{"id":6536,"date":"2020-10-13T12:34:35","date_gmt":"2020-10-13T15:34:35","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/quiero-la-alegria-de-un-barco-volviendo\/"},"modified":"2020-10-13T12:34:35","modified_gmt":"2020-10-13T15:34:35","slug":"quiero-la-alegria-de-un-barco-volviendo","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/quiero-la-alegria-de-un-barco-volviendo\/","title":{"rendered":"Quiero la alegr\u00eda de un barco volviendo*"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Elsa Maluenda<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ficci\u00f3n y \u201crealidad\u201d<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las cr\u00edticas que se han publicado sobre la pel\u00edcula y en diversas entrevistas que le hicieron a Pedro Almod\u00f3var se insiste en el contenido autobiogr\u00e1fico de\u00a0<i>Dolor y gloria<\/i>. La califican de \u00edntima y reveladora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, como si no fuera suficiente con lo que en ella el director ha plasmado, todos quieren saber m\u00e1s e indagan acerca de lo que es ficci\u00f3n y lo que no lo es. \u00bfLe dijo a su madre que \u00e9l no fue el hijo que ella esperaba? \u00bfFue adicto a la hero\u00edna? \u00bfVivi\u00f3 en una cueva en su infancia? \u00bfPor qu\u00e9 ambient\u00f3 la pel\u00edcula en un pueblo llamado Paterna y no en La Mancha y Extremadura?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Preguntas a las que Almod\u00f3var ha respondido, pero \u00bfimporta acaso?\u00a0<i>Dolor y gloria<\/i>\u00a0es una ficci\u00f3n, que c\u00f3mo cualquier ficci\u00f3n producida por un autor, y Almod\u00f3var lo es, tiene pinceladas de realidad, pero la realidad desde Freud es realidad ps\u00edquica y con Lacan est\u00e1 mediatizada por el fantasma, ese marco que nos comunica y separa de lo real del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Almod\u00f3var lo dice as\u00ed: \u201cEs una suma de experiencias y el personaje de Antonio Banderas, al igual que los de Asier Etxeandia y Leonardo Sbaraglia, reproducen situaciones que han tenido que ver conmigo, pero que no llevan detr\u00e1s nombre y apellidos. Son un poco personajes Frankenstein, seres creados a partir de otros y el resultado de haber cogido de aqu\u00ed y de all\u00e1; cosas que me han ocurrido, que he o\u00eddo o que estaba presente cuando pasaron\u201d. Y agrega: \u201cLa ficci\u00f3n tiene unas reglas que fagocitan el origen. Lo que busco es la verosimilitud cinematogr\u00e1fica que no siempre se corresponde con la realidad\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El cuerpo<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera imagen nos muestra la cicatriz que surca el t\u00f3rax del protagonista, marca de una herida que lo atraviesa de norte a sur, \u00e9l est\u00e1 sumergido en una piscina y desde all\u00ed recuerda como cantaban su madre y otras mujeres del pueblo mientras lavaban la ropa en el r\u00edo. \u201cA la vera del r\u00edo, a la verita tuya\u2026\u201d y vemos a Salvador ni\u00f1o a la vera del r\u00edo y de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo de Salvador adulto es la sede del dolor que lo inhabilita para crear, vive recluido en su casa, a veces a oscuras cuando los dolores de cabeza lo invaden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n padece dolores lumbares, tendinitis, zumbidos en los o\u00eddos, reflujo g\u00e1strico, sibilancias, una dificultad para tragar, producida por un bulto que le presiona el es\u00f3fago y le produce ahogos y lo que denomina dolores del alma, a saber: p\u00e1nico, ansiedad y depresi\u00f3n. Esta lista es enumerada mediante una animaci\u00f3n del artista pl\u00e1stico Juan Gatti con el objetivo, dijo Almod\u00f3var, de brindar la informaci\u00f3n de manera r\u00e1pida y para no transformar la pel\u00edcula en un quejido. Y de paso pondr\u00e1 en boca de Salvador una toma de posici\u00f3n, ir\u00f3nica por cierto, con respecto a la relaci\u00f3n con Dios y con la fe: \u201cSi padezco un dolor soy ateo, si coinciden dos, creo en Dios y le rezo\u201d. Posici\u00f3n que se capta ya en la infancia, cuando en el colegio religioso, \u00fanica posibilidad para un ni\u00f1o pobre de acceder al estudio, le anuncian que ser\u00e1 becado para ir al Seminario, dir\u00e1 que \u00e9l no quiere ser cura. Ese ni\u00f1o que coleccionaba fotos de actores de Hollywood ya hab\u00eda optado por el cine, ese por el que se pregunta en la escena final. \u201c\u00bfHabr\u00e1 cine en Paterna?\u201d Y al que recuerda en estos t\u00e9rminos: \u201cEl cine de mi infancia huele a pis, a jazm\u00edn y a brisa de verano\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra los dolores Salvador consume gran cantidad de medicamentos que no parecen surtir efecto hasta que el reencuentro con el actor que protagoniz\u00f3 su primera pel\u00edcula lo inicia en el mundo de la hero\u00edna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta adicci\u00f3n, que abandonar\u00e1 hacia el final del film, ser\u00e1 el motor que lo llevar\u00e1 a escribir un mon\u00f3logo teatral titulado\u00a0<i>La adicci\u00f3n<\/i>\u00a0donde evoca una relaci\u00f3n amorosa que vivi\u00f3 en los a\u00f1os 80 con Federico (Marcelo en la obra de teatro). \u201cYo cre\u00eda que la fuerza de mi amor vencer\u00eda su adicci\u00f3n, si Marcelo se salv\u00f3 fue lejos de m\u00ed, a m\u00ed el cine me salv\u00f3. El amor no basta para salvar a la persona que amas\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Reencuentros con\u00a0<i>Sabor<\/i><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La invitaci\u00f3n de la cinemateca para asistir a la proyecci\u00f3n de su primera pel\u00edcula titulada\u00a0<i>Sabor<\/i>, estrenada 32 a\u00f1os atr\u00e1s lo lleva a buscar a Alberto, quien la protagoniz\u00f3, para saldar viejos rencores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvador comenzar\u00e1 a consumir hero\u00edna con Alberto, pero lo m\u00e1s importante es que ambos vuelven a poner en acto sus deseos, Salvador escribe el monologo que Alberto encarnar\u00e1 en el teatro y ser\u00e1 el puente para otro reencuentro, con Federico que asiste a la obra y que se reconoce en cada palabra pronunciada por el actor. Cuando Federico visita a Salvador seremos testigos de la ternura que ha sedimentado en estos hombres como producto de aquella pasi\u00f3n. Cada uno encontr\u00f3 una salida para aquellos excesos, Federico regres\u00f3 a su pa\u00eds de origen: Argentina, porque no era por aquellos a\u00f1os una ruta del tr\u00e1fico de hero\u00edna y Salvador se consagr\u00f3 como director de cine.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabremos a que\u00a0<i>Sabor<\/i>\u00a0alude el t\u00edtulo de la pel\u00edcula revisitada pero la pel\u00edcula que vemos est\u00e1 te\u00f1ida por el sabor de la tristeza, una tristeza que no se emparenta con la nostalgia ni con la melancol\u00eda, sino con la aceptaci\u00f3n de que la tristeza es parte de la vida, porque en toda vida hay duelos y p\u00e9rdidas, pero tambi\u00e9n redenciones. Y aqu\u00ed evoco el disco que compil\u00f3 Almod\u00f3var en 2002 cuando se estren\u00f3 su pel\u00edcula\u00a0<i>Hable con ella<\/i>. Me refiero a\u00a0<i>Viva la tristeza<\/i>\u00a0que no es la banda sonora de aquella pel\u00edcula, sino que re\u00fane las canciones que Almod\u00f3var escuchaba durante el proceso de escritura del gui\u00f3n. Ahora pienso que parafrasea aquel tristemente c\u00e9lebre \u201cViva la muerte, abajo la inteligencia\u201d proferido por el general franquista Jos\u00e9 Mill\u00e1n Astray en 1936 contra el escritor Miguel de Unamuno. Pero\u00a0<i>Viva la tristeza<\/i>\u00a0tiene su equivocidad, m\u00e1s all\u00e1 de su significado m\u00e1s obvio, de adhesi\u00f3n, exaltaci\u00f3n u homenaje podemos leer que vivir la tristeza es concederle un espacio, sin rechazarla, para vivirla como vivimos los momentos de felicidad.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La madre y las mujeres<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En casi toda la filmograf\u00eda de Almod\u00f3var tienen un lugar preponderante, basta con recordar:\u00a0<i>Mujeres al borde de un ataque de nervios<\/i>,\u00a0<i>Todo sobre mi madre<\/i>,\u00a0<i>Volver<\/i>,\u00a0<i>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del mont\u00f3n<\/i>\u00a0o\u00a0<i>Tacones lejanos<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<i>Dolor y gloria<\/i>\u00a0nos encontramos con la madre de Salvador ni\u00f1o y con la madre de Salvador adulto. La primera es vital y deseante, la vemos cantar a la vera del r\u00edo, transformar la cueva donde viven en un hogar luminoso, bregar para que Salvador estudie, y lo \u00fanico que parece no comprender es la afici\u00f3n de este por el cine. La segunda a punto de morir, no ha perdido un \u00e1pice de su entereza y es capaz de dar las instrucciones para su funeral y de recriminar a Salvador por el uso que ha hecho en sus pel\u00edculas de la autoficci\u00f3n. Ella quiere morir en su pueblo, cerca de las vecinas, pero no ser\u00e1 posible. En esa escena que funciona como una emotiva despedida Salvador le dice: \u201cMe he formado contigo y con las vecinas\u201d poniendo de manifiesto su deuda y su gratitud hacia ellas. Y tambi\u00e9n: \u201cSiento mucho no haber sido el hijo que tu deseabas\u201d. En una entrevista Almod\u00f3var cuenta que esta secuencia no estaba en el gui\u00f3n original y que la escribi\u00f3 la noche anterior al rodaje. Para \u00e9l es la puesta en escena de la mirada de extra\u00f1eza que en la infancia le ven\u00eda de los otros. Esa mirada que pudo transformar en causa de deseo para construir una obra.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La escritura del primer deseo<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvador ni\u00f1o, incentivado por su madre, que le propone a Eduardo un joven alba\u00f1il el canje de su trabajo por clases de lecto-escritura, se convierte en maestro. El joven tiene talento para dibujar pero es analfabeto. Ante su temor a no poder aprender Salvador le dice que \u201cescribir es dibujar con letras\u201d y se ocupar\u00e1 de guiar su mano para que lo consiga. Entre ellos nace una intimidad que quedar\u00e1 plasmada en un dibujo que Eduardo realiza sobre una bolsa de cal, all\u00ed retrata a Salvador, sentado leyendo un libro, en esa cueva luminosa. Y Eduardo ser\u00e1 quien despierte en Salvador el primer deseo, un deseo que irrumpe cuando Eduardo se desnuda para lavarse luego de concluir su trabajo en la cueva. Salvador lo observa arrobado, se desmaya y ser\u00e1 presa de la fiebre, que su madre y Eduardo atribuyen a que estuvo leyendo bajo el sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este encuentro con el goce y con la elecci\u00f3n de objeto se inscribe como un acontecimiento de cuerpo. Cuando Salvador adulto, que hab\u00eda dejado de escribir porque no pod\u00eda rodar debido a todos los padecimientos que enumeramos antes, recuerda esta escena y adem\u00e1s encuentra expuesto en una galer\u00eda de arte aquel dibujo que hizo Eduardo de \u00e9l, comienza a escribir un gui\u00f3n al que titula\u00a0<i>El primer deseo<\/i>. Cuando su asistente le pregunta si quiere buscar a Eduardo, Salvador responde que \u201cLo importante es que el dibujo ha llegado a su destinatario\u201d y ha llegado para sacarlo de su par\u00e1lisis y para que su mano, sus manos dibujen mediante el teclado en la pantalla de la computadora esas letras destinadas a convertirse en im\u00e1genes cinematogr\u00e1ficas, porque filmar tambi\u00e9n es dibujar, dibujar con la luz.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><i>Dolor y gloria<\/i><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy claro que el dolor est\u00e1 presente en la pel\u00edcula, pero me pregunto \u00bfpor qu\u00e9 eligi\u00f3 como segundo t\u00e9rmino de esta conjunci\u00f3n a la palabra gloria? \u00bfAcaso no hay gloria sin dolor? Suena muy religioso para un ateo confeso como Almod\u00f3var. Es m\u00e1s, una de las acepciones del Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola es: \u201cEn la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo, definido por la contemplaci\u00f3n de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra acepci\u00f3n se refiere a la \u201cReputaci\u00f3n, fama y honor extraordinarios que resultan de las buenas acciones y grandes cualidades de una persona\u201d. Y la que elijo porque me gusta y me parece acorde para un artista dice as\u00ed: \u201cEn el teatro, cada una de las veces que se alza el tel\u00f3n para que int\u00e9rpretes y autores reciban el aplauso del p\u00fablico\u201d. Entonces, habr\u00e1 que pasar por alg\u00fan dolor, no necesariamente tan intenso como los padecidos por Salvador, para recibir ese premio del aplauso y el reconocimiento del p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque m\u00e1s no sea esa inquietud de no saber cu\u00e1l ser\u00e1 el resultado de aquello que se escribe, hacia donde se dirigir\u00e1 el texto. Como dice Salvador cuando le preguntan \u201c\u00bfEs comedia o drama?\u201d. \u201cEso nunca se sabe\u201d. Respuesta que se puede hacer extensiva a la vida misma.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los caminos del amor, del deseo y el goce<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres caminos divergentes, que no se recubren y que en la pel\u00edcula podemos distinguir con claridad: el amor no salva al partenaire del goce mort\u00edfero con una sustancia y tambi\u00e9n el amor de y por la madre, y el amor al cine. El deseo que emerge a pesar del dolor y el goce ignorado que se revela como acontecimiento de cuerpo. Y cada una de estas dimensiones funcionan podr\u00edamos conjeturar porque hubo funci\u00f3n paterna. Y Paterna es el nombre del pueblo elegido para ambientar la trama de la infancia de Salvador, ese pueblo al que se dirigen en la \u00faltima escena de la pel\u00edcula, ese pueblo donde no sabremos si habr\u00e1 una sala de cine, pero donde la madre espera encontrar una casa. Esa casa a la que de alg\u00fan modo siempre se vuelve y que representa como canta Chavela Vargas\u00a0<i>\u201cla alegr\u00eda de un barco volviendo\u201d.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elsa Maluenda es Psicoanalista Miembro de la Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis y Miembro de la Escuela de la Orientaci\u00f3n Lacaniana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>FICHA TECNICA DOLOR Y GLORIA (2019)<\/b><br \/>\nDirector, Guionista: Pedro Almod\u00f3var.<br \/>\nDuraci\u00f3n 1h. 53 min.<br \/>\nEl film puede verse en la plataforma de HBO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reparto: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Pen\u00e9lope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, C\u00e9sar Vicente, Ra\u00fal Ar\u00e9valo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi S\u00e1nchez, Eva Mart\u00edn, Juli\u00e1n L\u00f3pez, Rosal\u00eda, Francisca Horcajo<br \/>\nProductora<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":4902,"menu_order":133,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6536","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6536"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6536\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6536"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6536"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}