{"id":6487,"date":"2021-05-18T08:15:59","date_gmt":"2021-05-18T11:15:59","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/compulsion-a-denunciar\/"},"modified":"2021-05-18T08:15:59","modified_gmt":"2021-05-18T11:15:59","slug":"compulsion-a-denunciar","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/compulsion-a-denunciar\/","title":{"rendered":"Compulsi\u00f3n a denunciar"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">El pasado lunes 11 de mayo, me despierta una noticia conmovedora. La gendarmer\u00eda nacional, por indicaci\u00f3n de la Procuradur\u00eda General de la Naci\u00f3n, a trav\u00e9s un fiscal federal, allana una instituci\u00f3n oficial de alojamiento de ni\u00f1as y adolescentes separadas de sus familias (antiguos hogares de menores); por la investigaci\u00f3n sobre una Red de Trata de Personas, que estar\u00eda operando all\u00ed, siendo la directora de la misma, la principal imputada, junto con otro empleado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contingencia hizo que, d\u00edas despu\u00e9s, me convocaran como perito observadora de una serie entrevistas en C\u00e1maras Gesell -ordenadas por el juez federal que entiende en la causa- a las adolescentes residentes al momento del allanamiento, en cuyas declaraciones vertidas a la psic\u00f3loga del \u201cPrograma Nacional de Rescate\u201d, hab\u00edan deslizado comentarios \u201c<em>sospechosos\u201d <\/em>sobre el personal directivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de la j\u00f3venes dice, cito: \u201c<em>G &#8211;<\/em>directora imputada<em>&#8211; me miraba con cara fea. Me sent\u00eda mal en el hogar<\/em><em>\u201d. <\/em><em>\u00a0<\/em>Seguido de ello refiere: <em>\u201cme trajeron al hogar porque mi mam\u00e1 me abandon\u00f3 y <\/em><em>mi pap\u00e1 me miraba. Era malo, ten\u00eda cara mala<\/em><em>\u201d<\/em><em>. <\/em>La sujeto contin\u00faa el relato diciendo no haber nunca sido forzada a ninguna actividad, aunque ha sido instada a \u201c<em>lavar los platos o limpiar\u201d <\/em>a consecuencia de \u201c<em>pelearme con las chicas y romper todo el hogar, porque me miraban mal, feo!<\/em>\u201d.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La repetici\u00f3n de la \u201c<em>mirada mala o fea<\/em>\u201d del Otro hacia esa ni\u00f1a, para el psicoan\u00e1lisis abre a la perspectiva fantasm\u00e1tica de la sujeto, teniendo que ver o no con el asunto en cuesti\u00f3n.\u00a0 En tanto indica el modo en que experimenta la presencia del Otro, encarnada en esta oportunidad, por la autoridad institucional. Punto en el que se fundamenta la palabra de la adolescente como evidencia de la denuncia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desencadenamiento de la prisi\u00f3n preventiva de los dos profesionales del estado antes mencionados, tiene origen meses atr\u00e1s; momento en el que se activa el protocolo por parte de una instituci\u00f3n de conocida reputaci\u00f3n en la materia, a partir de la presentaci\u00f3n de un psic\u00f3logo que asisti\u00f3 a la joven durante un mes, a mediados del a\u00f1o anterior (2014), en otra dependencia oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me pregunto: \u00bfQu\u00e9 lleva al \u201cpsi\u201d a denunciar? \u00bfA qu\u00e9 responde la ostentosa\u00a0 medida del fiscal del allanamiento nocturno? \u00bfQu\u00e9 hace un psic\u00f3logo en un procedimiento policial? \u00bfCu\u00e1l es el estatuto de las\u00a0 palabras para la justicia? \u00bfDe qu\u00e9 se trata escuchar y asistir a la \u201cv\u00edctima\u201c?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <strong>compulsi\u00f3n a denunciar <\/strong>oper\u00f3 en cada uno de los actores. Nadie escuch\u00f3 a Freud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ello da cuenta la irrefrenable pulsi\u00f3n del psic\u00f3logo que hace la acusaci\u00f3n, entrampado en la <strong>selva fantasm\u00e1tica<\/strong> de la adolescente. La <strong>entidad \u201cespecializada<\/strong>\u201d queda <strong>capturada en el goce de la v\u00edctima, se identifica a ella y empuja la posici\u00f3n querellante<\/strong>. Por otra parte, la psic\u00f3loga que participa en el operativo policial,\u00a0 guiada -tal vez- por el esp\u00edritu humanista y el furor curandis, en su <strong>ambici\u00f3n de \u201cprotecci\u00f3n\u201d, termina generalizando la calumnia <\/strong>(ya que involucra a las 5 j\u00f3venes, que ser\u00e1n llamadas a declarar en C\u00e1mara Gesell). Finalmente, <strong>el puro deber de imputar <\/strong>del fiscal federal, coagula a la sujeto adolescente en el lugar de la v\u00edctima y equipara la realidad subjetiva a la objetiva, otorgando a su discurso un valor de verdad absoluto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca actual, regida por el desprecio de la castraci\u00f3n,\u00a0 promueve la obediencia\u00a0 del goce.\u00a0 Mediante la hipnosis de la pantalla, el sosiego por el objeto y la proliferaci\u00f3n pornograf\u00eda, la civilizaci\u00f3n hace o\u00eddos sordos a lo real en juego. Lo que no cesa de no inscribirse itera sin cesar en el extremo de la violencia, la adicci\u00f3n, la depresi\u00f3n. Ya no se trata de la ca\u00edda de los ideales o la declinaci\u00f3n del padre, sino de la captura del sujeto por la ferocidad y obscenidad del goce. La ley de hierro del super-yo arrasa al sujeto, arroj\u00e1ndolo a la deriva del \u201cm\u00e1s all\u00e1 del principio del placer\u201c. El exilio del deseo no permite al sujeto encontrar ni orientaci\u00f3n, ni salida sinthom\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la contratapa del Cuaderno n\u00b0 11 del CIEN hay una puntuaci\u00f3n que se ajusta\u00a0 perfectamente a la situaci\u00f3n planteada, cito: \u2026\u201c<em>all\u00ed d\u00f3nde se apunta a la mayor protecci\u00f3n, los chicos resultan desprotegidos. Tratar esta serie de paradojas a las que llega el discurso jur\u00eddico, en especial, requiere una respuesta al costado, que permita zanjar dichas encrucijadas. Estas respuestas solo pueden tener sentido y raz\u00f3n si articulan, en su fundamento, la propia posibilidad de los pibes de hacerse responsables de los modos en que afrontan las consecuencias de sus actos, inventando su soluci\u00f3n<\/em><em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><strong>[1]<\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, echado a rodar el programa de los derechos humanos, su paradoja se evidencia de inmediato; en este caso, en la apetencia de promover el ejercicio de los derechos de la adolescente, lo \u00fanico que se logra, es el extrav\u00edo del sujeto en el esc\u00e1ndalo social y las soluciones para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La defensa fantasm\u00e1tica ante lo real, como elaboraci\u00f3n singular\u00edsima del parletre, es metabolizada por el discurso jur\u00eddico al modo de forclusi\u00f3n de lo real. En esta ocasi\u00f3n, se hace patente, en la modalidad de la justicia y las terap\u00e9uticas \u201cpsi\u201c, el desconocimiento de aquella dimensi\u00f3n que escapa al significante. El trauma, en tanto que hecho sin dicho, pretende ser comprendido y abordado en su totalidad por la v\u00eda de lo simb\u00f3lico; lo que no hace m\u00e1s que conducir al sistema jur\u00eddico y asistencial, a la patolog\u00eda del acto. Finalmente, el ideal del paradigma de los derechos humanos, en su empuje al ideal de la garant\u00eda,\u00a0 da como resultado la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n y la proliferaci\u00f3n del goce, sin tratamiento efectivo y pacificador\u00a0 posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis, a partir del uso de la palabra, anudado a los otros dos registros-imaginario y real-, permite transformar la demanda al Otro en pregunta por el goce propio encriptado all\u00ed. Es decir, ofrece al sujeto\u00a0 salir de los espejismos de la llamada a la ley del padre, para autorizarse en su s\u00edntoma. En otras palabras, el discurso anal\u00edtico, como teor\u00eda y como pr\u00e1ctica, procura dichas \u201c<em>respuestas al costado<\/em>\u201d, que -en un solo movimiento- ordenan lo colectivo y lo subjetivo,\u00a0 pasando de la denuncia social a la enunciaci\u00f3n singular. De la patolog\u00eda del acto compulsivo al acto anal\u00edtico, re\u00e1brela v\u00eda por la cu\u00e1l el objeto de la intervenci\u00f3n, se vuelve sujeto de la palabra, responsable de su goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Camila Candioti<br \/>\n<\/strong>EOL Secci\u00f3n Santa Fe<br \/>\nMayo 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Revista El Ni\u00f1o N\u00b0 11. Dossier \u00bfImputables o responsables? Lo imposible, gu\u00eda para recuperar la infancia, entre muros.\u00a0 CIEN: Centro de estudios Interdisciplinarios sobre el ni\u00f1o, publicaci\u00f3n del Campo Freudiano. Instituto Cl\u00ednico de Buenos Aires. 2009.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Camila Candioti<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4979,"menu_order":94,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[105,106,102],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6487","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-infancias-pt-br","portfolio_category-infancias-pt-br","portfolio_category-observatorios-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6487"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6487\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4979"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6487"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6487"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}