{"id":6514,"date":"2021-04-09T19:59:14","date_gmt":"2021-04-09T22:59:14","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/una-etica-de-las-consecuencias\/"},"modified":"2021-04-09T19:59:14","modified_gmt":"2021-04-09T22:59:14","slug":"una-etica-de-las-consecuencias","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/una-etica-de-las-consecuencias\/","title":{"rendered":"Una \u00e9tica de las consecuencias"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"autor\" style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Gabriela Urriolagoitia<\/strong><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" src=\".\/Una \u00e9tica de las consecuencias_files\/21-04-09_una-etica-de-las-consecuencias.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Freud y Lacan hemos aprendido que por estructura el ni\u00f1o ocupa una posici\u00f3n de objeto. Encarna el objeto de goce de sus padres: para cada uno en su singularidad condensa algo de su propio goce desconocido. Lacan nos ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo esta posici\u00f3n debe ser velada por lo que causa el deseo del Otro, la posibilidad de vestir y velar ese goce y conferirle al ni\u00f1o un valor f\u00e1lico. Escribimos esta operaci\u00f3n con el matema phi\/a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, por estructura el ni\u00f1o es ese objeto de cuidado, de limpieza, de educaci\u00f3n, de curaci\u00f3n, de evaluaci\u00f3n, de amor. El encuentro con un analista permite que el ni\u00f1o se separe de esa posici\u00f3n de objeto y en su advenimiento como sujeto, vaya construyendo las relaciones posibles con sus objetos pulsionales y con el objeto que causa su deseo. Eso no es posible sin un analista que escuche lo que de sujeto hay en ese ni\u00f1o y acompa\u00f1e esta separaci\u00f3n que es una operaci\u00f3n que realiza en el inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es desde esta posici\u00f3n de estructura que, en el Observatorio de Infancias en la NEL, nos proponemos abordar el sintagma \u201cel ni\u00f1o invisibilizado\u201d. Ocurre cada vez que, desde el discurso jur\u00eddico, educativo o m\u00e9dico, se toma al ni\u00f1o como objeto, invisibilizando su singularidad, su sufrimiento, su soluci\u00f3n y excluyendo del abordaje que realizan, su palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son situaciones en las que, en nombre de sus derechos, el discurso jur\u00eddico toma al ni\u00f1o como objeto de defensa, de pugna entre los padres, de declaraciones para determinar su posici\u00f3n de v\u00edctima, pero no escucha lo que, como sujeto, tiene para decir, ni c\u00f3mo se implica en la situaci\u00f3n que lo aqueja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el lado de la educaci\u00f3n, se hace un tratamiento de lo pulsional que habita el cuerpo del ni\u00f1o, por la v\u00eda de la evaluaci\u00f3n, la sobre educaci\u00f3n y la medicaci\u00f3n, borrando sus soluciones singulares, con la responsabilidad subjetiva que ellas implican.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que lo hacen con las mejores intenciones, las de preservar sus derechos o las de garantizar la eficacia de su educaci\u00f3n y as\u00ed validar la del sistema educativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el psicoan\u00e1lisis introduce -en aquella hiancia por donde se filtra lo que no anda, lo que irrumpe por no funcionar en estos discursos- una advertencia: nuestra \u00e9tica no es la de las buenas intenciones, ya lo dice el refr\u00e1n: \u201cDe buenas intenciones, est\u00e1 empedrado el camino al infierno\u201d. Operamos desde una \u00e9tica de las consecuencias, en la medida en que en el lugar de \u201cla causa y lo que ella afecta, est\u00e1 siempre lo que cojea\u201d[1], es decir el inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de hacer lugar a ese sujeto del inconsciente que hay en el ni\u00f1o. Esclarecer las consecuencias subjetivas cada vez que es objeto de la invisibilidad a la que es sometido y establecer all\u00ed, en esa hiancia de lo que no funciona, una apuesta por ser interlocutores de la civilizaci\u00f3n y que el discurso anal\u00edtico se constituya en un referente que tiene algo para decir sobre c\u00f3mo abordar cada vez que una situaci\u00f3n incumba a un ni\u00f1o.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u201cSeminario 11, Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoan\u00e1lisis\u201d, Ed. Paid\u00f3s, Bs. As. 2013, Pg. 30<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gabriela Urriolagoitia<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4940,"menu_order":115,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[105,106,102],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6514","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-infancias-pt-br","portfolio_category-infancias-pt-br","portfolio_category-observatorios-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6514\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6514"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6514"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}