{"id":6539,"date":"2020-09-28T12:14:07","date_gmt":"2020-09-28T15:14:07","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/skene-espacio-de-cine-y-psicoanalisis-resena-de-la-pelicula-el-hoyo\/"},"modified":"2020-09-28T12:14:07","modified_gmt":"2020-09-28T15:14:07","slug":"skene-espacio-de-cine-y-psicoanalisis-resena-de-la-pelicula-el-hoyo","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/skene-espacio-de-cine-y-psicoanalisis-resena-de-la-pelicula-el-hoyo\/","title":{"rendered":"SKENE. Espacio de cine y psicoan\u00e1lisis. Rese\u00f1a de la pel\u00edcula &#8220;El Hoyo&#8221;"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">Continuamos con nuestras actividades, compartiendo con ustedes el texto de nuestro colega Esteban Carpio alrededor de la pel\u00edcula\u00a0<em>El Hoyo<\/em>\u00a0y las reflexiones que se suscitaron a partir del largometraje y el escrito en la conversaci\u00f3n que se sostuvo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tres suposiciones en relaci\u00f3n a la pel\u00edcula el hoyo.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Esteban Carpio Z\u00fa\u00f1iga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEn el sadismo, en cambio, se trata de gozar con<br \/>\nla destrucci\u00f3n contemplada, siendo la destrucci\u00f3n<br \/>\nm\u00e1s amarga la muerte del ser humano\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La literatura y el mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Georges Bataille.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abordar el tema de la perversi\u00f3n a trav\u00e9s de un largometraje no es una novedad ninguna. La fascinaci\u00f3n que causa en los espectadores estos personajes salidos del cauce de la moral, supera grandemente la repulsi\u00f3n que podr\u00edan producir. La imagen de libertad de Patrick Bateman, de\u00a0<em>Psic\u00f3pata americano<\/em>\u00a0(2000), nos seduce por no estar en discordancia con su vida acaudalada y su envidiable inteligencia, parecida a la de Peter, en\u00a0<em>Funny games<\/em>\u00a0(2007), quien a trav\u00e9s de un simple juego de cara o sello termina martirizando a una peque\u00f1a familia burguesa. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n aquellos personajes adorables, como Monsier Verdoux (1947), que despiertan nuestra ternura y risa, en una especie de inofensiva identificaci\u00f3n. No nos olvidemos de los que solo podr\u00edan generar repudio, como Peter Kurten en\u00a0<em>M<\/em>\u00a0(1931) de Fritz Lang, pero a la vez una gran l\u00e1stima. Hasta logramos conectar con ellos fantasm\u00e1ticamente, defendi\u00e9ndolos de las injusticias del sistema, como en el caso del cruel destino del desventurado Alex, v\u00edctima del m\u00e9todo de dominaci\u00f3n de las pulsiones llamado Ludovico. Sea como fuere, personajes enigm\u00e1ticos que nos llevan a preguntarnos sobre nuestra condici\u00f3n moral y los l\u00edmites de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los largometrajes anteriormente citados, solo nos muestran el car\u00e1cter perverso del fantasma neur\u00f3tico, a trav\u00e9s del cual este se cubre de la angustia. Fantasma con el cual el neur\u00f3tico no hace gran cosa[1], dice Lacan en el seminario\u00a0<em>La Angustia<\/em>\u00a0(1962). Al final de la funci\u00f3n uno puede retirarse a su casa viviendo de sus sue\u00f1os, manteni\u00e9ndose alejado de su castraci\u00f3n, de su deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comparaci\u00f3n de estos largometrajes, existe otro grupo que propone algo diferente, dentro de los cuales podr\u00edamos colocar la cinta anteriormente citada de Haneke, donde nos sentimos interpelados desde la angustia, aquella que los\u00a0<em>serial killer<\/em>\u00a0nos mantienen a buen resguardo. Aquellas pel\u00edculas que nos muestran una din\u00e1mica diferente, donde en vez de desplegar nuestros mediocres sue\u00f1os neur\u00f3ticos, nos sentimos perseguidos, inc\u00f3modos, sin saber bien en qu\u00e9 pensar. Dentro de este grupo de pel\u00edculas se encuentra\u00a0<em>El Hoyo<\/em>, cinta dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia y estrenada por Netflix a finales del 2019. Cabe se\u00f1alar en esta parte la cercan\u00eda con\u00a0<em>Funny games<\/em>\u00a0y otra pel\u00edcula de terror ic\u00f3nica, como\u00a0<em>Saw<\/em>\u00a0(2004) y sus secuelas, donde de forma impl\u00edcita o manifiesta se plantea la estructura de un juego, donde a la v\u00edctima se le vende la falsa idea de poder sortear la dif\u00edcil situaci\u00f3n en la que se le ha puesto, siguiendo una serie de reglas especificadas, logrando salvarse al soltar algo nocivo que provoca su malestar y abrazando la vida, en una suerte de embuste que sirve en cuanto la victima lo cree cierto. De igual manera, en las primeras escenas de\u00a0<em>El Hoyo<\/em>, vemos sentado a Goreng, el personaje principal, en una mesa junto a Imoguiri, que en esos momentos es la encargada de llenar los formularios para la admisi\u00f3n de los participantes al Hoyo. As\u00ed es, Goreng solicita entrar al Hoyo. Logra percatarse que algo no va bien en su vida, quiere dejar de fumar y leer el<em>\u00a0Quijote<\/em>, adem\u00e1s de conseguir un t\u00edtulo homologado, el cual le ser\u00e1 dado autom\u00e1ticamente despu\u00e9s de seis meses de encierro. Desde este sentido, El Hoyo se convierte en un lugar de rehabilitaci\u00f3n, donde uno entra con la promesa de salir transformado, logrando superarse a s\u00ed mismo; pero tambi\u00e9n un lugar donde purgar penas, donde la falta de fuerza de voluntad y disciplina es equiparable a un delito. No es coincidencia que el primer compa\u00f1ero de Goreng, sea Trimagasi, quien cumple una pena de un a\u00f1o por homicidio culposo, al haber tenido un ataque de locura a raz\u00f3n de no poder tramitar adecuadamente su relaci\u00f3n obsesiva con una sucesi\u00f3n interminable de objetos representada en un cuchillo. \u00c9l tambi\u00e9n pudo elegir, El Hoyo o un hospital psiqui\u00e1trico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, hagamos una primera suposici\u00f3n. Dadas las caracter\u00edsticas tecnol\u00f3gicas de funcionamiento del Hoyo, estas nos hacen suponer que nos encontramos en un futuro, sino inmediato, s\u00ed cercano al nuestro, a lo\u00a0<em>Black mirror<\/em>. La plataforma con la comida que desciende sola y se eleva a una gran velocidad sin estar sujeta a cuerdas o a alg\u00fan mecanismo visible, al igual que la capacidad de aumentar o disminuir la temperatura de los pisos si es que uno retiene m\u00e1s alimento del que va a comer en el momento, son una muestra clara del progreso de la ciencia y de la producci\u00f3n de objetos tecnol\u00f3gicos. Sin embargo, a pesar de estos avances, hay algo que en la vida de los hombres no ha cambiado y se parece mucho a nuestro mundo actual. Estas personas manifiestan el deseo de mejorar y no poder hacerlo por su propia voluntad, en el caso de Goreng, o de tratar de cambiar las mentes de las personas en busca de una superaci\u00f3n colectiva, como es en el caso de Imoguiri, segunda compa\u00f1era de piso de Goreng, quien sostiene el progreso en un ideal comunitario de \u201csolidaridad espontanea\u201d. Ante las dificultades de poder hacer algo con sus vidas o con las de los dem\u00e1s, depositan esta soluci\u00f3n en el Otro del Hoyo; desde este sentido, el confinamiento se vuelve una decisi\u00f3n trascendental. Es la ilusi\u00f3n, siempre sin garant\u00eda, de que existe un lugar donde el esfuerzo y la voluntad puedan dejarse de lado y que al final de esta prueba se obtendr\u00e1 una recompensa, un t\u00edtulo homologado. Al igual que en nuestra \u00e9poca, lo que no es posible solucionar con el progreso de la ciencia, es posible hacerlo con la correcci\u00f3n institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n\u00a0<\/em>(1944), Adorno y Horkheimer, definen a las doctrinas morales del Iluminismo como un intento desesperado por sustituir la moral religiosa por otra que no dependa de la ley de un Dios[2]. Este proyecto llega a su culminaci\u00f3n con Kant, para quien la acci\u00f3n moral debe estar guiada solo por la raz\u00f3n, sin depender de ning\u00fan objeto. Desde este sentido, siguiendo la reflexi\u00f3n de Adorno y Horkheimer, las pasiones, positivas o negativas, buenas o malas, definidas por el mismo Kant como irrelevantes al Supremo Bien, deben ser derogadas a favor del\u00a0<em>Gute,\u00a0<\/em>que no ser\u00eda m\u00e1s que ese bien categ\u00f3rico, que es experimentado como un mandato interior, incondicional, como lo define Lacan en<em>\u00a0Kant con Sade\u00a0<\/em>(1962) y que ser\u00eda diferente al<em>\u00a0Whol,\u00a0<\/em>relacionado con el Bienestar, en relaci\u00f3n al placer y el displacer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El principio del placer es la ley del bien que es el wohl, digamos el bienestar. En la pr\u00e1ctica, someter\u00eda al sujeto al mismo encadenamiento fenomenal que determina sus objetos. La objeci\u00f3n me aporta a ello Kant es, seg\u00fan su estilo de rigor, intr\u00ednseca. Ning\u00fan fen\u00f3meno puede arrogarse una relaci\u00f3n constante con el placer. Ninguna ley pues de un bien tal puede enunciarse que definiese como voluntad al sujeto que la introduce en su pr\u00e1ctica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La b\u00fasqueda del bien ser\u00eda pues un callej\u00f3n sin salida, si no renaciese, das Gute, el bien que es el objeto de la ley moral. Nos es indicado por la experiencia que tenemos de o\u00edr dentro de nosotros mandatos, cuyo imperativo se presenta como categ\u00f3rico, dicho de otra manera, incondicional.[3]<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para<em>\u00a0Adorno<\/em>\u00a0y Horkheimer, la posibilidad de que este vaciamiento de la relaci\u00f3n \u201cpatol\u00f3gica con los objetos pueda darse en la conciencia de los sujetos, es una superstici\u00f3n y en el caso de ser posible, solo podr\u00eda ser realizada por un loco\u201d. Sin embargo, la pareja de fil\u00f3sofos alemanes, define a las sociedades totalitarias como aquellas adecuadas en tomarle la posta al planteamiento kantiano, al extraer todo afecto en su propuesta por alcanzar el Supremo Bien social, extrayendo todo tipo de subjetividad al sujeto, cosific\u00e1ndolo. Avanzan un poco m\u00e1s, rescatando la figura del Marques de Sade y la apat\u00eda del martirizador ante el martirizado como presupuesto indispensable de la virtud, como la absoluta indiferencia frente a los est\u00edmulos de los sentidos[4].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto de vista, la empresa kantiana no solo podr\u00eda ser llevada a cabo por la superstici\u00f3n de un loco y un r\u00e9gimen fascista, sino tambi\u00e9n por el martirizador. La propuesta vertida en el presente ensayo, es que El Hoyo es el fantasma perverso puesto en acto, m\u00e1s espec\u00edficamente, el fantasma sadiano, con un agregado adicional, el de su condici\u00f3n postmoderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fantasma sadiano se fundamenta en la l\u00f3gica kantiana. En la b\u00fasqueda del Supremo Bien, Kant hurta el objeto del placer y la felicidad destinado a satisfacer al sujeto, para poder darle su estatuto de ley, gracias a la cual se pueda acomodar nuestra conducta a algo formal y sin contenido alguno. Este alejamiento de los actos de la satisfacci\u00f3n personal, adjudic\u00e1ndolos a una ley, representa una cierta inmortalidad del alma por fuera de la vida, donde el deber ser aparece como una fuerza y una coacci\u00f3n imperativa que ordena, provocando no pocas veces el padecimiento del sujeto. El placer y el bienestar (<em>wohl<\/em>) son cambiantes y temporales, por lo tanto, inciertos, por lo que el Bien tiene que impon\u00e9rsele como superior:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ser\u00eda pues por inducci\u00f3n sobre ese efecto como se encontrar\u00eda en \u00e9l el Soberano Bien de los Antiguos, si Kant seg\u00fan su costumbre no precisara tambi\u00e9n que ese Bien no act\u00faa como contrapeso, sino, si as\u00ed puede decirse, como antipeso, es decir, por la sustracci\u00f3n de peso que produce en el efecto de amor propio (Selbstsucht) que el sujeto siente como contentamiento (arrogantia) de sus placeres, por el hecho de que una mirada a ese Bien vuelve esos placeres menos respetables. Textual, tanto como sugerente<\/em>.[5]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quitar peso a todas las razones y objetos de inter\u00e9s produce humillaci\u00f3n, y dolor narcisista. Actuar de acuerdo a la ley nunca es placentero, sino doloroso. Sin embargo, esto lleva a la libertad verdadera, dado que la voluntad es aut\u00f3noma y ya no depende de ning\u00fan objeto fenomenal, llev\u00e1ndola a la m\u00e1xima de ley universal. La m\u00e1xima sadiana, al igual que la kantiana, tampoco puede establecerse por el derecho positivo, por peso. Su derecho al goce no se funda en las leyes de los hombres, es universal:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cTengo derecho a gozar de tu cuerpo, puede decirme quienquiera, y ese derecho lo ejercer\u00e9, sin que ning\u00fan l\u00edmite me detenga en el capricho de las exacciones que me venga en gana saciar en \u00e9l.\u201d<\/em>[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la m\u00e1xima sadiana no existe la reciprocidad, ni ninguna relaci\u00f3n reversible de las posiciones. No hay pr\u00f3jimo ni intersubjetividad. Esta m\u00e1xima tiene, a raz\u00f3n de esto, la virtud de instaurar el rechazo radical a lo \u201cpatol\u00f3gico\u201d, es decir, a todo miramiento orientado hacia un bien o compasi\u00f3n. De esta forma la posiciona en el mismo campo por el cual Kant libera el campo de la moral a solo la voluntad, que en Sade se llamar\u00e1 voluntad de Goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero, hay una diferencia a resaltar, que adelanta a Sade sobre Kant. Si bien, la intensi\u00f3n de Kant para lograr el acceso a este Supremo Bien, es hurtar todo tipo de objeto al Otro, sabemos que la perversi\u00f3n tiene como objetivo la restauraci\u00f3n del objeto al campo del Otro, como Lacan lo define en el Seminario 16[7]. Lo que en Kant es un vaciado de objeto, en Sade es el retorno a trav\u00e9s de una inversi\u00f3n l\u00f3gica en el objeto\u00a0<em>a<\/em>. Ante la falta absoluta de objetos de placer-displacer, surge su negativo, el plus de gozar, ya no regido por hacer de mis actos lo mejor posible, sino por lo imposible. Es entonces, la angustia que provoca el torturador en la victima, su divisi\u00f3n subjetiva, lo que garantiza el derrumbamiento absoluto de sus objetos de bienestar, creyendo el torturador poder acceder de esta forma a un goce inmortal, un goce no negativo, que no est\u00e9 regido por el tiempo y las variaciones propias de los objetos. Sin embargo, esto provoca una reiteraci\u00f3n del acto, una petrificaci\u00f3n del goce que nunca se llega a alcanzar. Sade es el instrumento del deseo (d en el Esquema 1 del fantasma sadiano) de Kant, posicion\u00e1ndose como agente de este y cumple su voluntad, es decir, alcanzar lo eterno, dividiendo al sujeto de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica del sujeto del placer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Que la V que en ese lugar situado por encima parece imponer la voluntad que<\/em>\u00a0<em>domina todo el asunto, pero cuya forma tambi\u00e9n evoca la reuni\u00f3n de lo que divide reteni\u00e9ndolo junto con un vel, a saber, dando a escoger lo que har\u00e1 el S\/ (S tachado) de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, del S sujeto bruto del placer (sujeto \u201cpatol\u00f3gico\u201d).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Es pues efectivamente la voluntad de Kant la que se encuentra en el lugar de esa voluntad que no puede llamarse de goce sino explicando que es el sujeto reconstituido de la alienaci\u00f3n al precio de no ser sino el instrumento del goce. As\u00ed Kant, puesto en interrogatorio \u201ccon Sade\u201d, es decir con Sade haciendo oficio, para nuestro pensamiento como en su sadismo, de instrumento, confiesa lo que cae bajo el sentido del \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere?\u201d que en lo sucesivo no le falta a nadie.<\/em>[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cumplir esta voluntad lo lleva a una reiteraci\u00f3n de la tortura, donde la muerte es la frontera inevitable. Esta ley inquebrantable impuesta por el Otro, Ser-supremo-en-maldad[9], lleva al sujeto perverso a colocarse en el lugar del objeto\u00a0<em>a<\/em>, perdi\u00e9ndose infinitamente en su acto, donde la castraci\u00f3n solo est\u00e1 a la vuelta de la esquina. La segunda suposici\u00f3n que propongo, es el poder pensar el enorme beneficio que ser\u00eda para el s\u00e1dico el poder cumplir el mandato del Otro, sin ponerse a s\u00ed mismo como instrumento de su Goce, es decir, garantizar este absoluto Kantiano sin necesidad de correr el riesgo de su propia af\u00e1nasis, el cual funcione autom\u00e1ticamente por su sola l\u00f3gica, lo que, haciendo una equivalencia forzada con la neurosis, seria, un perverso sin s\u00edntomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Hoyo se erige entonces como el escenario perfecto donde el perverso puede ver cumplido este anhelado sue\u00f1o detr\u00e1s de bastidores, usufructu\u00e1ndose un goce donde las victimas pueden hacer de victimarios indistintamente, girando infinitamente de una posici\u00f3n a otra en el esquema del fantasma sadiano. Lo interesante en El Hoyo es que la maquinaria funciona de tal forma que propicia la destituci\u00f3n del pr\u00f3jimo: no se puede hablar con los de arriba porque no nos responder\u00e1n, ni con los de abajo, porque no hay que responderles. Hasta el compa\u00f1ero de piso solo sirve como\u00a0<em>partenaire<\/em>\u00a0mientras se est\u00e9 en un piso superior, pero como comida, cuando se est\u00e9 en uno inferior. Cada \u201cpreso-voluntario\u201d se convierte, de esta forma, en instrumento \u201cinvoluntario\u201d del goce del Otro, quit\u00e1ndoles su raci\u00f3n de comida a los que est\u00e1n por debajo de uno, conden\u00e1ndolos a la muerte, y en v\u00edctima de los que est\u00e1n por encima, de los que apenas se sabe nada, quiz\u00e1 solo de la apat\u00eda que les genera la vida de los de abajo. El fantasma sadiano postmoderno de El Hoyo, tiene como mayor virtud disolver la identidad de sus miembros, promoviendo el desplazamiento constante en tanto lucha contra su propia entrop\u00eda, como se\u00f1ala Lyotard en\u00a0<em>La condici\u00f3n postmoderna<\/em>[10], a trav\u00e9s de los juegos del lenguaje, es decir, que la identidad se funda en tanto el lugar en el que se est\u00e9 y que este lugar a su vez no es estable. Para disolver las identificaciones, y as\u00ed, no coagular esta posici\u00f3n de instrumento, la disposici\u00f3n de los residentes cambia cada mes, garantizando un agente del deseo del Otro (perverso) disperso, quiz\u00e1 sin necesidad ya de echar mano a la voluntad, tan dif\u00edcil de conseguir en Kant y tan aplastante en Sade.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta apuesta, la de la segunda suposici\u00f3n que sostenemos, genera un peligro, porque abre la dimensi\u00f3n de la reciprocidad, anulada necesariamente en la m\u00e1xima sadiana, porque lleva peligrosamente el deseo en el bolsillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aquello que se define como su mayor virtud, es a la vez el punto de su probable resquebrajamiento, porque abre la posibilidad a la introducci\u00f3n de la dimensi\u00f3n de la reciprocidad, y con ella al deseo en el bolsillo. Es posible que, si no hubiera ingresado Imoguiri al Hoyo y compartido piso con Goreng, no hubiera habido ning\u00fan movimiento en \u00e9l.\u00a0 Es a partir de este encuentro que logra desasirse de su objeto patol\u00f3gico y como consecuencia de esto no le importe ya morir, llevado ahora por un deseo que trasciende la inmediata relaci\u00f3n con los objetos de la satisfacci\u00f3n. De un loco, siguiendo el ejemplo de Adorno y Horkheimer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo es el deseo del Otro, y el agente de este deseo es Imoguiri, quien entra al Hoyo tratando de instalar una l\u00f3gica diferente, buscando el Bienestar (<em>Wohl<\/em>) en sus residentes, procurando darle su raci\u00f3n diaria de alimento a cada uno, y quien, al final de sus d\u00edas, entrega su vida para que Goreng se alimente, garantizando su Bienestar. Imoguiri es la mensajera de un nuevo Otro, no por casualidad antes de entrar al Hoyo, ella ha trabajado para su Administraci\u00f3n. El mensaje (del que se habla en la \u00faltima parte de la pel\u00edcula) ya fue dado, despu\u00e9s de lo cual el mensajero debe morir para que el Sujeto pueda apropi\u00e1rselo como deseo. Este deseo, es transmitido a \u00e9l, a Goreng. \u00bfQu\u00e9 me quiere?, es la pregunta que se instala al tratar de devolverle este mensaje al Otro del Bienestar y del desconocimiento, un Otro que se equivoca, ya que la suposici\u00f3n que sostiene esta b\u00fasqueda es de un Otro que no sabe lo que pasa realmente en el Hoyo, y que, al comunic\u00e1rselo, el castigo acabar\u00e1. En este sentido, la panacota, como el objeto portador de un mensaje al Otro, pone de manifiesto la circularidad de este deseo, de esta determinaci\u00f3n simb\u00f3lica; objeto en el que nadie repara, y que llega a su destino, aun as\u00ed, imaginariamente, la hija de Miharu, termine comi\u00e9ndosela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a la econom\u00eda de los objetos que propone El Hoyo, es solo a raz\u00f3n de la p\u00e9rdida del objeto elegido, en el caso de Goreng, el libro del Quijote, en el caso de Baharat, su cuerda, que se logra una desconexi\u00f3n con la realidad que estos garantizan. Despu\u00e9s de la angustia inicial, al cortarse esta relaci\u00f3n patol\u00f3gica, Goreng logra convencer a Baharat cumplir el deseo imposible de Imoguiri, el cual hacen propio. Es, entonces, el deseo en su incompletud el que se pone de manifiesto, donde el sujeto se mantiene en suspenso en el llegar a ser. Es este deseo el que permite desarticular la l\u00f3gica perversa del Hoyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 el fantasma sadiano es tan o m\u00e1s imperfecto que el neur\u00f3tico? Por la misma raz\u00f3n que la ley moral es tan o m\u00e1s imperfecta que el deseo. Cito a lacan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ateng\u00e1monos entonces a decir que una pr\u00e1ctica como la del psicoan\u00e1lisis, que reconoce en el deseo la verdad del sujeto, no puede desconocer lo que va a seguir, sin demostrar lo que ella reprime.<\/em>[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfAcaso este es el punto donde a trav\u00e9s de este deseo Goreng se encamina a su liberaci\u00f3n a trav\u00e9s de su muerte? \u201cEl mensaje no necesita de un mensajero\u201d, son las \u00faltimas palabras que le dice Trimagasi al recibirlo en el \u00faltimo piso del Hoyo. El Otro no necesita de nadie que lo sostenga, es la propia estructura la que se funda en su movimiento. Verdad imposible en Sade, hasta el momento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sade, el interfecto, contin\u00faa a Saint-Just donde es debido. Que la felicidad se haya convertido en un factor de la pol\u00edtica es una proposici\u00f3n impropia. Siempre lo ha sido y volver\u00e1 a traer el cetro y el incensario que se las arreglan muy bien con ella. Es libertad de desear la que es un factor nuevo, no por inspirar una revoluci\u00f3n, siempre es por un deseo por lo que se lucha y se muere, sino por el hecho de que esa revoluci\u00f3n quiere que su lucha sea por la libertad del deseo.<\/em>[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final parece que Sade tambi\u00e9n toma partido por \u00e9l. Esta ser\u00eda la tercera suposici\u00f3n.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Conversaci\u00f3n<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversaci\u00f3n gir\u00f3 alrededor de la presentaci\u00f3n de un Otro y la l\u00f3gica del sujeto que se atiene frente a un aislamiento entre voluntario y obligado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inicialmente se plantea la comparaci\u00f3n entre el objeto de la \u201cPanacota\u201d como una alusi\u00f3n a la carta robada. Como si el mensaje estuviera ah\u00ed, en medio de la pel\u00edcula, pero nadie lo vio, menos a\u00fan los cocineros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed que se nos presentifica el Otro como desconocido, del que no se sabe mucho, y cada uno le supone una naturaleza. Desde su identidad perversas, donde su deseo es el de hacernos padecer, usufructu\u00e1ndose un goce gracias nuestro tormento; hasta su funci\u00f3n simb\u00f3lica como un lugar en toda la estructura que dinamiza el Hoyo: \u201cEl protagonista se da cuenta que el mensaje llega solo, uno puede ser agente del mensaje, pero por estructura ya est\u00e1 circulando.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se torna luego hacia la pregunta por el objeto elegido, aquel que se llevan las personas al Hoyo, y qu\u00e9 sucede cuando \u00e9ste se pierde. Se establece una relaci\u00f3n entre la p\u00e9rdida del objeto del personaje principal y c\u00f3mo esto hace que comience una desestabilizaci\u00f3n en la l\u00f3gica misma del Hoyo. Se toca un poco el deseo como deseo del Otro; el enloquecer de Goreng le permite liberarse un poco de los objetos patol\u00f3gicos y construir ya no un Otro absoluto, sino reconocer que la estructura funciona por s\u00ed misma. Una ca\u00edda del sujeto supuesto saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, se llega a una aproximaci\u00f3n entre el amo perverso y las l\u00f3gicas capitalistas en el contexto actual de pandemia y aislamiento. \u00bfPor qu\u00e9 uno no es solidario con el pr\u00f3jimo?, es la pregunta que surge a partir del encuentro de Goreng con Imoguiri y el cambio operado en este. Un primer abordaje que se puede tomar es el de la reeducaci\u00f3n. Una re-educaci\u00f3n que puede funcionar como una banda de Moebius: una imposici\u00f3n a favor de un bien \u201ccom\u00fan\u201d (a prop\u00f3sito de las medidas coercitivas de la pandemia), donde el bienestar personal se funde con el bien social. Y as\u00ed, intentamos entender que tanto el bienestar absoluto como la idea de una ley opresora no son m\u00e1s que dos caras de la misma moneda.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Seminario 10\u00a0<em>La Angustia.\u00a0<\/em>ed. Paidos<em>. BB. AA.\u00a0<\/em>p\u00e1g. 60.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Horkheimer, M., Adorno, T.\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em>. Ed.Trotta. pag. 133.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<em>Kant con Sade<\/em>, en Escritos 2. Ed. Siglo XXI Editores.\u00a0BB.AA. pag. 728.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Horkheimer, M., Adorno, T.\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em>. Ed.Trotta. Pag. 142.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<em>Kant con Sade<\/em>, en Escritos 2. Ed. Siglo XXI Editores.\u00a0BB.AA. pag. 728.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid, pag. 730.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Seminario 16\u00a0<em>De un Otro al Otro<\/em>. Ed. Paidos.\u00a0BB.AA. p\u00e1g 266.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<em>Kant con Sade,\u00a0<\/em>en Escritos 2. Ed. Siglo XXI Editores.\u00a0BB.AA. pag. 736.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid, pag. 734.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lyotard, J.F.\u00a0<em>La condici\u00f3n postmoderna<\/em>. Ed. Catedra.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<em>Kant con Sade<\/em>, en Escritos\u00a0<em>2<\/em>. Ed. Siglo XXI Editores.\u00a0BB.AA. pag. 746.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid, pag. 746.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Esteban Carpio Z\u00fa\u00f1iga<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4900,"menu_order":136,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[97,98,92],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6539","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-cine-pt-br","portfolio_category-cine-pt-br","portfolio_category-redes-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6539\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6539"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6539"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}