{"id":6485,"date":"2021-05-18T08:20:40","date_gmt":"2021-05-18T11:20:40","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/camara-gesell-oximoron-de-la-subjetividad\/"},"modified":"2021-05-18T08:20:40","modified_gmt":"2021-05-18T11:20:40","slug":"camara-gesell-oximoron-de-la-subjetividad","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/camara-gesell-oximoron-de-la-subjetividad\/","title":{"rendered":"C\u00e1mara Gesell: oximor\u00f3n de la subjetividad"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>Beatriz era alta, fr\u00e1gil, muy ligeramente inclinada; hab\u00eda en su andar (si el ox\u00edmoron* es tolerable) como una graciosa torpeza <\/em>\u2026\u201d<sup>1<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La magia, la potencia y la m\u00fasica de la \u201cgraciosa torpeza\u201d de la Beatriz de Borges, c\u00f3mo ser\u00eda considerada en una C\u00e1mara Gesell? D\u00f3nde ubicar la verdad subjetiva? En la torpeza, en la gracia? Seg\u00fan su amante \u2013 Borges- ninguna de ellas la define. La misteriosa conjugaci\u00f3n de ambas modalidades, que resultan en algo nuevo y \u00fanico, apenas logran captar una faceta de la belleza del ser amado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00f3rgano del poder judicial que se encarga de la investigaci\u00f3n penal de los delitos, prev\u00e9e un procedimiento particular, de recopilaci\u00f3n de la prueba, para las v\u00edctimas infantiles de abuso sexual y maltrato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Ministerio P\u00fablico de la Acusaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds (que se replica de modo similar en las provincias), dispone de un protocolo especial para la recepci\u00f3n de testimonios de ni\u00f1os, ni\u00f1as, adolescentes (y personas con padecimientos mentales). Adem\u00e1s de velar por el testimonio \u00fanico, la no presencialidad del ni\u00f1o en sede judicial, evitar la reiteraci\u00f3n, exposici\u00f3n y revictimizaci\u00f3n de las infancias, propone la t\u00e9cnica de la c\u00e1mara Gesell como modelo de cuidado del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho dispositivo es presentado como una c\u00f3moda habitaci\u00f3n, en la que se disponen objetos para jugar, l\u00e1pices, goma, fibras y hojas para dibujar. El ni\u00f1o\/a estar\u00e1 acompa\u00f1ado por un profesional de la psicolog\u00eda, que llevar\u00e1 adelante la entrevista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, ello no es todo. La habitaci\u00f3n consta de dos partes. La parte en la que se desarrolla la escena precitada, vela al ni\u00f1o, a trav\u00e9s de un espejo unidireccional, la existencia de otra habitaci\u00f3n contigua en la que se encuentran observando las partes intervinientes en el juicio. Es decir que, la presentaci\u00f3n amable de una conversaci\u00f3n confidencial, es en realidad el pan\u00f3ptico. A fin de implementar las garant\u00edas procesales, en la segunda habitaci\u00f3n se encuentra el o los jueces, el\/los defensores, querellantes, peritos de parte \u2026 la lista se puede multiplicar a uno o m\u00e1s actores de cada instancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed mismo, en el curso de la entrevista, el profesional ha de salir del espacio del ni\u00f1o y recabar informaci\u00f3n con los adultos de la sala contigua, acerca de las preguntas que ha de incluir, una vez que retorne con la v\u00edctima. Hay un punteo de interrogantes a despejar, antes de la prueba, tanto como la posibilidad de incorporar nuevos cuestionamientos seg\u00fan el curso de la entrevista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro punto interesante a localizar es el inter\u00e9s del sujeto en llevar adelante la experiencia o no. Es decir, el grado de consentimiento a hacer la prueba, m\u00e1s all\u00e1 de la informaci\u00f3n legal y\/o cognitiva que se le haga sobre la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento cronol\u00f3gico en que acaece el peritaje en relaci\u00f3n al tiempo subjetivo, es otro detalle no menor a considerar. Tanto como la edad del sujeto al momento de la evaluaci\u00f3n,\u00a0y el conocimiento del profesional o existencia de una transferencia de trabajo previa al llamado judicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me pregunto, el dispositivo de la C\u00e1mara Gesell como paradigma del acceso a la realidad subjetiva, no produce su exclusi\u00f3n, al forzar la verdad de la verdad? El ni\u00f1o sale de all\u00ed esclarecido o confundido? El tr\u00e1nsito por la justicia se ordena a la reparaci\u00f3n o traumatiza?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basado en las buenas intenciones, el montaje esc\u00f3pico predispuesto, junto a la mirada inquisitiva replicada, no termina por reforzar el lugar de v\u00edctima? La ocasi\u00f3n privilegiada de resguardar la subjetividad, en numerosas ocasiones, termina por obturarla y hasta incrementar el sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces ocurre que, la estructura de ficci\u00f3n de la verdad se pierde en los procedimientos. Qui\u00e9n interpreta? El juez desde la ley? El defensor o el fiscal cada uno desde su defendido? La autoridad de qui\u00e9n hace la interpretaci\u00f3n est\u00e1 en cuesti\u00f3n o no hay consenso, y con ello, lo expl\u00edcito del relato no revela el lugar de la enunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cl\u00ednica especular como demostraci\u00f3n emp\u00edrica de la verdad, no capta la equivocidad del lenguaje. Querer acceder a una verdad absoluta, no hace m\u00e1s que mentir sobre aquello que est\u00e1 en juego. El lenguaje como aparato de goce, que se esconde bajo la mascarada de la comunicaci\u00f3n, no es tenida en cuenta por la justicia. Qu\u00e9 lugar al dolor subjetivo y al malentendido? El goce de lalengua que fluye por el lenguaje com\u00fan no se capta, a menos de que haya un analista all\u00ed; que, con su presencia, permita su aparici\u00f3n y registro, como marca singular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia del analista abre un vac\u00edo, poniendo en juego el no saber; diferenciar entre el registro de la comunicaci\u00f3n y le dimensi\u00f3n del decir. La inexistencia de la verdad toda, absoluta, completa, funda el s\u00edntoma, all\u00ed donde el universal no existe. De all\u00ed que, el medio dicho de la verdad del s\u00edntoma es vehiculizado por el analista. All\u00ed d\u00f3nde es convocado o encuentra un intersticio para operar, la subjetividad tendr\u00e1 su oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Camila Candioti<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> Borges, Jorge Luis. El Aleph. 1949.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Camila Candioti<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4980,"menu_order":92,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[105,106,102],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6485","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-infancias-pt-br","portfolio_category-infancias-pt-br","portfolio_category-observatorios-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6485"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6485\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6485"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6485"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}