{"id":6713,"date":"2019-11-06T06:25:38","date_gmt":"2019-11-06T09:25:38","guid":{"rendered":"https:\/\/fapol.org\/blog\/segundo-informe-transexualismo-y-travestismo-desde-la-perspectiva-del-psicoanalisis-2016\/"},"modified":"2019-11-06T06:25:38","modified_gmt":"2019-11-06T09:25:38","slug":"segundo-informe-transexualismo-y-travestismo-desde-la-perspectiva-del-psicoanalisis-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/blog\/segundo-informe-transexualismo-y-travestismo-desde-la-perspectiva-del-psicoanalisis-2016\/","title":{"rendered":"Segundo Informe Transexualismo y travestismo desde la perspectiva del psicoan\u00e1lisis (2016)"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: right;\">Patricio \u00c1lvarez<br \/>\nAlejandra Antu\u00f1a<br \/>\nPaula Husni<br \/>\nEsteban Klainer<br \/>\nViviana Mozzi<br \/>\nD\u00e9bora Nitzcaner<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-1 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-four\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Historia del g\u00e9nero y el transg\u00e9nero<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino\u00a0<i>gender<\/i>\u00a0(g\u00e9nero) surge en 1955 gracias a John Money, psic\u00f3logo y m\u00e9dico neozeland\u00e9s, emigrado a EE.UU., especializado en sexolog\u00eda e investigador de la identidad sexual. Para este autor, el t\u00e9rmino \u201cg\u00e9nero\u201d define lo masculino y lo femenino desde lo cultural, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias biol\u00f3gicas. Su definici\u00f3n del rol de g\u00e9nero es fenomenol\u00f3gica: es lo que una persona dice o hace lo que revela su\u00a0<i>estatus<\/i>\u00a0como ni\u00f1a o ni\u00f1o, mujer u hombre, y eso incluye estereotipos de masculinidad y feminidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, Robert Stoller introduce la distinci\u00f3n sexo\/g\u00e9nero (<i>sex\/gender<\/i>) buscando una palabra que pueda diagnosticar a aquellas personas que, teniendo un cuerpo de hombre, se sent\u00edan mujeres, introduciendo el concepto de \u201cidentidad de g\u00e9nero\u201d. En su libro\u00a0<i>Sexo y g\u00e9nero<\/i>\u00a0de 1968, presenta observaciones sobre casos de transexualismo, o sea, de sujetos que habiendo nacido con los caracteres anat\u00f3micos de un sexo manifiestan pertenecer al sexo contrario. De ah\u00ed la distinci\u00f3n entre \u201csexo\u201d, ligado a criterios biol\u00f3gicos y \u201cg\u00e9nero\u201d, ligado a la convicci\u00f3n subjetiva de pertenencia. El g\u00e9nero entonces puede o no coincidir con el sexo biol\u00f3gico, como lo demuestran estos casos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os 70, el t\u00e9rmino\u00a0<i>gender<\/i>\u00a0se extiende en los textos del feminismo acad\u00e9mico anglosaj\u00f3n. Alcanzada ya, en las sociedades occidentales, la igualdad de hombres y mujeres\u00a0<i>de jure<\/i>, la investigaci\u00f3n feminista se adentra en el an\u00e1lisis de las estructuras sociales. Como las desigualdades entre hombres y mujeres no pueden explicarse por una mera diferencia biol\u00f3gica, la investigaci\u00f3n feminista recurre a la oposici\u00f3n\u00a0<i>sex<\/i>\/<i>gender<\/i>\u00a0como un instrumento de an\u00e1lisis de las relaciones entre los sexos, con objeto de distinguir entre la biolog\u00eda y lo social. De una manera general puede decirse que este t\u00e9rmino,\u00a0<i>gender<\/i>\u00a0va a utilizarse para hacer patente que los comportamientos, las actividades, los papeles y, en general, lo femenino y lo masculino son construcciones sociales\/culturales.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de all\u00ed, podemos encontrar tres posiciones: la primera, sostiene que el g\u00e9nero no puede pensarse prescindiendo de la diferencia sexual. La segunda, contraria a la anterior, plantea al g\u00e9nero como una construcci\u00f3n socio-cultural independiente de la diferencia sexual. Lo que ocurre es que para el Occidente judeo-cristiano la heterosexualidad es el principio regulador de la sexualidad y esto conduce a pensar al g\u00e9nero sobre una base biol\u00f3gica. Los estudios etnogr\u00e1ficos muestran que hay multiplicidad de g\u00e9neros que no pueden ser explicados por un modelo dualista. El g\u00e9nero, entonces, es m\u00faltiple y aut\u00f3nomo del sexo a\u00fan para nuestra sociedad. Esta multiplicidad y diversidad de g\u00e9neros lleva a cuestionar la categor\u00eda misma de g\u00e9nero y abre la v\u00eda a una tercera posici\u00f3n. Se trata de la perspectiva deconstructivista de Judith Butler, uno de los referentes te\u00f3ricos del movimiento\u00a0<i>queer<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fil\u00f3sofa posestructuralista, Judith Butler va un paso m\u00e1s all\u00e1 de la dicotom\u00eda que a\u00fan se encuentra en los cimientos de las teor\u00edas de g\u00e9nero. Una de sus contribuciones m\u00e1s destacadas en el campo del feminismo, es su teor\u00eda performativa del sexo y la sexualidad. El construccionismo socialya situaba el g\u00e9nero como una construcci\u00f3n, es decir, que los roles de g\u00e9nero o las categor\u00edas femenino y masculino no son roles naturales sino construcciones sociales. Butler sobrepasa el g\u00e9nero y afirma que el sexo y la sexualidad lejos de ser algo natural son, como el g\u00e9nero, algo construido. Llega a esta conclusi\u00f3n bas\u00e1ndose en las teor\u00edas de Foucault, Freud y sobre todo de Lacan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Critica al feminismo por naturalizar al sexo, por suponerlo como categor\u00eda biol\u00f3gica originaria, prediscursiva, cuando \u00e9l tambi\u00e9n es producto de un dispositivo hist\u00f3rico-cultural. El t\u00e9rmino \u201cdispositivo\u201d es tomado de Michel Foucault de su\u00a0<i>Historia de la sexualidad<\/i>.[2] All\u00ed afirma que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sexo, fuera de duda, no es sino un punto ideal vuelto necesario por el dispositivo de sexualidad y su funcionamiento. [Para terminar concluyendo una pol\u00edtica al respecto]: Contra el dispositivo de sexualidad, el punto de apoyo del contraataque no debe ser el sexo-deseo, sino los cuerpos y los placeres.[3]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, para Butler, el sexo no puede ser pensado anterior al g\u00e9nero sino que es desde el g\u00e9nero que se piensa al sexo como natural. La identidad de g\u00e9nero no es una descripci\u00f3n de la experiencia sino que es un ideal regulatorio y normativo, consiste en un conjunto de actos, gestos y deseos que dan la idea de un n\u00facleo interno pero que no es m\u00e1s que un artificio y no tiene estatuto ontol\u00f3gico, es s\u00f3lo una ilusi\u00f3n discursiva para regular la sexualidad dentro del marco de la heterosexualidad reproductiva. El sujeto de Butler no es un individuo sino una estructura ling\u00fc\u00edstica en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que la subjetividad no es un hecho y ya que el sujeto est\u00e1 siempre en un proceso interminable de \u201cdevenir\u201d es posible repetir la sujeci\u00f3n en diferentes formas.Butler cree que la subjetividad es una construcci\u00f3n, y el hecho de apegarse a una sola identidadpuede llegar a oprimir la identidad misma, por lo que afirma que no hay necesidad de fijar una identidad de una vez por todas. La identidad de g\u00e9nero se convierte as\u00ed en un proceso que nunca se resuelve de manera definitiva m\u00e1s all\u00e1 de cualquier binarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perspectiva de Butler da lugar a una pol\u00edtica que se desprende de la\u00a0<i>Queer Theory<\/i>, que consiste en desnaturalizar los cuerpos y los sexos, y promover la parodia en relaci\u00f3n con las identidades de g\u00e9nero, hombre y mujer, para revelar el car\u00e1cter artificial de las mismas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0<i>Queer Theory<\/i>, movimiento que nace en EE.UU. en los a\u00f1os 60, parte del rechazo al pensamiento binario hombre-mujer y cuestiona la identidad de g\u00e9nero, proponiendo en su lugar la idea de\u00a0<i>transg\u00e9nero<\/i>, t\u00e9rmino que acoge una multiplicidad de rasgos y modalidades que signifiquen un rechazo al ordenamiento sexual establecido. Este \u00faltimo apunta a la concepci\u00f3n de una sociedad en la que sus miembros se construyen sin la dicotom\u00eda femenino-masculino. Alberga a\u00a0<i>gays<\/i>, lesbianas, transexuales, travestis, andr\u00f3ginos, intersexo\u2026, todo aquello que signifique un rechazo a los ordenamientos sexuales establecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, si inicialmente la diferencia sexo\/g\u00e9nero de las teor\u00edas de g\u00e9nero revolucion\u00f3 las teor\u00edas biologicistas pero continuaba con un binarismo, la teor\u00eda del transg\u00e9nero multiplica la nominaci\u00f3n de las identidades y las sit\u00faa como no fijas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con esto, Jacques-Alain Miller y Eric Laurent[4] toman en consideraci\u00f3n los postulados de Butler y las consecuencias que de all\u00ed se extraen. Muestran c\u00f3mo esta cr\u00edtica radical a la noci\u00f3n de identidad reduce el proceso de sexuaci\u00f3n al de la identificaci\u00f3n y c\u00f3mo lo que propone Butler es ir m\u00e1s all\u00e1 de ella. Por un lado, al denunciar el car\u00e1cter de artificio y de semblante del g\u00e9nero, esta propuesta es solidaria con la afirmaci\u00f3n lacaniana de que\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer no existe, y esto conduce a la l\u00f3gica deluno por uno. Pero, por otro lado, la deconstrucci\u00f3n de los semblantes supone \u2013dice Miller\u2013 una versi\u00f3n de lo real, que aqu\u00ed lo encontramos en el cuerpo y en el goce. En \u00faltima instancia, el ideal propuesto es el de un sujeto desidentificado, definido \u00fanicamente por su pr\u00e1ctica de goce, y como tal, la \u00fanica nominaci\u00f3n v\u00e1lida ser\u00e1 la proveniente del propio sujeto y no la del campo del Otro. [5]<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-3 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-2 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-2 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-four\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">El g\u00e9nero y el transexualismo desde el psicoan\u00e1lisis<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p style=\"text-align: justify;\">La formalizaci\u00f3n del transexualismo como entidad propia, surge en 1950 con el Dr. Harry Benjamin, quien establece la diferencia del transexual respecto del travesti y del homosexual. El transexual no obtiene una satisfacci\u00f3n er\u00f3tica del hecho de travestirse y siempre se siente como alguien perteneciente al otro sexo. Rechaza sus \u00f3rganos genitales sin encontrar placer en ellos, a diferencia del travesti y el homosexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el psicoan\u00e1lisis, la conceptualizaci\u00f3n del g\u00e9nero, y en particular, del transexualismo, puede ubicarse a partir de tres momentos: en la obra de Freud, en la primera ense\u00f1anza de Lacan, y en su \u00faltima ense\u00f1anza. En Freud a partir de la l\u00f3gica falo-castraci\u00f3n. En el primer Lacan, a partir del significante f\u00e1lico y las identificaciones sexuales. En el \u00faltimo Lacan, a partir de la teor\u00eda de la sexuaci\u00f3n y de los nudos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1916,[6] Freud insiste en recortar la noci\u00f3n de \u201clo sexual\u201d. La noci\u00f3n de sexualidad de la \u00e9poca estaba sujeta a la genitalidad y a la reproducci\u00f3n y Freud sostiene, ya desde hac\u00eda unos cuantos a\u00f1os, que lo sexual es un t\u00e9rmino mucho m\u00e1s amplio. Poner como sin\u00f3nimos sexualidad y reproducci\u00f3n cierra el camino para comprender la sexualidad en diversos modos de expresi\u00f3n. En \u201cLa organizaci\u00f3n genital infantil\u201d y \u201cEl sepultamiento del complejo de Edipo\u201d se lee el giro que da Freud en relaci\u00f3n con la sexualidad, produciendo una interpolaci\u00f3n a la teor\u00eda de la sexualidad que hab\u00eda desarrollado en \u201cTres ensayos\u2026\u201d y que trabaj\u00f3 en 1916.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de los complejos de Edipo y castraci\u00f3n freudianos, no va a tratarse del primado genital como qued\u00f3 planteado en 1916 sino que el primado f\u00e1lico es lo que permitir\u00e1 hacer la ecuaci\u00f3n simb\u00f3lica ni\u00f1o = pene = falo, para la madre, subrayando en esa ecuaci\u00f3n que la mujer aparece en falta respecto del hombre, a partir del concepto de\u00a0<i>Penisneid<\/i>\u00a0o envidia del pene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se plantea la l\u00f3gica del ser y del tener y las complejidades de las salidas femeninas a los avatares de los complejos. Complejidades en tanto toda la organizaci\u00f3n queda bajo el primado del falo y la pregnancia del \u00f3rgano masculino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, a partir de 1923 y agregados que Freud introduce en \u201cTres ensayos\u2026\u201d, la sexualidad de hombres y mujeres est\u00e1 organizada alrededor del falo y la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que tener en cuenta que el falo \u2013planteado en estos t\u00e9rminos\u2013 no es el pene en la obra freudiana, sino la imagen pregnante de la forma f\u00e1lica, que Freud sit\u00faa como s\u00edmbolo de la sociedad patriarcal, y presente en todas las culturas de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed, que agrega a los desarrollos libidinales el estadio pregenital en el que no se puede hablar a\u00fan de masculino y femenino sino de activo-pasivo; en el estadio que sigue ser\u00e1 genital masculino-castrado; y por \u00faltimo, masculino-femenino, en la elecci\u00f3n de objeto.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos complejos, Edipo y castraci\u00f3n, tienen un concepto que los articula: el falo. La diferencia sexual no se orienta por el primado genital sino por el primado del falo que remite a la castraci\u00f3n: unos tienen y otros no. El falo ser\u00e1 el operador l\u00f3gico de la estructura dejando por fuera la l\u00f3gica del \u201cdesarrollo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en \u201cEl sepultamiento del complejo de Edipo\u201d trabaja la articulaci\u00f3n del complejo de castraci\u00f3n y el complejo de Edipo en el var\u00f3n e introduce algunas diferencias en la ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueden definirse tres grandes momentos en la obra freudiana. Los desarrollos en relaci\u00f3n con el complejo de Edipo; el falo como operador estructural que ordena las posiciones sexuadas e indicar\u00e1 m\u00e1s tarde la disimetr\u00eda entre la posici\u00f3n masculina y femenina, y un tercer momento en que esta disimetr\u00eda se articula con el primer objeto de amor: la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en las teor\u00edas sexuales infantiles de 1905, Freud se\u00f1ala que se reconoce un solo \u00f3rgano: desarrollado en el ni\u00f1o y por desarrollar en la ni\u00f1a. Teor\u00edas sexuales infantiles que contrar\u00edan hasta a la percepci\u00f3n misma y se posan sobre un desconocimiento. Luego en \u201cLa organizaci\u00f3n genital infantil\u201d retoma esta ignorancia fundamental sobre el sexo femenino, ya con el primado del falo, que articular\u00e1 el complejo de Edipo con el de castraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es al a\u00f1o siguiente[8] cuando las resoluciones se presentar\u00e1n de modo diverso para los dos sexos: la amenaza de castraci\u00f3n empuja al ni\u00f1o a la salida del complejo de Edipo y permite a la ni\u00f1a su arribo. En la teorizaci\u00f3n que sigue cobra importancia fundamental la fase preed\u00edpica de la mujer en relaci\u00f3n con la madre, lo cual hace del complejo de Edipo una formaci\u00f3n secundaria con relaci\u00f3n a esa ligaz\u00f3n prehist\u00f3rica. De hecho, hasta sostiene que en este caso ya no ser\u00e1 el Edipo lo nuclear de las neurosis sino que es esta fase la que deja espacio a todas las fijaciones y predisposiciones posteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, en esos tres momentos, Freud se sostiene en la l\u00f3gica del falo y la castraci\u00f3n, y ubica distintos modos de pasaje por el Edipo y la castraci\u00f3n para el ni\u00f1o y la ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto al transexualismo, si bien Freud no lo llam\u00f3 as\u00ed por ser un t\u00e9rmino posterior, ya se ocup\u00f3 del primer caso de transexualismo delirante que conocemos, que es el Presidente Schreber. De hecho, la hip\u00f3tesis central de la lectura del caso Schreber es la de sostener la defensa contra la homosexualidad como la causa de su psicosis. Freud plantea que la fijaci\u00f3n homosexual pertenece al estadio del narcisismo, y en esa medida, cuando estalla el conflicto en la adultez, la libido hace una regresi\u00f3n al punto de fijaci\u00f3n narcisista, que es la predisposici\u00f3n patol\u00f3gica de la paranoia, y por esa raz\u00f3n se desencadena la psicosis. De este modo, Freud plantea que el \u201chilo rojo\u201d que atraviesa los tres tiempos de la psicosis es el del fracaso de la defensa contra el deseo homosexual: el per\u00edodo previo al desencadenamiento con la fantas\u00eda que ser\u00eda \u201chermoso ser una mujer durante el acoplamiento\u201d, luego en el per\u00edodo psic\u00f3tico con el delirio de ser \u201cuna mujerzuela\u201d que los hombres usar\u00edan y dejar\u00edan tirada, y luego en el per\u00edodo de la estabilizaci\u00f3n con el delirio de ser \u201cla mujer de Dios\u201d. Esta \u201cmudanza en mujer\u201d que atraviesa todo el delirio, es la figuraci\u00f3n del transexualismo delirante de Schreber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan retoma la conceptualizaci\u00f3n freudiana, a partir del significante f\u00e1lico y m\u00e1s adelante, la funci\u00f3n f\u00e1lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera ense\u00f1anza de Lacan le da al \u201cg\u00e9nero\u201d un lugar central a partir de ubicar c\u00f3mo se normativizan las identificaciones viriles y femeninas a partir de su paso por el complejo de Edipo. Y le da tambi\u00e9n un lugar importante al transexualismo, justamente porque da cuenta de lo que falla cuando el Edipo y sus consecuencias no se inscriben en el sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan habla por primera vez del transexualismo en 1957, en\u00a0<i>ElSeminario 4<\/i>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes asisten a mi presentaci\u00f3n de enfermos han podido comprobar en uno de nuestros pacientes transexuales, que nos la describi\u00f3, el car\u00e1cter verdaderamente desgarrador de la dolorosa sorpresa experimentada el d\u00eda que, por primera vez, vio a su hermana desnuda.[9]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como vemos, desde el inicio el transexualismo y la psicosis quedan en alguna relaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, en \u201cDe una cuesti\u00f3n preliminara todo tratamiento posible de la psicosis\u201d, define lo que llama el \u201cgoce transexualista\u201d del presidente Schreber, que consiste en la pr\u00e1ctica de cultivar en su cuerpo la voluptuosidad femenina:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026] Dios mismo demanda hallar la voluptuosidad con \u00e9l, y amenaza con el retiro de sus rayos si \u00e9l se muestra negligente en el cultivo de la voluptuosidad y no puede ofrecer a Dios lo demandado [\u2026].[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces he inscrito en mi bandera, con plena conciencia, el cultivo de la femineidad.[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese goce transexualista es la soluci\u00f3n que Schreber encuentra en relaci\u00f3n con su posici\u00f3n sexuada, al no disponer del significante f\u00e1lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto \u201csignificante falo\u201d, o falo simb\u00f3lico, es definido por Lacan como el significante del deseo, y condensa su lectura sobre toda la teorizaci\u00f3n de Freud acerca de la dial\u00e9ctica falo-castraci\u00f3n, como punto de anclaje del modo de identificaci\u00f3n que permite a un hombre o a una mujer considerarse como tales. Este significante fundamental es producto de la efectuaci\u00f3n de la met\u00e1fora paterna, la cual a su vez, es el resultado de la efectuaci\u00f3n de los tres tiempos del Edipo, al cabo de los cuales el neur\u00f3tico resuelve el enigma, la \u201cx\u201d del deseo de la madre, con la soluci\u00f3n del significante falo, significante que permite una identificaci\u00f3n simb\u00f3lica diferente para el ni\u00f1o \u2013tener el falo\u2013 y la ni\u00f1a \u2013ser el falo\u2013, saliendo del Edipo con \u201clos t\u00edtulos en el bolsillo\u201d. Ahora bien, esta met\u00e1fora paterna y su soluci\u00f3n en tres tiempos son posibles con la condici\u00f3n de que haya un tiempo cero, el de la\u00a0<i>Bejahung<\/i>\u00a0del Nombre del padre. Si no hay inscripci\u00f3n del Nombre del padre, tampoco habr\u00e1 posibilidad de inscripci\u00f3n del significante falo:\u00e9ste se inscribe si se inscribe el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan describir\u00e1 las funciones del falo en su texto \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d. El significante falo tiene cinco funciones que permiten a un sujeto instalarse en una posici\u00f3n inconsciente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; dar una significaci\u00f3n de la posici\u00f3n sexual como hombre o mujer,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; dar una significaci\u00f3n de qu\u00e9 se es en cuanto padre o madre,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; dar una significaci\u00f3n de la funci\u00f3n a cumplir frente al\u00a0<i>partenaire<\/i>\u00a0sexual,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; dar una significaci\u00f3n de qu\u00e9 se es en tanto vivo o muerto,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; organizar las significaciones con una referencia sexual, significar el goce f\u00e1licamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la neurosis como la psicosis se confrontan, en cierto momento de coyuntura dram\u00e1tica, con los significantes freudianos no inscriptos en la estructura: femineidad, muerte y procreaci\u00f3n. Esa confrontaci\u00f3n es lo que inicia el desencadenamiento neur\u00f3tico o psic\u00f3tico: Lacan compara en\u00a0<i>Las psicosis<\/i>\u00a0c\u00f3mo Schreber se confronta con el significante no inscripto de la procreaci\u00f3n, mientras que Dora se confronta con el de la femineidad, y en los dos casos se produce el desencadenamiento ante esa confrontaci\u00f3n. La diferencia es que en el primero esa confrontaci\u00f3n inicia el llamado vano hecho al Nombre del padre y la respuesta anticipada del delirio, mientras que en la segunda, dado que est\u00e1 inscripto el Nombre del padre, la identificaci\u00f3n viril \u2013es decir, la significaci\u00f3n f\u00e1lica\u2013, le permite una mediaci\u00f3n para formularse la pregunta de estructura de la neurosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, en la psicosis esas cinco funciones que dan significaciones fundamentales al nivel del ser: hombre o mujer, etc\u00e9tera, no se cumplen. En tanto no hay inscripci\u00f3n del Nombre del padre, tampoco se inscribe el significante falo: hay en su lugar dos agujeros forclusivos, a los que Lacan les asigna los matemas de P0 y f0: un cero, un agujero, en el lugar donde debieran haberse inscripto esos significantes. El significante del Nombre del padre organiza las inscripciones significantes, y el significante falo organiza las significaciones imaginarias, por lo que la confrontaci\u00f3n con los agujeros P0 y f0 produce la cat\u00e1strofe simb\u00f3lica e imaginaria del desencadenamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este tiempo de su ense\u00f1anza, Lacan pon\u00eda el acento en lo simb\u00f3lico y lo imaginario, pero tambi\u00e9n la cat\u00e1strofe se produce a nivel de lo real: el efecto de P0 y f0 es que el goce queda deslocalizado, al no contar ni con el Nombre del padre \u2013que no s\u00f3lo organiza las inscripciones significantes sino que tambi\u00e9n tiene la funci\u00f3n de asegurar una p\u00e9rdida de goce estructural\u2013, ni con el significante falo \u2013que no s\u00f3lo organiza las significaciones, sino que tambi\u00e9n localiza el goce en el cuerpo\u2013. No hay p\u00e9rdida de goce ni localizaci\u00f3n del goce en el cuerpo, con lo cual se trata de un goce en m\u00e1s, un goce que irrumpe sin localizaci\u00f3n posible. La forma que toma ese goce que irrumpe son los fen\u00f3menos elementales, y por esa raz\u00f3n Lacan les dio a esos fen\u00f3menos el nombre de significantes en lo real, que cuando irrumpen desarman las construcciones simb\u00f3lico-imaginarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n: en su primera ense\u00f1anza, el significante f\u00e1lico es el articulador central de la conceptualizaci\u00f3n de la posici\u00f3n sexual para Lacan, y permite ubicar la posici\u00f3n del psicoan\u00e1lisis en relaci\u00f3n con las teor\u00edas de g\u00e9nero. El significante f\u00e1lico ubica la posici\u00f3n viril y femenina como resultado de la salida de los tiempos del Edipo, y tambi\u00e9n sus otros modos posibles de salida. Pero tambi\u00e9n se ubica en relaci\u00f3n con su inscripci\u00f3n o su forclusi\u00f3n, del lado de la neurosis o la psicosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<i>ElSeminario18<\/i>[12] Lacan recomienda la lectura del libro\u00a0<i>Sexo y g\u00e9nero<\/i>\u00a0de Stoller, elogi\u00e1ndolo, por un lado, por la buena observaci\u00f3n cl\u00ednica de los casos all\u00ed presentados, incluyendo en esto las coordenadas familiares, y criticando por otro por su construcci\u00f3n te\u00f3rica inoperante al no tener en cuenta el concepto de la \u201cforclusi\u00f3n lacaniana\u201d. De este modo, ubica la hip\u00f3tesis de una relaci\u00f3n entre el transexualismo y la forclusi\u00f3n. Esta hip\u00f3tesis ha sido utilizada \u2013en algunos casos de modo extremo, como si hubiera una equivalencia entre transexualismo y psicosis\u2013 por varios autores. Lo trae adem\u00e1s para reafirmar que la sexualidad no tiene correlato biol\u00f3gico y critica la noci\u00f3n de identidad de g\u00e9nero pues no hay nada en la experiencia humana que permita definir lo que es el hombre y la mujer, lo \u00fanico que demuestra esta noci\u00f3n es que los seres humanos se reparten en hombres y mujeres. \u201cLa identificaci\u00f3n sexual no consiste en creerse hombre o mujer, sino en tener en cuenta que hay mujeres, para el muchacho, que hay hombres, para la muchacha\u201d.[13]No se trata, entonces, de dos sexos como entidades aisladas. No se deviene sexuado por la identificaci\u00f3n al significante hombre o al significante mujer, sino por tener en cuenta la diferencia sexual. Esta diferencia, a partir de la teorizaci\u00f3n de Freud, se dirime en t\u00e9rminos de la l\u00f3gica f\u00e1lica (falo-castraci\u00f3n) ya que no hay inscripci\u00f3n del genital femenino en el inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer cap\u00edtulo del seminario siguiente,\u00a0<i>\u2026o peor<\/i>, Lacan vuelve sobre el tema del transexualismo hablando del \u201cerror\u201d del que padece el sujeto transexual: tiene un cuerpo equivocado que no coincide con el sexo al que tiene la convicci\u00f3n de pertenecer. Pero, \u00bfcu\u00e1l es el error? Es el \u201cerror com\u00fan\u201d, dir\u00e1 Lacan, que consiste en interpretar la peque\u00f1a diferencia anat\u00f3mica con criterios f\u00e1licos. Es as\u00ed como se distingue a los seres hablantes desde la m\u00e1s tierna edad. No son ellos, los peque\u00f1os, quienes se distinguen, sino que \u201cse\u201d los distingue. Ellos, por su parte y en principio, rechazan esta distinci\u00f3n en lo que se conoci\u00f3 en cierto psicoan\u00e1lisis como las fases infantiles, habr\u00e1 que ver luego si ellos consienten o no a inscribirse en la funci\u00f3n f\u00e1lica. El transexual rechaza los criterios f\u00e1licos a partir de los cuales se lo distingui\u00f3 en la repartici\u00f3n sexual y su pasi\u00f3n es la locura de querer liberarse de ese error com\u00fan, que hace que la peque\u00f1a diferencia comande la diferencia sexuada volvi\u00e9ndola \u201cnatural\u201d. El problema es cuando \u00e9l quiere hacerse reconocer como hombre o mujer, la \u00fanica manera que tiene de hacerlo es modificando su anatom\u00eda. \u201cSu \u00fanico yerro \u2013dice Lacan\u2013 es querer forzar mediante la cirug\u00eda el discurso sexual que, en cuanto imposible, es el pasaje a lo real\u201d.[14]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo a\u00f1o 1972, en el escrito \u201cEl atolondradicho\u201d, Lacan acu\u00f1a el concepto \u201cempuje a La mujer\u201d para ubicar una serie de fen\u00f3menos muy frecuentes en la psicosis que no se reducen a la cl\u00ednica de la alucinaci\u00f3n y el delirio, ni hab\u00edan sido descriptos por la psiquiatr\u00eda cl\u00e1sica. Se remite con ese concepto a Schreber, remarcando aquello que antes hab\u00eda llamado \u201cgoce transexual\u201d, pero ubic\u00e1ndolo a partir de las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el segundo paso importante de Lacan en referencia a las posiciones sexuadas: ubicar la sexuaci\u00f3n como una elecci\u00f3n de goce, y no como lo hab\u00eda hecho en la primera ense\u00f1anza, como una elecci\u00f3n significante. Desde las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n, la posici\u00f3n sexual del lado hombre o del lado mujer se elige a nivel del goce, en funci\u00f3n de c\u00f3mo se inscriba uno u otro con respecto a la funci\u00f3n f\u00e1lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n tienen tambi\u00e9n una raigambre freudiana en la medida en que Lacan plantea que hay un solo significante en relaci\u00f3n con el cual inscribirse, el falo, pero en esta \u00e9poca ya no lo llama significante sino funci\u00f3n f\u00e1lica, y plantea que la funci\u00f3n implica una escritura. La funci\u00f3n f\u00e1lica implica una escritura del goce, y cada sexo se inscribe de un modo distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lado hombre se inscribe en funci\u00f3n de dos f\u00f3rmulas: el todo y la excepci\u00f3n. El lado femenino se inscribe en funci\u00f3n de no hacer excepci\u00f3n al falo y de la l\u00f3gica del no-todo. Del lado femenino, Lacan sit\u00faa que en la medida en que el goce no puede inscribirse seg\u00fan un todo f\u00e1lico como para el hombre, no se puede situar un universal de las mujeres. Por eso plantea su conocida f\u00f3rmula: \u201c<i>La<\/i>\u00a0mujer no existe\u201d, para ubicar que no hay un universal a nivel del goce femenino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con esto, el concepto de \u201cempuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer\u201d toma importancia por contradecirlo, y por relacionarse al \u201cerror\u201d en el que cae el transexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan presenta en \u201cEl atolondradicho\u201d el concepto de empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer en el siguiente p\u00e1rrafo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda aqu\u00ed, al desarrollar la inscripci\u00f3n que hice, mediante una funci\u00f3n hiperb\u00f3lica, de la psicosis de Schreber, demostrar en ella lo que tiene de sard\u00f3nico el empuje-a-<i>La<\/i>-mujer que se especifica con el primer cuantor: habiendo precisado bien que es por la irrupci\u00f3n de\u00a0<i>Un padre<\/i>\u00a0como sin raz\u00f3n, se precipita aqu\u00ed el efecto experimentado como forzamiento [\u2026].[15]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desglosemos este dif\u00edcil p\u00e1rrafo: primero, Lacan nos reenv\u00eda a su an\u00e1lisis de la psicosis de Schreber en el esquema I de \u201cDe una cuesti\u00f3n preliminar\u2026\u201d, con su funci\u00f3n hiperb\u00f3lica doble, que situaba en P0 y f0.El encuentro con P0 produce la irrupci\u00f3n del\u00a0<i>Un padre<\/i>\u00a0real, es decir, introduce el desencadenamiento, pero aqu\u00ed lo llama forzamiento: es el forzamiento, el empuje, a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer. El Padre aqu\u00ed, es el primer cuantor de las f\u00f3rmulas. De este modo, la l\u00f3gica de \u201cEl atolondradicho\u201des an\u00e1loga a la de \u201cDe una cuesti\u00f3n preliminar\u2026\u201d: como en la psicosis no hay inscripci\u00f3n del Padre, es decir, no se inscribe la excepci\u00f3n, el sujeto no puede posicionarse en relaci\u00f3n con el falo, como castrado. Es decir, que su goce no es f\u00e1lico, porque no pasa por la castraci\u00f3n. Y si su goce no es f\u00e1lico, el goce en la psicosis es un goce sin regulaci\u00f3n, deslocalizado. A eso, Lacan lo llama empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer: sin el cuantor de la castraci\u00f3n, el goce no est\u00e1 castrado, se infinitiza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, sin excepci\u00f3n, no hay posibilidad de inscribirse como hombre haciendo del goce un goce f\u00e1lico. Pero tampoco es posible inscribirse del lado de una mujer, porque tampoco se puede inscribir el goce dentro de un no-todo goce f\u00e1lico porque no est\u00e1 inscripto. Por lo tanto, si no hay medida del lado hombre y no hay castraci\u00f3n del lado mujer, el empuje es a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer, sin barrar. Lacan insiste varias veces diciendo que\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer no existe<i>,\u00a0<\/i>pero en este caso utiliza por \u00fanica vez el art\u00edculo \u201cLa\u201d, para subrayar que s\u00f3lo en el caso de la psicosis\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer existe, con sus consecuencias devastadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, habiendo ausencia de ese primer cuantor, se producen dos efectos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La infinitizaci\u00f3n del goce: la ausencia de la excepci\u00f3n del padre implica una no cuantificaci\u00f3n, una no limitaci\u00f3n del goce, y por lo tanto el goce se vuelve infinito y deslocalizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La mujer: como producto de la no inscripci\u00f3n de la excepci\u00f3n paterna, lo que funciona como empuje es la inscripci\u00f3n de la excepci\u00f3n por la v\u00eda de la realizaci\u00f3n de un absoluto: el efecto forclusivo psic\u00f3tico es un empuje a realizar la existencia de\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer. Es un empuje, entonces, a escribir que\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer existe, en el lado derecho de las f\u00f3rmulas. Por esto Lacan lo remite a lo femenino, en el punto donde el goce no es regulado por el falo, y en tanto tal es ilimitado. Pero a diferencia de la posici\u00f3n femenina que se ubica en un m\u00e1s all\u00e1 del goce f\u00e1lico, el empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer se ubica en una ausencia del goce f\u00e1lico. Es un empuje a inscribir una otra excepci\u00f3n, que no es la paterna, que es la de\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n: a nivel de la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, la cuesti\u00f3n del g\u00e9nero se inscribe en t\u00e9rminos de goce. Y la cuesti\u00f3n del transexualismo se ubica en relaci\u00f3n con la forclusi\u00f3n, por un lado, y el empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer, por otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, en su libro\u00a0<i>Ensexo. Ensayo sobre el transexualismo<\/i>, Catherine Millot, psicoanalista francesa contempor\u00e1nea, define al transexual como:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026] una persona que solicita la modificaci\u00f3n de su cuerpo a fin de conformarlo a las apariencias del sexo opuesto, invocando la convicci\u00f3n de que su verdadera identidad sexual es contraria a su sexo biol\u00f3gico.[16]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y agrega:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026] El transexualismo es actualmente la conjunci\u00f3n de una convicci\u00f3n que no debe nada a nadie y una demanda que se dirige al otro. Tal demanda es nueva, ya que supone una oferta que la suscita, la que hace la ciencia, pues sin cirujano ni endocrin\u00f3logo no hay transexual.[17]<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-4 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-3 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-3 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-four\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Biopol\u00edtica y psicoan\u00e1lisis: la feminizaci\u00f3n del mundo<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-4\"><p style=\"text-align: justify;\">Tomando en cuenta estos desarrollos, y en la medida en que en los distintos pa\u00edses avanzan las leyes de identidad de g\u00e9nero, podemos considerar al transexualismo como un s\u00edntoma de la \u00e9poca, en la medida en que interroga al g\u00e9nero y tambi\u00e9n a las estructuras subjetivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u201cEl inconsciente es pol\u00edtico\u201d, Miller sent\u00f3 las bases de lo que luego se llam\u00f3 la feminizaci\u00f3n del mundo, se\u00f1alando una modificaci\u00f3n clave en la civilizaci\u00f3n. El sistema pol\u00edtico cl\u00e1sico, sostenido desde la excepci\u00f3n paterna, ubicaba al l\u00edder como el que funda un todos iguales. La ca\u00edda de ese sistema es correlativa a la declinaci\u00f3n del Padre, que ya no funciona como garante de la excepci\u00f3n. Su consecuencia es la tendencia a la l\u00f3gica del no-todo, que tiene las caracter\u00edsticas de lo m\u00faltiple, lo ilimitado, lo contingente y lo deslocalizado. Conocemos bien los efectos de la desregulaci\u00f3n del goce en los s\u00edntomas contempor\u00e1neos, ya sea bajo las formas del consumo, la violencia, los pasajes al acto, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la medida en que la l\u00f3gica falo-castraci\u00f3n no distribuye como medida un\u00edvoca, observamos el estallido de las formas del g\u00e9nero. Como dijimos antes, en los a\u00f1os 60 los estudios de g\u00e9nero se rebelaban contra la norma heterosexual, pero esa l\u00f3gica reafirmaba la medida f\u00e1lica al negarla. Desde los a\u00f1os 90, los estudios trans-g\u00e9nero afirman la multiplicaci\u00f3n \u2013hasta ahora en cincuenta y dos g\u00e9neros, en una serie que cada vez agrega nuevos nombres\u2013 y la no-identidad \u2013en el sentido de que se puede ser un tiempo de un g\u00e9nero y luego de otro\u2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dijimos antes que Lacan se refiere a la identidad sexual en dos momentos de su ense\u00f1anza: en relaci\u00f3n con las identificaciones sexuales, y en relaci\u00f3n con la sexuaci\u00f3n. Justamente, por efecto de la \u00e9poca, observamos que la posici\u00f3n sexual es afectada en dos niveles: en el de las identificaciones sexuales dadas por la norma del Ideal del yo ed\u00edpico, y en el de la escritura de la sexuaci\u00f3n. Ocurre as\u00ed que los sujetos deben encontrar como pueden, y mediante soluciones no estandarizadas, sus modos de inscripci\u00f3n y de regulaci\u00f3n de goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este modelo que Miller llam\u00f3 feminizaci\u00f3n del mundo, est\u00e1 tomado de la l\u00f3gica de \u201cEl atolondradicho\u201dsobre el empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer. Como vimos, en la medida en que el cuantor de la excepci\u00f3n paterna no se escribe del lado hombre, se produce un forzamiento a inscribir del lado derecho una otra excepci\u00f3n, la excepci\u00f3n de\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer con may\u00fascula. Si bien Lacan lo aplica s\u00f3lo a los fen\u00f3menos forclusivos, este empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer confluye en nuestra \u00e9poca con la feminizaci\u00f3n del mundo, como lo plante\u00f3 Laurent en Buenos Aires.[18]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra investigaci\u00f3n, entonces, utiliza estos conceptos para pensar modos de efectuaci\u00f3n de la sexualidad no contemplados en la l\u00f3gica f\u00e1lica. Podemos situar as\u00ed la problem\u00e1tica del g\u00e9nero en un rango que va de la feminizaci\u00f3n en sentido amplio al empuje a\u00a0<i>La<\/i>\u00a0mujer en sentido restringido. Esto tambi\u00e9n nos permite considerar al transexualismo no necesariamente del lado de la psicosis.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-5 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-4 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-4 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-four\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Casu\u00edstica<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-5\"><p style=\"text-align: justify;\">La casu\u00edstica a la accedimos es de veinte casos en distintos momentos de la reasignaci\u00f3n de sexo, pero nos centraremos en los catorce que recibieron tratamiento psicoanal\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(NOTA: Leer la rese\u00f1a de los catorce casos en el Ap\u00e9ndice)[19]<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:10px;margin-bottom:10px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-title title fusion-title-5 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-five\"><h5 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Ni\u00f1os<\/h5><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-6\"><p style=\"text-align: justify;\">De los tres ni\u00f1os observados, dos son ni\u00f1os originalmente, y una ni\u00f1a. Los tres casos son diagnosticados como psicosis. Una de ellas comienza tratamiento a los 3 a\u00f1os, y los otros dos a los 8 a\u00f1os. Dos de los casos presentan lo que Fran\u00e7ois Ansermet llama una \u201ccerteza temprana\u201d, es decir la certeza inicial de ser del otro sexo. Uno de ellos no presenta una certeza temprana, sino que presentarse como otro sexo le permite, en una inestable soluci\u00f3n, construirse un cuerpo. En los tres casos se verifica que la reasignaci\u00f3n de sexo simb\u00f3lica los pacifica durante un tiempo. Tambi\u00e9n se constata el decisivo papel del deseo materno, y se observa la posici\u00f3n que Lacan ubic\u00f3 como el \u201cobjeto condensador de goce en el fantasma materno\u201d. Uno de ellos, de hecho, sorprende a la convicci\u00f3n materna de defender su posici\u00f3n como ni\u00f1a, cuando aparece con la nueva certeza de ser \u201cuna sirena\u201d. Por \u00faltimo, se verifica durante el transcurso del tratamiento que presentarse como otro sexo les permite armarse un cuerpo.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:10px;margin-bottom:10px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-title title fusion-title-6 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-five\"><h5 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Casos que implican una reasignaci\u00f3n simb\u00f3lica del sexo<\/h5><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-7\"><p style=\"text-align: justify;\">Examinamos seis casos. En todos ellos la reasignaci\u00f3n de sexo es o bien simb\u00f3lica, por v\u00eda del cambio de nombre y sexo en el DNI, o bien tambi\u00e9n implica la hormonizaci\u00f3n pero sin recurrir a\u00fan a la v\u00eda quir\u00fargica. Cinco son adolescentes o j\u00f3venes (14 a 25 a\u00f1os), uno es adulto. Se verifica la psicosis en cinco de los seis casos, y uno de ellos, que presenta adem\u00e1s un hermafroditismo cong\u00e9nito, est\u00e1 a\u00fan en discusi\u00f3n. De los cinco casos de psicosis, tres de ellos son psicosis extraordinarias y dos ordinarias. En dos de los casos se constata una insensibilizaci\u00f3n genital que evidencia la no fetichizaci\u00f3n del \u00f3rgano, diciendo uno de ellos: \u201ces como si me tocaran la rodilla\u201d, el rechazo al \u00f3rgano est\u00e1 presente en ellos. En todos ellos el trabajo del an\u00e1lisis produce una pacificaci\u00f3n,y el agregado de la reasignaci\u00f3n simb\u00f3lica de su sexo colabora con ella, logrando una cierta estabilizaci\u00f3n en cinco de los seis casos: en uno, trabajar con el significante \u201cser mejor mujer\u201d lo pacifica, en otro, las voces injuriantes ceden cuando logra inscribir en el documento su nuevo nombre, en otro, respetar una certeza que avanza por la v\u00eda de feminizarse tambi\u00e9n lo pacifica, en otro, lograr la posici\u00f3n de \u201cuna mujer distinta\u201d en su relaci\u00f3n con un hombre produce una localizaci\u00f3n. En el quinto caso de psicosis, el que no logra estabilizarse, la prohibici\u00f3n familiar a esta soluci\u00f3n produce un brote esquizofr\u00e9nico. Por \u00faltimo, en el caso que a\u00fan est\u00e1 en discusi\u00f3n su diagn\u00f3stico, el trabajo en relaci\u00f3n con su paternidad le permite inscribirse como hombre.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:10px;margin-bottom:10px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-title title fusion-title-7 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-five\"><h5 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Casos que implican una reasignaci\u00f3n quir\u00fargica del sexo<\/h5><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-8\"><p style=\"text-align: justify;\">Examinamos tres casos que no s\u00f3lo han hecho la reasignaci\u00f3n simb\u00f3lica de sexo, sino que han llegado a la intervenci\u00f3n quir\u00fargica. En todos diagnosticamos una psicosis, dos de ellos ordinarias y una extraordinaria. En uno de los casos, cuando se instala la certeza, intenta resistirse yendo al gimnasio o dej\u00e1ndose la barba, pero luego cede y comienza la reasignaci\u00f3n de sexo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante remarcar que en los tres casos se verifica una descompensaci\u00f3n posterior a la intervenci\u00f3n quir\u00fargica, a diferencia de los anteriores donde hab\u00eda una pacificaci\u00f3n. Se verifica tambi\u00e9n que antes de la intervenci\u00f3n, el rechazo del \u00f3rgano, pese a ser sufrido e inc\u00f3modo, produc\u00eda una localizaci\u00f3n de goce, que con la intervenci\u00f3n se deslocaliza. Dos de ellos logran mediante el an\u00e1lisis un trabajo sobre lo femenino que les permite una pacificaci\u00f3n: una lo logra a partir de un trabajo que consiste en transformar a las mujeres, y otra mediante la diferenciaci\u00f3n entre una mujer y una mujer <i>trans<\/i>, junto a un trabajo en relaci\u00f3n con el semblante.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:10px;margin-bottom:10px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-title title fusion-title-8 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-five\"><h5 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Travestismo<\/h5><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-9\"><p style=\"text-align: justify;\">Examinamos dos casos de travestismo en los que se constatan diferencias. Uno de ellos muestra una alucinaci\u00f3n infantil que lo ubica como psicosis y ello se verifica en el an\u00e1lisis, mientras que el otro puede ubicarse como una perversi\u00f3n. En el caso de psicosis la intervenci\u00f3n del analista en su trabajo sobre lo femenino produce una pacificaci\u00f3n, a partir del trabajo de \u201cvestirse de mujer para ser una mujer lesbiana\u201d. En el caso de perversi\u00f3n se verifica un decaimiento libidinal en el punto donde el sujeto no puede sostenerse en la mirada del Otro, que el an\u00e1lisis logra pacificar. Verificamos la perversi\u00f3n en ciertas consecuencias de la renegaci\u00f3n de la castraci\u00f3n: a diferencia de los casos anteriores, el \u00f3rgano est\u00e1 sumamente fetichizado como condici\u00f3n de goce, y puede situarse el goce que produce la perplejidad del Otro.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-6 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-5 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-9 fusion-sep-none fusion-title-text fusion-title-size-four\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left\" style=\"margin:0;\">Conclusiones generales<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-10\"><p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed podemos concluir en aquello que el rastreo cl\u00ednico nos permiti\u00f3 constatar una vez m\u00e1s, que al dirigirnos a los s\u00edntomas contempor\u00e1neos encontramos all\u00ed tipos de s\u00edntomas bajo un com\u00fan\u00a0<i>sinthom\u00e1tico<\/i>: lo determinante que supone el encuentro de un realcon\u00a0<i>lalengua,\u00a0<\/i>en tanto condici\u00f3n de goce y modo de habitar de un sujeto sus identificaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva, enumerar los casos no significa armar un universal sino que se trata de poder situar un goce particularizado a partir del discurso del psicoan\u00e1lisis. Es bajo la experiencia de la transferencia por donde pudimos verificar que ese goce toma cuerpo, se singulariza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los catorce casos, doce se observaron como psicosis, uno como perversi\u00f3n y uno con un diagn\u00f3stico aun en discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; De los catorce, los hombres que se reasignaron como mujeres son diez, y las mujeres reasignadas como hombres son cuatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Tres son ni\u00f1os, seis son adolescentes o j\u00f3venes y cinco adultos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; De los doce casos de psicosis, seis pueden considerarse psicosis extraordinarias, y seis ordinarias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La reasignaci\u00f3n de sexo simb\u00f3lica tuvo una funci\u00f3n pacificadora para nueve de ellos que no se operaron. Uno de ellos cuando se prohibi\u00f3 esa soluci\u00f3n se descompens\u00f3. En oposici\u00f3n a ello, para los tres que s\u00ed se operaron, la intervenci\u00f3n quir\u00fargica tuvo una funci\u00f3n descompensatoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; En los doce casos de psicosis verificadas, se constata que la imagen del sexo funciona como un intento de soluci\u00f3n, a veces lograda, a veces fallida. Pero los doce casos apelan a lo mismo, ya sea como certeza, identificaci\u00f3n o as\u00edntota: la imagen del sexo les permite hacerse un cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la mayor\u00eda de los casos se puede verificar la pregnancia del discurso sobre el g\u00e9nero, previo al encuentro con un analista, y en particular \u2013en casi todos ellos\u2013 se presenta la cirug\u00eda como promesa de alivio al sufrimiento de quien dice pertenecer a un sexo al que su cuerpo no corresponde. M\u00e1s all\u00e1 de si esta se realiza o no, si en el transcurso del tratamiento gana o pierde consistencia, la \u201csoluci\u00f3n\u201d quir\u00fargica, universal y\u00a0<i>pr\u00eat-\u00e0-porter<\/i>, est\u00e1 all\u00ed presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la \u201cfeminizaci\u00f3n\u201d del mundo conlleva al estallido de las identificaciones sexuadas, el transexual como s\u00edntoma de la \u00e9poca nos muestra c\u00f3mo ella est\u00e1 fuertemente marcada por el discurso de la ciencia: rechazo del significante al tratar el \u00f3rgano como real, rechazo de la dimensi\u00f3n subjetiva y de lo singular del proceso de sexuaci\u00f3n para cada quien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arribar a estas conclusiones nos permite interrogar sobre la partida que juega el analista de orientaci\u00f3n lacaniana. Con esta ense\u00f1anza cl\u00ednica podemos afirmar que es tarea de un psicoanalista poner en cuesti\u00f3n estas soluciones que la civilizaci\u00f3n promete y acompa\u00f1ar a cada sujeto, haga uso o no de estas t\u00e9cnicas, a que encuentre un tratamiento del goce que le sea soportable desde sus marcas singulares, sostenido en un lazo subjetivo posible, tal como queda demostrado en varios de los casos aqu\u00ed observados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>Buenos Aires, marzo de 2016<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Agradecemos a los colegas<\/i><i>:\u00a0<\/i><i>Patricio \u00c1lvarez, Clarisse Boechat, Silvina Bragagnolo, Alejandra Breglia, Paola Cornu, Andrea Cucagna, Victoria de la Fuente,Alejandra Guerra, Paula Husni, Mariana Santoni, Noelia Trivisonno y N\u00e9stor Yelatti, por<\/i><i>sus colaboraciones cl\u00ednicas.<\/i><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>AA. VV.,\u00a0<i>Colof\u00f3n<\/i>\u00a0N\u00ba 22,\u00a0<i>Cl\u00ednica de la sexuaci\u00f3n y (no) cl\u00ednica del g\u00e9nero<\/i>, Bolet\u00edn de la Federaci\u00f3n Internacional de Bibliotecas del Campo Freudiano, noviembre de 2002.<\/li>\n<li>AA. VV.,\u00a0<i>Trans<\/i>formaciones<i>. Ley, diversidad, sexuaci\u00f3n<\/i>, Torres, M., Schnitzer, G., Antu\u00f1a, A., Peidro, S. (Comp.), Buenos Aires: Grama, 2013.<\/li>\n<li>\u00c1lvarez Bay\u00f3n, P., Antu\u00f1a, A., Klainer,E., Husni, P., Mozzi, V., Nitzcaner, D., (2015) \u201cPrimer informe sobre la Ley de Identidad de G\u00e9nero en Argentina\u201d, AMP\/WAP Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis [en l\u00ednea], 2005. V\u00e9ase:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.wapol.org\/es\/articulos\/Template.asp?intTipoPagina=4&amp;intPublicacion=13&amp;intEdicion=9&amp;intIdiomaPublicacion=1&amp;intArticulo=2753&amp;intIdiomaArticulo=1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.wapol.org\/es\/articulos\/Template.asp?intTipoPagina=4&amp;intPublicacion=13&amp;intEdicion=9&amp;intIdiomaPublicacion=1&amp;intArticulo=2753&amp;intIdiomaArticulo=1<\/a><\/li>\n<li>Allouch, J., La Sombra de tu perro. Discurso psicoanal\u00edtico. Discurso lesbiano, Buenos Aires: El cuenco del plata, 2004.<\/li>\n<li>Barros, M.\u00a0<i>La condici\u00f3n femenina<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2011.<\/li>\n<li>Ansermet, F., \u201cIdentidad sexual\u201d. En\u00a0<i>Scilicet: El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2015.<\/li>\n<li>Antu\u00f1a, A., \u201cTransformaciones en el Otro social. Sexuaci\u00f3n y filiaci\u00f3n\u201d. En\u00a0<i>Virtualia<\/i>, Revista digital de la EOL [en l\u00ednea], julio 2014. V\u00e9ase:\u00a0<a href=\"http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/028\/template.asp?Sexo-y-epoca\/Transformaciones-en-el-Otro-social.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/028\/template.asp?Sexo-y-epoca\/Transformaciones-en-el-Otro-social.html<\/a><\/li>\n<li>Brodsky, G., \u201cLa cl\u00ednica femenina\u201d. En\u00a0<i>Cl\u00ednica de la sexuaci\u00f3n<\/i>, NEL-Bogot\u00e1, Bogot\u00e1, 2004.<\/li>\n<li>Butler, J.,\u00a0<i>Deshacer el g\u00e9nero<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2010.<\/li>\n<li>Butler, J.,\u00a0<i>El g\u00e9nero en disputa<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2010.<\/li>\n<li>Butler, J.,\u00a0<i>Cuerpos que importan. Sobre los l\u00edmites materiales y discursivos del \u201csexo\u201d<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2005.<\/li>\n<li>Butler, J.,\u00a0<i>Lenguaje, poder e identidad<\/i>, Madrid: S\u00edntesis, 2004.<\/li>\n<li>Fern\u00e1ndez, J.,\u00a0<i>Cuerpos desobedientes. Travestismo e identidad de g\u00e9nero<\/i>, Buenos Aires: Edhasa, 2004.<\/li>\n<li>Freud, S., (1895). \u201cNuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo III, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1986.<\/li>\n<li>Freud, S., (1905). \u201cTres ensayos de teor\u00eda sexual\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo VII, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1908). \u201cLa moral sexual \u00abcultural\u00bb y la nerviosidad moderna\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo IX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989.<\/li>\n<li>Freud, S., (1908). \u201cLas fantas\u00edas hist\u00e9ricas y su relaci\u00f3n con la bisexualidad\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo IX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989.<\/li>\n<li>Freud, S., (1910). \u201cSobre un tipo particular de elecci\u00f3n de objeto en el hombre\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XI, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1988.<\/li>\n<li>Freud, S., (1911 [1910]). \u201cPuntualizaciones psicoanal\u00edticas sobre un caso de paranoia descrito autobiogr\u00e1ficamente\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XII, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1986.<\/li>\n<li>Freud, S., (1912). \u201cSobre la m\u00e1s generalizada degradaci\u00f3n de la vida er\u00f3tica\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XI, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1988.<\/li>\n<li>Freud, S., (1918 [1917]). \u201cEl tab\u00fa de la virginidad\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XI, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1988.<\/li>\n<li>Freud, S., (1919). \u201c\u00abPegan a un ni\u00f1o\u00bb. Contribuci\u00f3n al conocimiento de las g\u00e9nesis de las perversiones sexuales\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XVII, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1920). \u201cSobre la psicog\u00e9nesis de un caso de homosexualidad femenina\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XVIII, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1923). \u201cLa organizaci\u00f3n genital infantil\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XIX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1924). \u201cEl problema econ\u00f3mico del masoquismo\u201d. En\u00a0<i>Obras completas,<\/i>\u00a0tomo XIX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1924). \u201cEl sepultamiento del complejo de Edipo\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XIX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1925). \u201cAlgunas consecuencias ps\u00edquicas de la diferencia anat\u00f3mica entre los sexos\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XIX, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1927). \u201cFetichismo\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XXI, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1930 [1929]). \u201cEl malestar en la cultura\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XXI, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1990.<\/li>\n<li>Freud, S., (1933 [1932]). \u201cNuevas conferencias de introducci\u00f3n al psicoan\u00e1lisis\u201d. \u201c33\u00aa conferencia. La feminidad\u201d. En\u00a0<i>Obras completas<\/i>, tomo XXII, Buenos Aires: Amorrortu editores, 1998.<\/li>\n<li>Foucault, M.,\u00a0<i>Historia de la sexualidad<\/i>, Madrid: Siglo veintiuno, 1977.<\/li>\n<li>Godoy, C., (2008). \u201cPsicosis y sexuaci\u00f3n\u201d. En\u00a0<i>Revista Ancla<\/i>\u00a0N\u00b0 2, Buenos Aires: Grama, 2008.<\/li>\n<li>Godoy, C., \u201cBisexualidad\u201d. En\u00a0<i>Scilicet: El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2012.<\/li>\n<li>Helien, A., Piotto, A.,\u00a0<i>Cuerpos equivocados. Hacia la comprensi\u00f3n de la diversidad sexual<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012.<\/li>\n<li>Kraepelin, E., \u201cParanoia\u201d (Lecci\u00f3n 15). En\u00a0<i>Introducci\u00f3n a la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica<\/i>, Madrid: S\u00e1nchez Calleja, 1905.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1951). \u201cIntervenci\u00f3n sobre la transferencia\u201d. En\u00a0<i>Escritos 1<\/i>, Buenos Aires: Siglo veintiuno, 1985.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1953). \u201cEl mito individual del neur\u00f3tico\u201d. En\u00a0<i>Intervenciones y textos 1<\/i>, Buenos Aires: Manantial, 1985.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1953). \u201cFunci\u00f3n y campo de la palabra y del lenguaje en psicoan\u00e1lisis\u201d. En\u00a0<i>Escritos 1<\/i>, Buenos Aires: Siglo veintiuno, 1977.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1958) \u201cDe una cuesti\u00f3n preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis\u201d. En\u00a0<i>Escritos 2<\/i>, Buenos Aires: Siglo veintiuno, 1987.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1958) \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d. En\u00a0<i>Escritos 2<\/i>, Buenos Aires: Siglo veintiuno, 1987.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1958) \u201cLos complejos familiares en la formaci\u00f3n del individuo\u201d. En\u00a0<i>Otros<\/i>\u00a0<i>escritos<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2002.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1955-1956).\u00a0<i>El Seminario, libro 3. Las psicosis<\/i>.Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1991.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1956-1957).\u00a0<i>El Seminario, libro 4. La relaci\u00f3n de objeto<\/i>.Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2002.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1957-1958).\u00a0<i>El Seminario, libro 5<\/i>.\u00a0<i>Las formaciones del inconsciente,\u00a0<\/i>Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2005.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1958). \u201cLa significaci\u00f3n del falo\u201d. En\u00a0<i>Escritos s,\u00a0<\/i>M\u00e9xico: Siglo veintiuno, 2008, 653-662.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1960). \u201cIdeas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina\u201d. En\u00a0<i>Escritos 2<\/i>, M\u00e9xico: Siglo veintiuno, 2008, 689-702.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1971).\u00a0<i>El seminario, libro 18. De un discurso que no fuera del semblante<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2009.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1971-1972)<i>\u00a0El<\/i>\u00a0S<i>eminario, libro 19. \u2026o peor<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1972). \u201cEl atolondradicho\u201d. En\u00a0<i>Otros escritos<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1972-1973)<i>\u00a0El<\/i>\u00a0S<i>eminario, libro 20. Aun<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1982.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1974-1975). \u201cEl Seminario, libro 22. RSI\u201d, in\u00e9dito.<\/li>\n<li>Lacan, J., (1975-1976).\u00a0<i>El Seminario, libro 23. El sinthome.\u00a0<\/i>Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2006.<\/li>\n<li>Laurent, E.,\u00a0<i>Posiciones femeninas del ser<\/i>, Buenos Aires: Tres Haches, 1999.<\/li>\n<li>Laurent, E.,\u00a0<i>S\u00edntoma y nominaci\u00f3n<\/i>, Buenos Aires: Colecci\u00f3n Diva, 2002.<\/li>\n<li>Laurent, E.,\u00a0<i>El goce sin rostro<\/i>, Buenos Aires: Tres Haches, 2010.<\/li>\n<li>Laurent, E. \u201cEl orden simb\u00f3lico en el siglo XXI. No es m\u00e1s lo que era. \u00a1Qu\u00e9 consecuencias para la cura? En\u00a0<i>El Caldero de la Escuela<\/i>, N\u00b0 17, Buenos Aires: Grama, 2012.<\/li>\n<li>Laurent, E., \u201cUn nuevo amor por el padre\u201d. En\u00a0<i>Trans<\/i>formaciones<i>. Ley, diversidad, sexuaci\u00f3n<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2013.<\/li>\n<li>Leguil, C., \u201cTransg\u00e9nero en el siglo XXI \u00bfUn requerimiento de marca significante o una negaci\u00f3n a ser marcado?\u201d. En\u00a0<i>Revista Enlaces<\/i>\u00a0N\u00b0 20, Buenos Aires: Grama, octubre 2014.<\/li>\n<li>Mauas, L., \u201cLos hijos del mercado\u201d. En\u00a0<i>Revista Enlaces<\/i>\u00a0N\u00b0 20, Buenos Aires: Grama, octubre 2014.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., \u201cH2O\u201d. En\u00a0<i>Matemas 2<\/i>, Buenos Aires: Manantial, 1988.<\/li>\n<li>Miller, J.-A.,\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>, Buenos Aires: Manantial, 1991.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., (1989).\u00a0<i>Los divinos detalles<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2010.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., (1991-1992)\u00a0<i>De la naturaleza de los semblantes<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2001.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., (1997-1998).\u00a0<i>El partenaire-s\u00edntoma<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2008.<\/li>\n<li>Miller, J.-A. y otros, (1998).\u00a0<i>Las psicosis ordinarias<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2003.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., \u201cEl inconsciente es pol\u00edtico\u201d. En\u00a0<i>RevistaLacaniana<\/i>\u00a0N\u00b0 1, Buenos Aires: Altamira, 2003.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., (1998-1999)\u00a0<i>La experiencia de lo real en la cura psicoanal\u00edtica<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2003.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., (2004-2005).\u00a0<i>Piezas sueltas<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2013.<\/li>\n<li>Millot, C.,\u00a0<i>Ensexo. Ensayo sobre el transexualismo<\/i>, Buenos Aires: Cat\u00e1logos Editora, 1984.<\/li>\n<li>Morel, G.,\u00a0<i>Ambig\u00fcedades sexuales. Sexuaci\u00f3n y psicosis<\/i>, Buenos Aires: Manantial, 2002.<\/li>\n<li>Mozzi, V.\u00a0<i>La sospecha freudiana<\/i>, Buenos Aires: Tres Haches, 2012.<\/li>\n<li>Ons, S.,\u00a0<i>Comunismo sexual<\/i>, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012.<\/li>\n<li>P\u00e9rez Jim\u00e9nez, J. C.,\u00a0<i>De lo trans. Identidades de g\u00e9nero y psicoan\u00e1lisis<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2013.<\/li>\n<li>Pineda, A., \u201cLo raro y lo recto. Las clasificaciones\u201d. En\u00a0<i>Revista Enlaces<\/i>\u00a0N\u00b0 20, Buenos Aires: Grama, octubre 2014.<\/li>\n<li>Schejtman, F., (2007). \u201cS\u00edntoma y sinthome\u201d. En\u00a0<i>Revista Ancla<\/i>\u00a0N\u00b02, Buenos Ares: Grama, 2007.<\/li>\n<li>Stoller, R.,\u00a0<i>Sex and gender<\/i>, New York: Science House, 1968.<\/li>\n<li>Tendlarz, S., \u201cTrans en Argentina. La ley de identidad de g\u00e9nero\u201d, Dossier sobre sexualidades trans. En\u00a0<i>Revista Enlaces<\/i>\u00a0N\u00b0 20 [en l\u00ednea], octubre 2014. V\u00e9ase:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.revistaenlaces.com.ar\/2.0\/archivos\/lecturas\/20\/Silvia%20Tendlarz%20-%20Trans%20en%20Argentina.%20La%20ley%20de%20identidad%20de%20genero.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.revistaenlaces.com.ar\/2.0\/archivos\/lecturas\/20\/Silvia%20Tendlarz%20-%20Trans%20en%20Argentina.%20La%20ley%20de%20identidad%20de%20genero.pdf<\/a><\/li>\n<li>Tin, L.-G., La invenci\u00f3n de la cultura heterosexual, Buenos Aires: El cuenco de plata, 2012.<\/li>\n<li>Yelati, N., \u201cTransexualismo\u201d. En\u00a0<i>Un real para el siglo XXI<\/i>, Buenos Aires: Grama, 2014.<\/li>\n<li>Zupancic, A., Copec, J., Cevasco, R.,\u00a0<i>Ser-para-el-sexo<\/i>, Barcelona.<\/li>\n<\/ul>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lo que Simone de Beauvoir hab\u00eda expresado en 1949 con el conciso: \u201cLa mujer no nace, se hace\u201d. V\u00e9ase:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.europarl.europa.eu\/transl_es\/plataforma\/pagina\/celter\/art1gender.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.europarl.europa.eu\/transl_es\/plataforma\/pagina\/celter\/art1gender.htm<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Foucault, M.\u00a0<i>Historia de la sexualidad<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00eddem<\/i>, pp. 188 y 191.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.,\u00a0<i>Piezas sueltas<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Eric Laurent agrega que \u201c[\u2026] Contrariamente a otros militantes de la reivindicaci\u00f3n de las comunidades de goce, esta autora est\u00e1 a favor del psicoan\u00e1lisis. Pero apela a un psicoan\u00e1lisis que apuntar\u00eda a un ideal preed\u00edpico, perverso polimorfo en los t\u00e9rminos de Freud\u201d. Laurent, E., \u201cUn nuevo amor por el padre\u201d. En\u00a0<i>Trans<\/i>formaciones<i>. Ley, diversidad, sexuaci\u00f3n<\/i>, p. 189.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Freud, S.,\u00a0<i>Conferencias de introducci\u00f3n al psicoan\u00e1lisis<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Freud, S., \u201cLa organizaci\u00f3n genital infantil\u201d.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Freud, S., \u201cEl sepultamiento del complejo de Edipo\u201d.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.,\u00a0<i>El Seminario, libro 4. La relaci\u00f3n de objeto<\/i>, p. 272.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Freud, S., \u201cPuntualizaciones psicoanal\u00edticas sobre un caso de paranoia descrito autobiogr\u00e1ficamente\u201d, p. 29.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 32.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.,\u00a0<i>El seminario, libro 18. De un discurso que no fuera del semblante<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 33.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.,<i>\u00a0El<\/i>\u00a0S<i>eminario, libro 19. \u2026o peor<\/i>, p. 17.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., \u201cEl atolondradicho\u201d, p. 490.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Millot, C.,\u00a0<i>Ensexo. Ensayo sobre el transexualismo<\/i>, p. 14.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00eddem<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E. \u201cEl orden simb\u00f3lico en el siglo XXI. No es m\u00e1s lo que era. \u00a1Qu\u00e9 consecuencias para la cura?, p. 6.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Nota: La rese\u00f1a de los casos est\u00e1 en el ap\u00e9ndice, p\u00e1gina 23. Si por razones de publicaci\u00f3n web se deciden no publicar, pueden consultarse pidiendo los casos por v\u00eda mail.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[132,129],"tags":[],"class_list":["post-6713","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-informes-genero-pt-br","category-observatorios-pt-br"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6713\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fapol.org\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}