{"id":6591,"date":"2015-09-02T06:55:40","date_gmt":"2015-09-02T09:55:40","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/portfolio-items\/la-violencia-contra-las-mujeres-cuestiones-preliminares-a-su-tratamiento-desde-el-psicoanalisis\/"},"modified":"2015-09-02T06:55:40","modified_gmt":"2015-09-02T09:55:40","slug":"la-violencia-contra-las-mujeres-cuestiones-preliminares-a-su-tratamiento-desde-el-psicoanalisis","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/portfolio-items\/la-violencia-contra-las-mujeres-cuestiones-preliminares-a-su-tratamiento-desde-el-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"La violencia Contra las Mujeres. Cuestiones Preliminares a su Tratamiento desde el Psicoan\u00e1lisis"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">El fen\u00f3meno de la violencia humana no es explicable por una causa natural o biol\u00f3gica como la que podemos atribuir al mundo animal, ya sea por el recurso a un instinto agresivo, a un instinto de dominio o a un instinto de subsistencia m\u00e1s o menos innato. La cultura humana, fundada en la acci\u00f3n y en los efectos simb\u00f3licos del lenguaje sobre el cuerpo, desnaturaliza de tal manera el registro biol\u00f3gico de los instintos que ning\u00fan acto propiamente humano puede entenderse ya fuera del registro simb\u00f3lico y de las significaciones que impone en cada sujeto. Mucho menos podr\u00eda explicarse el acto violento ejercido sobre las mujeres por el recurso a una supuesta naturaleza instintiva previa al mundo simb\u00f3lico donde tiene lugar toda experiencia subjetiva. Su car\u00e1cter universal en \u00e9pocas y lugares diversos nos indica una transversalidad que alcanza los l\u00edmites mismos de la cultura humana: all\u00ed donde ha habido y hay cultura, ha habido y hay tambi\u00e9n actos de violencia ejercidos contra las mujeres. As\u00ed, no es de extra\u00f1ar el resultado de las investigaciones sobre este fen\u00f3meno cuando nos muestran que esta transversalidad se produce en todas las edades, en todas las clases sociales y situaciones laborales, en todos los medios y niveles culturales, incluso educativos. Y ello hasta el punto de deducirse que la educaci\u00f3n misma, aun en sus niveles m\u00e1s altos, no llega a evitar esta forma de violencia. \u00bfA qu\u00e9 se debe entonces esta universalidad? El car\u00e1cter transversal y multifactorial de la violencia contra las mujeres nos indica la necesidad de un an\u00e1lisis igualmente transversal para entender las condiciones de su irrupci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis se ocupa desde su \u00e1mbito de al menos dos factores que son transversales a cada cultura y sociedad para analizar estas condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero es el factor de la\u00a0<b>diferencia sexual<\/b>, el m\u00e1s \u00edntimamente vinculado a la experiencia subjetiva de la sexualidad, de las diversas significaciones que tiene para el ser humano. La diferencia sexual obtiene su lugar en cada cultura siempre bajo la forma de una asimetr\u00eda constituyente e igualmente irreductible entre los sexos. Sin desembarazarse del mito de la simetr\u00eda y de la complementariedad entre los sexos, no hay modo de entender la frecuencia tan asim\u00e9trica y no rec\u00edproca del acto violento contra las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo factor, igualmente transversal a cada cultura y sociedad, es la\u00a0<b>agresividad\u00a0<\/b>como constitutiva de la relaci\u00f3n del sujeto con las im\u00e1genes de su Yo, de su personalidad, y con las im\u00e1genes de sus semejantes a partir de las que se construye esa misma personalidad. La agresividad no es as\u00ed tampoco un dato que podamos deducir de la biolog\u00eda o de un instinto natural en el sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoanalista Jacques Lacan pudo fundar muy pronto sus tesis sobre la agresividad como un fen\u00f3meno que &#8220;se manifiesta en una experiencia que es subjetiva por su constituci\u00f3n misma&#8221;, lo que quiere decir que s\u00f3lo es pensable como producto en cada sujeto de un sistema simb\u00f3lico de relaciones. Y la explic\u00f3 como una experiencia correlativa de una &#8220;dislocaci\u00f3n corporal&#8221;, de fragmentaci\u00f3n de la unidad de la imagen narcisista, de la imagen de uno mismo en la medida que est\u00e1 construida a partir de las im\u00e1genes de los otros y en la medida que encubre esta alteridad constituyente. Dicho de otra manera, en el pasaje al acto agresivo el sujeto golpea en el otro aquello que no ha llegado a integrar de su propia alteridad en la imagen narcisista y unitaria del Yo, de aquello que llamamos la personalidad. El acto violento se revela entonces como el rechazo m\u00e1s absoluto de lo que es diferente y, en especial, de lo que hay de diferente, de heterog\u00e9neo, en la propia unidad narcisista. De nuevo, aqu\u00ed es una diferencia, la diferencia con la alteridad, lo que aparece como un punto irreductible ante el que se produce el pasaje al acto violento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la conjunci\u00f3n y articulaci\u00f3n entre estos dos factores, entre estas dos diferencias irreductibles, surge el eje de coordenadas que permite un an\u00e1lisis y un posible tratamiento de la violencia que toma a las mujeres como objeto. Es abordando el modo en que cada sujeto, del lado masculino y del lado femenino, se sit\u00faa ante esta conjunci\u00f3n de diferencias, la diferencia sexual y la agresividad constitutiva del Yo, que es posible un tratamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas coordenadas, es preciso considerar la condici\u00f3n particular de aquellos que hist\u00f3ricamente han sido objeto de segregaci\u00f3n y de violencia: los ni\u00f1os, los locos, las mujeres. La infancia, la locura y la feminidad no son s\u00f3lo los tres sujetos que han encarnado tradicionalmente y en diversas sociedades las figuras de una mayor debilidad y necesidad de protecci\u00f3n. Son fundamentalmente el lugar de una palabra rechazada, incluso reprimida en el sentido m\u00e1s radical del t\u00e9rmino. Puede parecer m\u00e1s claro en el caso de la infancia y de la locura. Pod\u00eda parecer menos evidente en el caso de la feminidad, a la que el psicoan\u00e1lisis devolvi\u00f3 desde sus or\u00edgenes una palabra que estaba amordazada en el silencio del s\u00edntoma y de su sufrimiento. Considerados en algunas culturas como seres sagrados, portadores de una verdad ignorada, aquellos tres lugares de la palabra rechazada se convierten tambi\u00e9n en objeto predilecto del acto violento, acto que viene al lugar de una palabra imposible de decir, tanto en las relaciones familiares como en la realidad social m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerado en la posici\u00f3n masculina, el pasaje al acto violento sobre una mujer se suele revelar como una forma de buscar y golpear en el otro lo que el sujeto no puede simbolizar, lo que no puede articular con palabras sobre s\u00ed mismo. Un an\u00e1lisis detenido permite mostrar en cada caso la significaci\u00f3n inconsciente por la que el sujeto masculino no puede llegar a reconocer lo que est\u00e1 golpeando de su propio ser alojado en el ser del otro, su pareja. Puede entenderse as\u00ed la relativa frecuencia con la que el pasaje al acto ejercido por el hombre termina en un acto posterior de autolesi\u00f3n que no podr\u00eda explicarse por ning\u00fan recurso a una supuesta culpabilidad asumida. No se trata tanto de un autocastigo como de la consecuencia \u00faltima de un acto que toma al otro como lugar mediador en el que golpearse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la parte femenina, la posici\u00f3n de consentimiento, hasta de sumisi\u00f3n aceptada, que se encuentra tantas veces como l\u00edmite de una acci\u00f3n que se proponga como socialmente liberadora o terap\u00e9utica, muestra la gran dificultad que existe a veces para separar al sujeto de la complicidad con la posici\u00f3n de su pareja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concebimos as\u00ed el acto violento no como el mero trastorno de una conducta inadaptada a una realidad, familiar o social, m\u00e1s o menos conflictiva. La mejor acci\u00f3n pedag\u00f3gica y social encontrar\u00e1 aqu\u00ed su l\u00edmite. Se trata sobre todo de encontrar, en un an\u00e1lisis particular de cada caso, las significaciones inconscientes del pasaje al acto. Incluso antes de que \u00e9ste se d\u00e9 efectivamente, es posible localizar la huella del deseo inconsciente de modo que el sujeto pueda encontrar otra v\u00eda de derivaci\u00f3n que el acto violento. Por otra parte, lo que el psicoan\u00e1lisis muestra y permite descubrir a cada sujeto es que no hay una forma de goce m\u00e1s verdadera, m\u00e1s acorde o m\u00e1s normal que otra. Una forma de goce (homo, hetero, f\u00e1lica o no\u2026) es simplemente diferente con respecto a otra. Asumir este lugar de la diferencia como principio l\u00f3gico y \u00e9tico es ya una forma general de prevenir la violencia contra lo que aparece como diferente. Sin embargo, el alcance de esta previsi\u00f3n en cada acci\u00f3n es una empresa que s\u00f3lo puede realizarse desde la particularidad de cada sujeto, nada m\u00e1s y nada menos, pero nunca imponerse desde un lugar que estar\u00eda inevitablemente destinado a excluir esta misma diferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva, podemos declarar lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Si el psicoan\u00e1lisis se opone por principio a todo tipo de violencia es en la misma medida en que manifiesta el respeto m\u00e1s radical por la palabra del otro. La violencia como forma coercitiva de ejercicio de un poder ser\u00e1 siempre un signo de la impotencia para sostener una palabra verdadera. En el caso de la violencia ejercida contra las mujeres \u2014ya sea por los hombres, por las instituciones, por los Estados o por otras mujeres\u2014, esta impotencia es correlativa de la imposibilidad de escuchar la palabra del sujeto femenino, pero tambi\u00e9n de escuchar lo femenino que hay en cada sujeto. En este sentido se hace absolutamente necesario crear, apoyar y desarrollar los espacios donde esta palabra pueda ser articulada, escuchada e interpretada, ya sea desde el espacio m\u00e1s \u00edntimo y familiar, como desde el m\u00e1s p\u00fablico de cada realidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 S\u00f3lo desde el respeto m\u00e1s radical por la diferencia, especialmente en el registro de la diferencia sexual en cada cultura, podr\u00e1 tener valor y efecto una igualdad en el registro de la realidad social y de los derechos que definen al sujeto social. En esta perspectiva, a la reivindicaci\u00f3n de igualdad en el registro de los derechos sociales hay que agregar la reivindicaci\u00f3n y el tratamiento de la diferencia en el registro de las identidades sexuales. El acto de violencia calificado como &#8220;machista&#8221; se revela finalmente como un acto que pretende borrar, abolir, la diferencia que la feminidad encarna y reintroduce en cada v\u00ednculo de la realidad social.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Miquel Bassols<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4952,"menu_order":187,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[109,110,102],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-6591","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-articulos-mujeres-pt-br","portfolio_category-mujeres-pt-br","portfolio_category-observatorios-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/6591\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=6591"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=6591"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=6591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}