud y prolongada por Lacan, una \u201cmanera de interrogar al psicoanalista, de apremiarlo para que declare sus razones\u201d (Lacan 1977, 42).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Profesor Sigmund Freud<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue sencillo para Freud avanzar en el terreno acad\u00e9mico de la Viena de fines del siglo pasado. Tal progreso en el imperio austro-h\u00fangaro durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX y comienzos del XX estaba signado por lo que entonces se denominaba <em>Protektion<\/em><a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> por la cual, para ascender profesionalmente, no bastaban preparaci\u00f3n, m\u00e9ritos, o aptitudes, pues lo fundamental reca\u00eda sobre la red de <em>relaciones<\/em> que se supiese tejer. Y es conocida la renuencia de Freud a progresar en lo acad\u00e9mico vali\u00e9ndose de tales influencias: \u201cse negaba a entrar en la \u2018resbaladiza pendiente\u2019<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> que supon\u00eda conseguir abogados que apelaran a sus conexiones con los bur\u00f3cratas de alto rango. Pensaba que el sistema austr\u00edaco de la <em>Protektion<\/em> era detestable\u201d (GAY 1988, 168).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese que devenido <em>Privatdozent<\/em> en 1885 reci\u00e9n en 1902 hubo una c\u00e1tedra para \u00e9l, cuando es nombrado <em>Ausserordentlicher Professor<\/em> (<em>Professor Extraordinarius<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto existieron iniciativas en su favor, pero la designaci\u00f3n se demoraba. As\u00ed, en 1897, hab\u00eda sido propuesto para el cargo por sus colegas Hermann Nothnagel y Richard von Krafft-Ebing; el comit\u00e9 de siete miembros que deb\u00eda nominarlo brind\u00f3 su apoyo un\u00e1nime; el claustro m\u00e9dico acompa\u00f1\u00f3 la recomendaci\u00f3n -por 22 votos contra 10-&#8230; y sin embargo el Ministerio de Educaci\u00f3n no promovi\u00f3 su nombramiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En verdad, al ser informado por Nothnagel de la propuesta que elevar\u00edan junto a Krafft-Ebing ya \u00e9ste le advert\u00eda que no se hiciera ilusiones: \u201cUsted sabe de las otras dificultades. Con esto quiz\u00e1 s\u00f3lo se consiga que usted sea puesto sobre el tapete. -Sabemos todos de la escasa posibilidad de que el ministro avale la propuesta\u201d (FREUD 1887-1904, 245).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan P. Gay<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> esas \u201cotras dificultades\u201d aludir\u00edan a la atm\u00f3sfera claramente desfavorable para el ascenso de los profesionales jud\u00edos en la Viena contempor\u00e1nea de Freud. Pero para explicar su demora en la llegada al cargo de profesor, al antisemitismo de la Viena de la d\u00e9cada de 1890 hay que sumar, seguramente, el esc\u00e1ndalo que acarreaban las novedosas teor\u00edas de Freud sobre el origen de las neurosis, el papel otorgado a la sexualidad en su etiolog\u00eda<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. De este modo, puede bien suponerse que \u201clos motivos que ten\u00eda el gobierno para mostrarse renuente a reconocer y recompensar los m\u00e9ritos cient\u00edficos de Freud estaban \u2018sobredeterminados\u2019 -para decirlo con un t\u00e9rmino freudiano-; son complejos y muy dif\u00edciles de desentra\u00f1ar\u201d (GAY 1988, 171).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed que mientras otros profesionales de la generaci\u00f3n de Freud eran r\u00e1pidamente promovidos como profesores, la carrera acad\u00e9mica de \u00e9ste se retardaba de modo ostensible. Si el lapso medio entre un <em>Dozentur<\/em> y una designaci\u00f3n para una c\u00e1tedra era de ocho a\u00f1os, Sigmund Freud debi\u00f3 aguardar diecisiete para conseguirla<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Y debe indicarse que no lo logr\u00f3 de modo autom\u00e1tico. Tuvo que renunciar a un ideal de pureza, a su posici\u00f3n de desprecio respecto de la<em> Protektion<\/em><em>,<\/em> y decidirse a hacer uso de sus <em>relaciones<\/em>, lo que reci\u00e9n ocurre a fines de 1901, al regreso de su viaje a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vuelta entonces de aquel viaje, rectificando su posici\u00f3n anterior, Freud adopta una actitud definidamente activa en favor de su promoci\u00f3n acad\u00e9mica. El que hab\u00eda permanecido tantos a\u00f1os inm\u00f3vil esperando que le lloviese una designaci\u00f3n por sus exclusivos merecimientos, aquel que no hab\u00eda querido \u201cenlodarse\u201d sirvi\u00e9ndose de las <em>relaciones <\/em>con el fin de alcanzar su anhelado cargo, al retornar de Roma apela a su antiguo maestro Sigmund von Exner -profesor de fisiolog\u00eda en la Universidad de Viena desde 1891, sucesor de Br\u00fccke en la c\u00e1tedra y, desde 1894, consultor especialista en el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica- quien le revela \u201calgo oscuro acerca de influencias personales\u201d que se habr\u00edan movido en su contra y le aconseja que se procurara una \u201cinfluencia personal de sentido contrario\u201d (FREUD 1887-1904, 501-502). Moviliza a su antigua amiga y ex-paciente Elise Gomperz, \u201cquien fue muy amable y adopt\u00f3 la causa con calor\u201d (FREUD 1887-1904, 502) inform\u00e1ndole que Nothnagel y Krafft-Ebing deb\u00edan renovar su pedido -lo que \u00e9stos hacen de inmediato cuando Freud les escribe-. Y, por fin, mueve a otra paciente, la baronesa Marie Ferstel, quien llega a convencer al Ministro de Educaci\u00f3n haci\u00e9ndole prometer \u201c&#8230;que har\u00eda nombrar profesor a su m\u00e9dico, que la hab\u00eda sanado\u201d (FREUD 1887-1904, 502). Cosa que, finalmente, el Ministro no realiza \u201cgratis\u201d: se \u201chace donar\u201d por la baronesa un cuadro de Emile Orlik para una galer\u00eda que Su Excelencia proyectaba fundar. Bromeando sobre el episodio Freud le escribe a Flie\u00df: \u201c&#8230; creo que si un cierto B\u00f6cklin se hubiera encontrado en su poder [el de la baronesa] y no en el de su t\u00eda [&#8230;] yo habr\u00eda sido nombrado tres meses antes\u201d (FREUD 1887-1904, 502). En fin, Su Excelencia habr\u00e1 tenido que conformarse con un simple Orlik en lugar del codiciado B\u00f6cklin&#8230; pero Freud devino finalmente profesor: el 22 de febrero de 1902 el emperador firm\u00f3 el decreto que le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de Professor Extraordinarius<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subray\u00e9moslo entonces, Freud accedi\u00f3 a ese t\u00edtulo s\u00f3lo cuando pudo desprenderse de un ideal de integridad y pureza que no hac\u00eda m\u00e1s que ponerlo a distancia de su deseo de promover la nueva ciencia psicoanal\u00edtica, condenarlo al ostracismo y, como si eso fuera poco, dificultarle el progreso econ\u00f3mico<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese de qu\u00e9 modo se refiere \u00e9l mismo a este viraje, en su correspondencia a Flie\u00df: \u201cCuando regres\u00e9 de Roma, el gusto en vivir y en producir hab\u00eda aumentado algo en m\u00ed, se hab\u00eda reducido el gusto por el martirio. Encontr\u00e9 mi praxis casi fundida, retir\u00e9 de la imprenta mi \u00faltima publicaci\u00f3n<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a> [&#8230;] Pude imaginarme que la espera de reconocimiento demandar\u00eda una parte considerable de mi tiempo de vida y que entre tanto ning\u00fan pr\u00f3jimo har\u00eda caso de m\u00ed. Y no obstante yo quer\u00eda volver a ver a Roma, cuidar de mis enfermos y criar a mis hijos con buen talante&#8230;\u201d (FREUD 1887-1904, 501).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decidi\u00f3 entonces conducirse como cualquier mortal, acomod\u00e1ndose al tiempo que le toc\u00f3 vivir. Resolvi\u00f3 \u201cromper con la severa virtud y dar pasos acordes, como los dan otros hijos del hombre\u201d (FREUD 1887-1904, 501). Hab\u00eda aprendido \u201cque este viejo mundo se rige por la autoridad, como el nuevo se rige por el d\u00f3lar\u201d. Finalmente reconoce, escribi\u00e9ndole a su amigo: \u201cEn toda la historia hay una persona de orejas muy largas [&#8230;] esa persona soy yo. Si hubiera emprendido esas diligencias tres a\u00f1os antes, habr\u00eda sido nombrado tres a\u00f1os antes, y me habr\u00eda ahorrado muchas cosas. Otros son sabios sin tener que \u2018ir\u2019 antes a Roma\u201d (FREUD 1887-1904, 503).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero s\u00f3lo el encuentro con Roma precipit\u00f3 para Freud la ganancia de saber que conllevar\u00eda el cambio en su posici\u00f3n. Es conocido el valor que para \u00e9l ten\u00eda ese viaje, sobre todo cuando se lo confronta con su conocida fobia a viajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, no nos interesan aqu\u00ed los posibles an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos o interpretaciones m\u00e1s o menos anal\u00edticas que puedan hacerse -y que se han hecho<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>&#8211; de ese viaje de Freud sino desatacar, en este punto, el otro acontecimiento -no menos importante que el se\u00f1alado- que se sit\u00faa en la misma encrucijada que lo conduce, en su retorno de Roma, a modificar su posici\u00f3n pasiva respecto de su carrera acad\u00e9mica. Es que en el oto\u00f1o de 1902 Freud comienza a reunir en Berggasse 19, una vez por semana, a un peque\u00f1o grupo de m\u00e9dicos j\u00f3venes \u201ccon el prop\u00f3sito expreso de aprender, ejercer y difundir el psicoan\u00e1lisis\u201d (FREUD 1914, 24). Se trata del origen de la Asociaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica de Viena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1alemos entonces esta sorprendente coincidencia. De regreso de su viaje encontramos tanto la rectificaci\u00f3n de Freud de su posici\u00f3n respecto de la <em>Protektion<\/em> -lo que lo encamina hacia la c\u00e1tedra en la universidad- como el inicio de las reuniones de la Sociedad de los Mi\u00e9rcoles -el nacimiento mismo de la instituci\u00f3n psicoanal\u00edtica-. Roma parece haber despabilado a un adormecido Freud despert\u00e1ndolo a su deseo, empuj\u00e1ndolo a extender el psicoan\u00e1lisis al mismo tiempo en tales dos frentes. Por extra\u00f1o que parezca, el envi\u00f3n freudiano que impulsa al psicoan\u00e1lisis desde el comienzo de este siglo, teniendo en cuenta la encrucijada se\u00f1alada, se muestra ya \u201cbifurcado\u201d a partir del deseo mismo de Freud: se extiende sobre la universidad y sobre la asociaci\u00f3n de psicoanalistas. Dos lugares en los que el saber acumulado por el hasta entonces solitario Dr. Freud podr\u00eda exponerse, difundirse y, de este modo, privarlo de aquello por lo que no s\u00f3lo sufr\u00eda sino de lo que tambi\u00e9n se jactaba: su \u201cespl\u00e9ndido aislamiento\u201d (FREUD 1887-1904, 451).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos ahora, tomando como fondo el recorrido freudiano reci\u00e9n expuesto, ocuparnos de la propuesta de Freud respecto de la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis en la universidad, su relaci\u00f3n con la instituci\u00f3n anal\u00edtica y con la formaci\u00f3n que \u00e9l pretendi\u00f3 para el psicoanalista. Lo haremos, por el momento, se\u00f1alando cuatro puntos centrales en su planteo, para retomarlos luego a partir de la coyuntura tan particular que supone la difusi\u00f3n actual del psicoan\u00e1lisis en las universidades argentinas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Que aunque la incorporaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis a la ense\u00f1anza universitaria reportar\u00eda una \u201csatisfacci\u00f3n moral\u201d al psicoanalista, para Freud resulta evidente que \u00e9ste puede \u201cprescindir de la universidad sin menoscabo alguno para su formaci\u00f3n\u201d (FREUD 1918\/1919, 169): su orientaci\u00f3n te\u00f3rica surge del estudio de la bibliograf\u00eda psicoanal\u00edtica y del contacto con colegas m\u00e1s experimentados en el marco de las asociaciones psicoanal\u00edticas, y su experiencia pr\u00e1ctica, del an\u00e1lisis propio y del control y la gu\u00eda de analistas reconocidos.<\/li>\n<li>Pero que, a\u00fan as\u00ed, las asociaciones psicoanal\u00edticas no deben su existencia m\u00e1s que \u201ca la exclusi\u00f3n de que el psicoan\u00e1lisis ha sido objeto por la universidad\u201d. En efecto, Freud no deja de hacer notar que tales asociaciones \u201cseguir\u00e1n cumpliendo una funci\u00f3n \u00fatil mientras se mantenga dicha exclusi\u00f3n\u201d (FREUD 1918\/1919, 169). Impactante, sin duda. Lo que nos conduce a la pregunta -ineludible si seguimos el planteo freudiano- por el futuro de tales asociaciones para el caso de una eventual caducidad de dicha exclusi\u00f3n.<\/li>\n<li>Que Freud no deja de so\u00f1ar con el ideal de una escuela superior psicoanal\u00edtica -la que, seg\u00fan su perspectiva, encuentra ya su germen en los institutos did\u00e1cticos de entonces- proponiendo incluso las materias que all\u00ed debieran ense\u00f1arse: \u201cjunto a la psicolog\u00eda de lo profundo [&#8230;], una introducci\u00f3n a la biolog\u00eda, los conocimientos de la vida sexual [&#8230;], una familiarizaci\u00f3n con los cuadros cl\u00ednicos de la psiquiatr\u00eda. Pero, por otro lado [&#8230;]: historia de la cultura, mitolog\u00eda, psicolog\u00eda de la religi\u00f3n y ciencia de la literatura&#8230;\u201d (FREUD 1926, 230).<\/li>\n<li>Finalmente, que dejando a un lado la cuesti\u00f3n sobre la instituci\u00f3n que la imparta, lo capital para Freud sigue siendo \u201cla exigencia de que no pueda ejercer el an\u00e1lisis nadie que no haya adquirido [&#8230;] una determinada formaci\u00f3n\u201d (FREUD 1926, 219). Lo que lo movi\u00f3 a discutir con los m\u00e9dicos de su \u00e9poca, quienes pretend\u00edan, por su esp\u00edritu corporativo, monopolizar la pr\u00e1ctica del an\u00e1lisis al sostener la necesidad de la habilitaci\u00f3n a partir de la <em>profession<\/em> y no de la formaci\u00f3n. Al respecto la posici\u00f3n de Freud fue clara<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>: los \u201cno m\u00e9dicos\u201d -los laicos (legos)-, contando con la formaci\u00f3n anal\u00edtica adecuada, pueden practicar el psicoan\u00e1lisis. Este \u201chijo del siglo\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>, el nuevo discurso por \u00e9l inaugurado, no depender\u00eda -tal la apuesta freudiana- del t\u00edtulo provisto por la facultad de medicina&#8230; ni por ninguna otra.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El psicoan\u00e1lisis en la formaci\u00f3n del psic\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la presencia del psicoan\u00e1lisis en la universidad argentina puede reconocerse desde 1905 en relaci\u00f3n con la cl\u00ednica de la histeria<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a> -a trav\u00e9s del libro de Jos\u00e9 Ingenieros <em>Histeria y sugesti\u00f3n<\/em> que vio cinco ediciones entre 1904\u00a0 y 1919 podemos tener alguna idea acerca de lo que se ense\u00f1aba en su c\u00e1tedra de las teor\u00edas y del m\u00e9todo psicoterap\u00e9utico de Freud<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>&#8211; y tambi\u00e9n, como una manifestaci\u00f3n de una teor\u00eda sobre la que hay que opinar, en c\u00e1tedras de medicina legal, forense y en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a> a partir de los a\u00f1os \u201820<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, es bien cierto que su difusi\u00f3n en escala ampliada en el \u00e1mbito universitario s\u00f3lo se inicia despu\u00e9s de abier\u00adtas las carreras de psicolog\u00eda (en 1956 se crea la primera en Rosa\u00adrio, y en 1957 la de Buenos Aires). As\u00ed, es en las aulas y en los planes de estudio de estas carreras donde el psicoan\u00e1lisis -al principio con el impulso de los analistas de la IPA y luego con el de los lacanianos- comienza a ocupar un lugar preponderante<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerando tal extensi\u00f3n -que explica quiz\u00e1s en parte que el lego, cuan\u00addo no el profesional, termine a veces por no distinguir al psic\u00f3\u00adlo\u00adgo del psico\u00adanalis\u00adta, o a la psicolo\u00adg\u00eda del psicoan\u00e1li\u00adsis- no podemos abandonar nuestro recorrido sin referirnos al lugar que ocupa el psicoan\u00e1lisis en la formaci\u00f3n del psic\u00f3logo. Si\u00e9ndonos forzoso, entonces, partir de las relaciones del psicoan\u00e1lisis con la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda suponerse que en los textos freudianos se mantiene a veces cierta ambig\u00fcedad respecto de tales relaciones. En algunos momentos, para separarlo de cualquier perspectiva biol\u00f3gica, Freud parece no dudar en ubicar al psicoan\u00e1lisis en el terreno de la psicolog\u00eda. Llega as\u00ed a sostener que \u201cel psicoan\u00e1lisis es una pieza de la psicolog\u00eda [&#8230;] de la psicolog\u00eda lisa y llana&#8230;\u201d (FREUD 1926, 236). Pero, contin\u00faa: \u201c&#8230;no es el todo de ella [de la psicolog\u00eda], sino su base {<em>Unterbau<\/em>}, acaso su fundamento {<em>Fundament<\/em>} mismo\u201d (FREUD 1926, 236), introduciendo ya con esto un principio de diferenciaci\u00f3n: considerarlo base o fundamento implica, de seguro, distinguirlo de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que Freud no confunde ni reduce el psicoan\u00e1lisis a la psicolog\u00eda. Es err\u00f3neo, a su juicio, \u201csuponer que el psicoan\u00e1lisis aspira a una concepci\u00f3n puramente psicol\u00f3gica de las perturbaciones an\u00edmicas\u201d (FREUD 1913, 178). M\u00e1s a\u00fan, debe reconocerse que a pesar de tomar \u201csu sentido de sus coyunturas, es decir de la psicolog\u00eda reinante en su tiempo&#8230;\u201d (LACAN 1936, 67) el descubrimiento freudiano subvierte los fundamentos mismos de la psicolog\u00eda de la conciencia -la que no hace distingos entre lo ps\u00edquico y lo conciente-, fundando un nuevo campo del saber y habilitando una pr\u00e1ctica in\u00e9dita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un nuevo contexto en el que denuncia la psicologizaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis, Lacan destaca con insistencia \u201c&#8230;la distancia mantenida entre nuestra praxis y la psicolog\u00eda&#8230;\u201d (LACAN 1951, 206),\u00a0 al tiempo que critica a sus colegas contempor\u00e1neos: \u201c&#8230;en el momento en que la psicolog\u00eda, y con ella todas las ciencias del hombre, han sufrido, aunque sea contra su voluntad o incluso sin saberlo, un profundo reajuste de sus puntos de vista por las nociones nacidas del psicoan\u00e1lisis, parece producirse entre los psicoanalistas un movimiento inverso [&#8230;] Los vemos pues, bajo toda clase de formas [&#8230;] refugiarse bajo el ala de un psicologismo que, cosificando al ser humano llegar\u00eda a desaguisados al lado de los cuales los del cientificismo f\u00edsico no ser\u00edan sino bagatelas [&#8230;] en suma un <em>homo psychologicus<\/em> cuyo peligro denuncio\u201d. (LACAN 1951, 205-206).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata pues, en la perspectiva de Lacan, de recusar<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>, a partir de la funci\u00f3n del sujeto tal como la instaura la experiencia freudiana, a una psicolog\u00eda cuyo \u201ccriterio es la unidad del sujeto\u201d (LACAN 1960a, 774-775), siendo no otra cosa que \u201cveh\u00edculo de ideales\u201d, \u201cdeferente a los votos del estudio de mercado\u201d (LACAN 1960b, 811), y \u201cque revigoriza [&#8230;] sus bajos empleos de explotaci\u00f3n social\u201d (LACAN 1960a, 778); en suma, de impugnarla, sobre todo cuando en ella m\u00e1s o menos veladamente se acomoda el psicoanalista. Es por eso que no deja de se\u00f1alar que al deseo, el discurso que le conviene, es \u00e9tico y no psicol\u00f3gico<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si el psicoan\u00e1lisis no es psicolog\u00eda, se plantea la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 insistir en mantener su presencia en la formaci\u00f3n del psic\u00f3logo? \u00bfNo alienta acaso tal presencia, como lo hemos insinuado, las confusiones entre los dos campos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideramos que las definiciones al respecto no pueden pensarse al margen de una perspectiva que hace a la pol\u00edtica del psicoan\u00e1lisis y su extensi\u00f3n, as\u00ed como tampoco pueden ser ajenas al marco legal en el cual se inscribe actualmente la pr\u00e1ctica de la psicolog\u00eda y del psicoan\u00e1lisis en nuestro medio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, para la ley argentina, el t\u00edtulo de psic\u00f3logo o de m\u00e9dico habilita para el ejercicio de la psicoterapia. Y siendo que la misma legislaci\u00f3n cuenta al psicoan\u00e1lisis entre las pr\u00e1cticas psicoterap\u00e9uticas, tanto m\u00e9dicos como psic\u00f3logos se encuentran autorizados para su ejercicio. Pero nos preguntamos, \u00bfacaso la Facultad de Medicina forma psicoanalistas?&#8230; \u00bfy la de Psicolog\u00eda? La respuesta es negativa en ambos casos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Sobre el psicoan\u00e1lisis silvestre<\/em> Freud advert\u00eda contra el riesgo de que m\u00e9dicos no formados hicieran estragos en nombre del psicoan\u00e1lisis, y trataba entonces de rescatar sus fundamentos, as\u00ed como la necesidad de una formaci\u00f3n espec\u00edfica para su pr\u00e1ctica. Le interesaba mantener en la cultura el prestigio de la nueva ciencia y para eso era necesario desacreditar a quienes no estuvieran suficientemente formados para ejercerla, sin importar los t\u00edtulos universitarios que ostentasen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda pueden extenderse estas afirmaciones a los psic\u00f3logos, para quienes tampoco la formaci\u00f3n universitaria resultar\u00e1 suficiente si deciden dedicarse a practicar el an\u00e1lisis. El paso por la universidad podr\u00e1 despertar el inter\u00e9s por el psicoan\u00e1lisis en muchos de los que entran en contacto con su ense\u00f1anza, pero no deber\u00eda crear la ilusi\u00f3n de que el diploma de psic\u00f3logo -u otro- alcanza para considerarse psicoanalista. Ello implicar\u00eda perder de vista que, en la perspectiva freudiana, al analista no le basta el conocimiento de la teor\u00eda, sino realizar una pr\u00e1ctica supervisada y, fundamentalmente, haber tenido la experiencia del inconciente a partir de un an\u00e1lisis, sin lo cual el psicoan\u00e1lisis corre el riesgo de convertirse en un saber sin consecuencias. Pero est\u00e1 excluido que la universidad exija tales requisitos al estudiante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, en <em>\u00bfPueden los legos ejercer el psicoan\u00e1lisis?<\/em>, escrito en 1926 ante los problemas legales con los que se encontr\u00f3 T. Reik acusado de curanderismo por ejercer el psicoan\u00e1lisis sin ser m\u00e9dico, Freud desarrolla un extenso e interesante alegato para demostrar que no es necesario ser m\u00e9dico para practicar el psicoan\u00e1lisis.\u00a0 Hoy se puede agregar -ya que en aqu\u00e9l entonces no exist\u00edan a\u00fan las carreras de psicolog\u00eda- que a partir de las exigencias intr\u00ednsecas del psicoan\u00e1lisis tampoco ser\u00eda necesario ser psic\u00f3logo. Nuevamente, para Freud, bastar\u00eda haber realizado la formaci\u00f3n en una instituci\u00f3n psicoanal\u00edtica, incluyendo el an\u00e1lisis personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que, a partir de los se\u00f1alado, ser psic\u00f3logo no es suficiente pero, en verdad, tampoco necesario, desde la perspectiva del psicoan\u00e1lisis, para practicarlo. Y esto porque no hay pr\u00e1ctica anal\u00ed\u00adtica que pueda autorizarse a partir de un t\u00edtulo univer\u00adsi\u00adtario, ya sea de psic\u00f3lo\u00ad\u00adgo, de m\u00e9dico o cualquier otro. Pero, a\u00fan as\u00ed, contin\u00faa siendo cierto que, desde la faz legal, el ejercicio del psicoan\u00e1lisis se restringe actualmente en nuestro pa\u00eds a m\u00e9dicos y psic\u00f3logos. Es por ello que el camino se inicia para la mayor\u00eda con la elecci\u00f3n de la carrera de psicolog\u00eda o de medicina, como proveedoras de los t\u00edtulos universitarios que habilitan legalmente para su pr\u00e1ctica. Y de ah\u00ed la importancia de la reflexi\u00f3n sobre el lugar que ocupa el psicoan\u00e1lisis en los programas de estudio y la necesidad del compromiso del psicoanalista con la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, si bien es claro que la formaci\u00f3n del psic\u00f3logo y del psicoanalista no deben confundirse, entendemos que es tan riesgoso dejar a la psicolog\u00eda sin conexiones con el psicoan\u00e1lisis como extender de manera indiscriminada el psicoan\u00e1lisis a todo el campo psicol\u00f3gico. En un mundo en el que la psicolog\u00eda cient\u00edfica avanza en sus pretensiones de objetivaci\u00f3n y de abolici\u00f3n subjetiva, \u00bfpuede el psicoanalista eludir la responsabilidad que le cabe en la formaci\u00f3n de aqu\u00e9llos que en sus pr\u00e1cticas se ocupan de la subjetividad? \u00bfDejaremos en manos de una psicolog\u00eda de la conciencia, descriptiva, sugestiva y objetivante la ense\u00f1anza entera de la disciplina psicol\u00f3gica? Si es crucial para el psicoan\u00e1lisis mantener su lugar en la cultura y responder a la subjetividad de una \u00e9poca, y siendo que no solamente en la actualidad los psic\u00f3logos se encuentran legalmente habilitados para su ejercicio sino que, adem\u00e1s, la mayor\u00eda de los j\u00f3venes analistas son egresados de las carreras de psicolog\u00eda, \u00bfpodemos, si estamos comprometidos con el porvenir del psicoan\u00e1lisis, desentendernos de su formaci\u00f3n?<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, podr\u00eda a\u00fan objetarse que con la ense\u00f1anza universitaria el estudiante nunca podr\u00e1 aprender cabalmente el psicoan\u00e1lisis. Respondemos con palabras que Freud articula para el estudiante de medicina: \u201cEfectivamente es as\u00ed, si encaramos el ejercicio pr\u00e1ctico del an\u00e1lisis, pero para el caso bastar\u00e1 con que aprenda algo del psicoan\u00e1lisis y lo asimile\u201d (Freud 1918\/1919, 171). Por otra parte, la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis al estudiante de psicolog\u00eda no sustituye la formaci\u00f3n ulterior, si decide dedicarse a practicarlo. De hecho, \u201cla ense\u00f1anza universitaria tampoco hace del estudiante de medicina un cirujano diestro y capaz de afrontar cualquier intervenci\u00f3n\u201d (FREUD 1918\/1919, 171). Para los que deseen dedicarse posteriormente al psicoan\u00e1lisis la formaci\u00f3n que reciban durante sus estudios los introducir\u00e1 seguramente en algunas de las principales cuestiones con las que deber\u00e1n confrontarse luego con m\u00e1s detenimiento y en otras condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, no pocas veces se ha asociado la extensi\u00f3n del psico\u00adan\u00e1li\u00adsis -en especial aquel de orientaci\u00f3n lacaniana- en las carreras de psicolog\u00eda, con el hecho de que una importante cantidad de estudiantes, una vez egresados, se consi\u00addere de inmediato en condiciones de tomar pacientes \u201cen an\u00e1li\u00adsis\u201d, y a que efectivamente lo hagan (algunos, incluso, sin haberse recostado jam\u00e1s en un div\u00e1n, o con unos pocos meses de an\u00e1lisis en su haber).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a ello debemos se\u00f1alar que, en efecto, quiz\u00e1s inicialmente la difusi\u00f3n de la ense\u00f1anza de Lacan, y de su propuesta sobre la autorizaci\u00f3n del psicoanalista -\u2018el analista no se autoriza m\u00e1s que por s\u00ed mismo\u2019-, no dej\u00f3 de favorecer en nuestro medio aquella posici\u00f3n, toda vez que dicha ense\u00f1anza fue introducida sin las necesa\u00adrias referen\u00adcias al concepto de escuela, de garant\u00eda, y de pase. Todav\u00eda hoy cierto \u201clacanis\u00admo\u201d se divulga en el \u00e1mbito universi\u00adtario -como en otros- desprendido de dichas nocio\u00adnes, prego\u00adnando un \u201cautorizarse-por-s\u00ed-mismo\u201d anar\u00adquizante y ajeno a la ense\u00ad\u00f1anza de Lacan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, puestas las cosas en su lugar, por un lado -ya lo hemos se\u00f1alado- no se concibe pr\u00e1ctica anal\u00edtica garantizada a partir de un t\u00edtulo univer\u00adsi\u00adtario. Y por el otro, la perspectiva lacaniana no debe confundirse con aquel anarquismo ingenuo, no puede presentarse trunca: para Lacan, \u201cs\u00f3lo el analis\u00adta, o sea no cualquie\u00adra, no se autoriza m\u00e1s que por s\u00ed mismo\u201d (LACAN 1973, 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que si bien resulta natural que los j\u00f3venes psic\u00f3logos se autoricen a una pr\u00e1cti\u00adca profesional para la cual est\u00e1n \u201clicenciados\u201d, y que la ley del ejercicio profesional de la psicolog\u00eda actualmente convalida, debemos distinguir con claridad tal pr\u00e1cti\u00adca profesional del acto del analista<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Quien los confunda no hace m\u00e1s que contri\u00adbuir a la degradaci\u00f3n del autorizarse-por-s\u00ed-mismo lacaniano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, nos parece que tal degradaci\u00f3n le debe menos a la presencia de los practicantes del psicoan\u00e1lisis en los \u00e1mbitos universita\u00adrios y a la difusi\u00f3n del mismo que all\u00ed se realiza, que a la ausencia en nuestro medio -al menos hasta hace poco tiempo- del dispositivo que hace pasar a lo real la doctri\u00adna lacaniana sobre la autoriza\u00adci\u00f3n del analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, creemos que una de las consecuencias esperables de la instauraci\u00f3n del dispositivo del pase es la promoci\u00f3n de la orien\u00adtaci\u00f3n de Lacan en lo que se refiere a la autorizaci\u00f3n del analista, sobre todo, m\u00e1s all\u00e1 de las fronte\u00adras de la Escue\u00adla<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. Y no podemos sino apostar a que tal pr\u00e1ctica consi\u00adga provocar por sus efectos extramuros -de la Escuela-, entre otros, el cuestionamiento de esa modalidad de autorizaci\u00f3n impropia de la ense\u00f1anza de Lacan, y de ninguna manera restringida exclusivamente al c\u00edrculo de j\u00f3venes egresados de las carreras de psicolog\u00eda: cada quien sabe hasta qu\u00e9 punto el rebajamiento de la doctrina lacaniana sobre la autorizaci\u00f3n del analista se verifica tambi\u00e9n, extensamente, entre supuestos analistas de prolongadas trayectorias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s, antes de concluir, podamos interrogarnos por el actual y constatable predo\u00adminio de c\u00e1tedras afines a la ense\u00f1anza de Lacan entre las mate\u00adrias psico\u00adanal\u00ed\u00adticas de las carreras de psicolo\u00adg\u00eda. \u00bfSupon\u00addre\u00admos contin\u00adgente este hecho o habr\u00e1 acaso alg\u00fan orden de razones que lo tornan necesario? Nos inclinamos por lo segundo. Quiz\u00e1s la exigencia de rigor que impregna la ense\u00f1anza de Lacan, m\u00e1s su referencia a la cien\u00adcia<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>, constituyan los aspectos que la vuelven apropiada para exten\u00adderse en las c\u00e1tedras psicoanal\u00edticas de la universidad. O para decirlo de otro modo: si la ense\u00f1anza del <em>mathema<\/em> es el punto donde el psicoan\u00e1lisis se encuentra con la universi\u00addad<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, tal vez las c\u00e1tedras de orientaci\u00f3n lacaniana sean, den\u00adtro del \u00e1mbito del psicoan\u00e1lisis, las que est\u00e1n en mejor posici\u00f3n de impartir\u00adla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para concluir<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a las ventajas que resultan de que el analista frecuente los claustros universitarios, y que pueden desprenderse del recorrido que hemos realizado -entre otras: la producci\u00f3n de sujetos \u201ctransferenciados\u201d con el discurso psicoanal\u00edtico (y no con la psicolog\u00eda cognitiva por ejemplo), la interrogaci\u00f3n de los procedimientos de reflexi\u00f3n y de elaboraci\u00f3n l\u00f3gica de los trabajos del analista, y el alivio de los efectos de enclaustramiento y de secta\u00a0 propios de las instituciones psicoanal\u00edticas- se pueden destacar, y no deja de hac\u00e9rselo, los riesgos que acarrea una tal extensi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis en el \u00e1mbito universitario. Entre ellos, seguramente, la amortiguaci\u00f3n por parte de la universidad de lo propiamente subversivo que conlleva la invenci\u00f3n freudiana, su absorci\u00f3n apaciguadora por un discurso -el universitario- que lo transforma en un saber impotente, sin consecuencias, no es el menos importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por nuestra parte debemos se\u00f1alar, en primer lugar, el error que surge de confundir la instituci\u00f3n universitaria con el discurso hom\u00f3nimo formalizado por Lacan. Por un lado, en la universidad se presentan, sin duda, diver\u00adsos giros discursivos -en los que radica propiamente cualquier efecto de ense\u00f1anza que merezca llamarse tal-. Por el otro, no debe creerse que este discurso se restringe \u00fanicamente a los claustros universitarios: es uno de los lazos que Lacan ha formalizado para nuestra cultura y es factible encontrarlo funcionando elegante y necesariamente en los m\u00e1s distintos \u00e1mbitos, incluso, en las instituciones anal\u00edticas -se acerquen \u00e9stas m\u00e1s o menos a la propuesta lacaniana de la escuela de psicoan\u00e1lisis-<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, nos preocupa m\u00e1s llamar la atenci\u00f3n sobre un peligro situado en las ant\u00edpodas del invocado, del que no se desprenden las posiciones puristas que desacreditan la extensi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis en la universidad, y que interesa de manera capital a la persistencia y vitalidad del discurso anal\u00edtico mismo: la (auto)segregaci\u00f3n elitista que termina en el aislamiento del psicoan\u00e1lisis en la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sepa el analista pretendidamente puro, que la reclusi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis en los aposentos en los que \u00e9l mismo se resguarda -el consultorio, la instituci\u00f3n anal\u00edtica- con el fin de no \u201ccontaminarlo\u201d -ni contaminarse- en el lodazal de los discursos supuestamente ajenos a su pr\u00e1ctica, no acarrea m\u00e1s que marginaci\u00f3n y esterilidad para el discurso al que pretende servir pues, como lo hicimos notar, \u00e9ste no se sostiene sino en la interacci\u00f3n con otros saberes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entendemos m\u00e1s bien que conocer las dificultades que conlleva la ense\u00f1anza del psicoan\u00e1lisis en la universidad, m\u00e1s a\u00fan, los obst\u00e1culos y resistencias que le opone esta instituci\u00f3n, tanto como las formas que adopta el saber en el discurso universitario, no debe conducir a la renuncia del psicoanalista frente a lo imposible que encara. Por el contrario, esa confrontaci\u00f3n bien puede ser la oportunidad para que la ense\u00f1anza como tal se renueve<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. Es, por otra parte, lo que plantea Lacan luego de algunos a\u00f1os de actividad en el Departamen\u00adto de Psicoan\u00e1lisis en Vincennes: \u201cLa antipat\u00eda de los discursos, el universitario y el anal\u00edtico, \u00bfpodr\u00e1 ser superada en Vincennes? Ciertamente no. Ella all\u00ed es explotada, al menos desde hace cuatro a\u00f1os, donde yo velo por eso. El que, al confrontarse con su imposible la ense\u00f1anza se renueva, eso se constata\u201d (LACAN 1978, 278).\u00a0 Hacemos nuestra su apuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0Godoy, G. Lombardi, R. Mazzuca, F. Naparstek,\u00a0Napolitano, A. Rubistein, y F. Schejtman (redactor)<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>ARAMBURU, J. (1994), \u201cLas garant\u00edas\u201d, en <em>El psicoan\u00e1lisis en el mundo<\/em>, publicaci\u00f3n realizada por A. Abeles y S. Palma.<\/li>\n<li>BA\u00d1OS ORELLANA, J. (1995), El<em> idioma de los lacanianos<\/em>, Atuel, Buenos Aires, 1995.<\/li>\n<li>BA\u00d1OS ORELLANA, J. (1997), \u201cMonograf\u00edas, trabajitos e investigaciones\u201d, en <em>El caldero de la escuela<\/em>, 50, Eol, marzo-abril 1997.<\/li>\n<li>BONVECCHIO, C. (1980), <em>El mito de la universidad<\/em>, Siglo veintiuno, M\u00e9xico, 1991.<\/li>\n<li>COROMINAS, J. (1961), <em>Breve diccionario etimol\u00f3gico de la lengua castellana<\/em>, Gredos, Madrid, 1980.<\/li>\n<li>DAUMAS, A., MAZZUCA, R., NAPARSTEK, F., SCHEJTMAN, F. y ZLOTNIK, M. 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(1986), <em>La batalla de cien a\u00f1os: Historia del psicoan\u00e1lisis en Francia<\/em>, III (1925-1985), Fundamentos, Madrid, 1988, p. 165-194.<\/li>\n<li>STA\u00cbL, Madame de (1810), \u201cEl nacimiento del mito\u201d, en Bonvecchio, C., op. cit., p. 64-74, tomado de Sta\u00ebl, Madame de, \u201cDes Universit\u00e9s allemandes\u201d, en <em>Oeuvres compl\u00e8tes<\/em>, vol. X, Del\u2019Allemagne, t. I, Par\u00eds, Treuttel y W\u00fcrst, 1820, p. 153-163.<\/li>\n<li>TURKLE, S. (1979), <em>Jacques Lacan. <\/em><em>La irrupci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis en Francia<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1983.<\/li>\n<li>VEZZETI, H. (1996), <em>Aventuras de Freud en el pa\u00eds de los argentinos<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1996.<\/li>\n<li>WEBER, M. (1922), <em>Econom\u00eda y sociedad<\/em>, F.C.E., M\u00e9xico, 1996.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Miller, J.-A., \u201cEl concepto de escuela\u201d, <em>Cuadernillos del pasador<\/em>, Buenos Aires, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Corominas, J., <em>Breve diccionario etimol\u00f3gico de la Lengua Castellana<\/em>, Gredos, Madrid, 1980, p. 357.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. Gilson, E., <em>La filosof\u00eda en la Edad Media<\/em>, Gredos, Madrid, 1985, p. 373.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Monse\u00f1or Glorieux, <em>La litt\u00e9rature quodlibetique<\/em>, 1936, citado en Le Goff, J., <em>Los intelectuales en la Edad media<\/em>, Gedisa, Barcelona, 1990, p. 94.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>Cf. Lacan, J., <em>El seminario. Libro 17: El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona-Buenos Aires, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. ib\u00edd., p. 31-32.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. Weber, M., <em>Econom\u00eda y sociedad<\/em>, F.C.E., M\u00e9xico, 1996, p. 173-180.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. Bonvecchio, C., <em>El mito de la universidad<\/em>, Siglo veintiuno, M\u00e9xico, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> P. ej., Etienne Gilson -a quien antes citamos y del que Lacan admiraba \u201cla pluma sublime\u201d-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. Lacan, J., <em>El seminario. Libro 17: El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/em>, op. cit.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. ib\u00edd.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. Lacan, J., \u201cAlocuci\u00f3n\u201d (Discurso de clausura del Congreso de la EFP, 19-4-70), en <em>Scilicet<\/em>, 2-3, 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. Lacan, J., <em>El seminario. Libro 17: El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/em>, op. cit., p. 33 y sigs.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Una revoluci\u00f3n tal, sin embargo, que al igual que la marxista, parece destinada al fracaso cada vez que se la plantea a nivel colectivo. Cuando lo que vale para uno, vale para todos&#8230; \u00a1adi\u00f3s psicoan\u00e1lisis!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Lacan, J., \u201cL\u2019\u00e9tourdit\u201d, en <em>Scilicet<\/em>, 2\/3, Seuil, Par\u00eds, 1973, p. 5-52.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Sobre la exigua investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis en nuestro medio y sus razones, cf. Garc\u00eda, G., \u201cInvestigaci\u00f3n y ense\u00f1anza\u201d, en <em>El psicoan\u00e1lisis en el mundo<\/em>, 1994, y tambi\u00e9n, Ba\u00f1os Orellana, J., \u201cMonograf\u00edas, trabajitos e investigaciones\u201d, en <em>El caldero de la escuela<\/em>, 50, Eol, marzo-abril 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. Miller, J.-A., \u201cEl analista y los semblantes\u201d, en <em>De mujeres y semblantes<\/em>, Cuadernos del pasador, Buenos Aires, 1993, donde diferencia saber supuesto y saber expuesto. Tambi\u00e9n, Laurent, E., \u201cEntrevista\u201d, en <em>El caldero de la escuela<\/em>, 22, Eol, junio 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. Lombardi, G., \u201cLa investigaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis\u201d, en <em>El caldero de la escuela<\/em>, 50, Eol, marzo-abril 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. Miller, J.-A., \u201cClase inaugural del Centro Descartes\u201d, en <em>Descartes<\/em>, 11\/12, An\u00e1fora, Buenos Aires, 1993, donde liga la virtud de la precisi\u00f3n en psicoan\u00e1lisis con la orientaci\u00f3n hacia el detalle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. Gay, P., <em>Freud. Una vida de nuestro tiempo<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires-Barcelona-M\u00e9xico, 1989, p. 168.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Freud a Elise Gomperz, 25 de nov. de 1901.<em> Briefe <\/em>[Epistolario], 256; citado por Gay, P., op. cit., p. 168.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. Gay, P., op. cit., p. 170-171.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. ib\u00edd., p. 171.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. tambi\u00e9n, Jones, E., <em>Vida y obra de Sigmund Freud<\/em>, 1, ed. abrev., Anagrama, Barcelona, 1981, p. 334-5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Respecto del deseo de Freud de ser nombrado profesor recu\u00e9rdese aqu\u00ed el \u201csue\u00f1o del t\u00edo Jos\u00e9\u201d, o \u201csue\u00f1o del t\u00edo de la barba dorada\u201d (cf. Freud, S., \u201cLa interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os\u201d, en <em>Obras completas<\/em>, Amorrortu, t. IV, p. 155-163 y 206-208), en el que Freud, no conforme con haber revelado all\u00ed su anhelo de ser profesor, interpreta que en \u00e9l se venga de Su Excelencia: \u201cEl se reh\u00fasa a nombrarme <em>professor extraordinarius<\/em>, y yo en sue\u00f1os le ocupo su lugar\u201d (FREUD 1900, 208).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Los motivos econ\u00f3micos no se cuentan entre los \u00faltimos a la hora de valorar aquellos que empujaron a Freud a modificar su posici\u00f3n respecto del progreso de su carrera acad\u00e9mica. Si bien el rango de <em>Professor Extraordinarius <\/em>no supon\u00eda un salario mayor, s\u00ed deparaba, en cambio, un grado de prestigio que acarreaba consecuentemente una afluencia mayor de pacientes: \u201c&#8230;en nuestra sociedad [el cargo de profesor] exalta al m\u00e9dico como semidi\u00f3s para sus enfermos&#8230;\u201d (FREUD 1900, 156).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Se refiere al \u201ccaso Dora\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. p. ej., Gay, P., op. cit., p. 163 y sigs.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. Freud, S., \u00bfPueden los legos ejercer el psicoan\u00e1lisis?, en <em>Obras completas<\/em>, op. cit., t. XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> \u201c&#8230; la palabra <em>Laien<\/em> (laicos) designa por aproximaci\u00f3n una figura que se parec\u00eda al seglar, al hijo del siglo que se sustrae a una tradici\u00f3n\u201d (GARCIA 1983, 28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Puede destacarse que el psicoan\u00e1lisis \u201cllega al seno universitario [argentino] como un discurso ligado a lo mental, a lo psicol\u00f3gico, a diferencia de otros pa\u00edses [&#8230;] donde aparece ligado a la literatura y a la \u2018moda\u2019 de la intelectualidad de la \u00e9poca\u201d (KRIADO 1992).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. Ingenieros, J., \u201cHisteria y sugesti\u00f3n\u201d, en <em>Obras completas<\/em>, IV, Elmer, Buenos Aires, 1957, cap. I, punto III.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> P. ej., en la c\u00e1tedra de Psicolog\u00eda de E. Mouchet, quien habr\u00eda sido el primero en incorporar a Freud con alg\u00fan detenimiento a la ense\u00f1anza universitaria (cf. Vezzeti, H., <em>Aventuras de Freud en el pa\u00eds de los argentinos<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1996, p. 132).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. Informe: \u201cHistoria del psicoan\u00e1lisis en la Universidad de Buenos Aires. Consecuencias\u201d. Redacci\u00f3n: D. Fleischer. In\u00e9dito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Lo que sobresale a\u00fan m\u00e1s cuando se establece una comparaci\u00f3n con los planes de estudio en otros pa\u00edses en donde s\u00f3lo se encuentra como una orientaci\u00f3n aisla\u00adda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. Lacan, J., \u201cSubversi\u00f3n del sujeto y dial\u00e9ctica del deseo en el inconciente freudiano\u201d, en <em>Escritos<\/em>, 2, Siglo veintiuno, M\u00e9xico, 1984, p. 774.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. ib\u00edd., p. 784.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Podr\u00edamos interrogarnos aqu\u00ed, incluso por el lugar del psicoan\u00e1lisis en la formaci\u00f3n de los psic\u00f3logos que no se dedicar\u00e1n a la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. \u00a1Es que a pesar de todo tambi\u00e9n egresan de las carreras de psicolog\u00eda aquellos que se desempe\u00f1ar\u00e1n en los campos de la psicolog\u00eda educacional, laboral, forense, institucional etc.! \u00bfTiene el psicoan\u00e1lisis algo para aportar a su formaci\u00f3n? No se nos ocurre negarlo. Pero, a\u00fan as\u00ed, l<strong>a<\/strong>s posibilidades de extensi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis y sus conceptos a problemas vinculados con la psicolog\u00eda forense, educacional, institucional, social, etc., requieren ser elaboradas con rigor. El traslado de un concepto a otros campos, por fuera del marco de los problemas y de la pr\u00e1ctica de los cuales surge, no puede ser mec\u00e1nica, no deben ocultarse las modificaciones que se operan en el mismo a partir de su \u2018exportaci\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cf. Lacan, J., <em>El seminario. Libro 15: \u201cEl acto psico\u00adanal\u00edtico\u201d<\/em>, in\u00e9dito, clase del 22-11-67, donde opone lo que es del acto anal\u00edtico a lo que del acto hace profesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> No consideramos imposible, al respecto, la difusi\u00f3n en el \u00e1mbito universitario del concepto lacaniano de escuela, que incluye al pase en su n\u00facleo. Recu\u00e9r\u00addese, por lo pronto, la conferencia que J.-A. Miller dicta en octubre de 1991 en la Facultad de Psicolo\u00adg\u00eda de la UBA, precisa\u00admente con este t\u00edtulo: \u201cEl concepto de escuela\u201d (cf. Mi\u00adller, J.-A., \u201cEl concepto de escuela\u201d, op. cit.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Hay que tener en cuenta, aunque \u00e9sto no se constate todav\u00eda de modo pleno en nuestro pa\u00eds, que \u201c&#8230;para el Estado moderno, no hay m\u00e1s que una universidad cient\u00ed\u00adfica. Aquello que hay que transmi\u00adtir en forma prioritaria es el saber cient\u00edfico&#8230;\u201d (LAURENT 1992, 23-24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. Miller, J.-A., \u201cPr\u00f3logo en Guitrancourt\u201d, en<em> Secci\u00f3n Cl\u00ednica de Buenos Aires<\/em>, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> As\u00ed lo plantea tambi\u00e9n J. Ba\u00f1os Orellana, entendiendo lo universitario \u201cen un sentido amplio y no necesariamente coincidente con lo que corrientemente lleva su nombre [&#8230;] un orden que se instala epis\u00f3dicamente en las c\u00e1tedras y que puede encarnarse perfectamente en cualquier espacio del lacanismo, por selecto, silvestre y garantizado que se anuncie\u201d (BA\u00d1OS ORELLANA 1995, 191).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Ser\u00eda interesante, por otro lado, examinar con detenimiento -cosa que no podemos hacer aqu\u00ed- los momentos de mayor despliegue del psicoan\u00e1lisis en la universidad. Quiz\u00e1s podr\u00eda revelarse que \u00e9ste ha podido extenderse all\u00ed, insert\u00e1ndose, casi siempre, en sus puntos sintom\u00e1ticos. Por ejemplo, el Departamento de Psicoan\u00e1lisis de Par\u00eds VIII, creado como consecuencia del mayo del \u201868; o en Buenos Aires, su importante crecimiento en dos momentos especialmente cr\u00edticos: los a\u00f1os \u201860 y el retorno a la democracia en los \u201880.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":5030,"menu_order":77,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[108,92,93],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6431","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-rua-pt-br","portfolio_category-redes-pt-br","portfolio_category-rua-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6431"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6431\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6431"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6431"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}