Los algoritmos del saber psicoanálisis y universidad

Carolina Koretzky

Psicoanalista miembro de la École de la Cause freudienne y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

RESUMEN

Tomando la Inteligencia Artificial como un síntoma de nuestra época, este texto propone una reflexión sobre sus efectos en la relación con el saber, la investigación universitaria y la transmisión del psicoanálisis. Lejos tanto de la tecnofilia como de la tecnofobia, interroga la promesa contemporánea de un saber totalizado y sin fisuras, sostenido por el Otro digital. A partir de los aportes de los grupos de investigación de la Red Universitaria Americana (RUA), se destaca la importancia de la errancia, la contingencia y el acto en la producción del saber, dimensiones amenazadas por una lógica algorítmica orientada por la respuesta inmediata y el cálculo. El texto enfatiza la diferencia entre responder y enseñar, defendiendo una transmisión fundada en la enunciación, el deseo y la apertura al no saber. Frente a la creciente presencia de la IA en la universidad, se sostiene que la tarea del psicoanálisis consiste en preservar el lugar del cuerpo, del goce y de la singularidad, explotando la tensión entre el discurso universitario y el discurso analítico como condición para un saber vivo e inventivo.

Palabras clave: Inteligencia Artificial; Psicoanálisis; Universidad; Transmisión; Saber.

RESUMO

Tomando a Inteligência Artificial como um sintoma de nossa época, este texto propõe uma reflexão sobre seus efeitos na relação com o saber, na pesquisa universitária e na transmissão da psicanálise. Distante tanto da tecnofilia quanto da tecnofobia, interroga a promessa contemporânea de um saber totalizado e sem falhas, sustentado pelo Outro digital. A partir das contribuições dos grupos de pesquisa da Rede Universitária Americana (RUA), destaca-se a importância da errância, da contingência e do ato na produção do saber, dimensões ameaçadas por uma lógica algorítmica orientada pela resposta imediata e pelo cálculo. O texto enfatiza a distinção entre responder e ensinar, defendendo uma transmissão fundada na enunciação, no desejo e na abertura ao não saber. Diante da crescente presença da IA na universidade, sustenta-se que a tarefa da psicanálise consiste em preservar o lugar do corpo, do gozo e da singularidade, explorando a tensão entre o discurso universitário e o discurso analítico como condição para um saber vivo e inventivo.

Palavras-chave: inteligência artificial; psicanálise; universidade; transmissão; saber.

ABSTRACT

Considering Artificial Intelligence as a symptom of our time, this paper reflects on its effects on the relationship to knowledge, university research, and the transmission of psychoanalysis. Avoiding both technophilia and technophobia, it questions the contemporary promise of a totalized and seamless form of knowledge sustained by the digital Other. Drawing on the contributions of the research groups of the American University Network (RUA), the text highlights the importance of wandering, contingency, and subjective act in the production of knowledge—dimensions threatened by an algorithmic logic driven by immediate answers and calculation. It emphasizes the distinction between answering and teaching, defending a mode of transmission grounded in enunciation, desire, and openness to not-knowing. Faced with the growing presence of AI in the university, the paper argues that psychoanalysis must preserve the place of the body, jouissance, and singularity, exploring the tension between university discourse and analytic discourse as a condition for a living and inventive knowledge.

Keywords: artificial intelligence; psychoanalysis; university; transmission; knowledge.

Buenos días a todos, agradezco la invitación a esta conversación de RUA, conversación de las Redes de la Fapol que tendremos hoy sobre “Los algoritmos del saber: psicoanálisis y universidad”. Agradezco a los organizadores, a todos los aquí presentes y a cada uno de los grupos de investigación por los excelentes informes que nos van a permitir hoy llevar a cabo una conversación sobre un tema absolutamente fundamental, necesario, urgente. Algunas palabras preliminares, resaltaré algunos puntos y lanzaré la discusión. Yo he aprendido muchísimo de la lectura de los informes que se nota son el fruto de un verdadero trabajo de investigación y reflexión. Como también fue dicho en el segundo informe y retomado en el titulo de la actividad preparatoria de la NEL, estamos hoy en el tiempo de comprender.

Hoy, la IA se presenta como un útil al cual tendríamos que adaptarnos sin reflexión. Ese tiempo de comprender es aquel omitido por las pasiones que a veces la IA despierta, no caer ni en la tecnofilia ni en la tecnofobia para poder interrogar este nuevo fenómeno mundial como un síntoma de la época, como una respuesta pero que marca y marcara la subjetividad del ser hablante, que interroga la relación del sujeto al saber y la modalidad de nuestra presencia en la universidad se encuentra en primera línea. Evitemos el riesgo de la lectura ideológica ya que denunciar refuerza el discurso criticado, opongamos a la denuncia la interpretación, es decir, intentar atrapar el fundamento ideológico en juego y ver cómo y a que real la IA como síntoma de nuestra época, está respondiendo. Antoinette Rouvroy (2024), investigadora francesa que aborda este tema, dice que la gran pasión que la IA despierta es una respuesta a una crisis mayor de la representación humana. Como si las representaciones y conceptos producidas por la comunidad humana apareciesen como sospechosas hoy, demasiado parciales, tenidos de poder, de género, de colonialismo. Hay una sospecha de parcialidad ideológica en la representación de la producción de saber humano. De allí ese “desplazamiento del lugar del saber al Otro digital” como se lo señala tan bien en el eje 1, esa “autoerótica del saber”, como Miller (2016) lo señala en su conferencia “En dirección a la adolescencia”, en donde el sujeto busca un saber haciendo la economía de lo que implica la extracción del saber en el campo del Otro y la confrontación a la incertidumbre del enigma de la demanda y del deseo.

En este nuestro mundo, los seres hablantes saben que el Otro de la tradición es un semblante, hoy sabemos que los significantes amos son fluctuantes, el significante ya no es tan amo como para amarrar al sujeto contemporáneo, no se presenta más como amo de su destino, a partir de allí podemos pensar ciertos síntomas como una tentativa de rigidizacion, los discursos se vuelven rígidos y poco dialectizables, los efectos de certeza son cada vez mayores, pero son la respuesta sintomática de amarrarse frente a un flotamiento cada vez mayor del significante amo y de la inconsistencia del Otro.

La IA es un mito que se presenta en este contexto, es una creencia, una especie de utopía en donde la extrema complejidad del mundo en crisis permanente en el que vivimos, de la incerteza ontológica, del misterio del ser hablante, será milagrosamente resuelto en esta caja negra de los algoritmos. Sobre esa “caja negra” y sobre los modelos algorítmicos, los seres hablantes proyectan una promesa, la de la totalización del saber, como lo indica Éric Laurent (2024), en “La ilusión del cientificismo”: “alimentan el sueño de saber todo de cada uno y de poder calcular lo que el otro quiere”. Utopía que niega la opacidad del mundo, utopía de un lugar donde se pueda al fin metabolizar la complejidad que se nos escapa siempre, ese imposible, agujero y carozo mismo de toda representación.

Tentativa de suturar la dimensión inconsciente, el inconsciente en su dimensión de determinación y de discurso del Otro que nos aliena, pero sobre todo del inconsciente en su dimensión de acto, de irrupción, de contingencia. Ese inconsciente al que Lacan (1964/2010) nos abre en el Seminario 11, el inconsciente-sorpresa, “aquello que rebasa al sujeto, aquello por lo que encuentra, a la par, más y menos de lo que esperaba: en todo caso, respecto a lo que esperaba” (p. 33), dice Lacan, eso que se encuentra y que vuelve a escabullirse de nuevo instaurando así “la dimensión de la pérdida”.

Voy a comenzar con dos preguntas que dirijo a todos para inicial la conversación, después podré hacer preguntas más específicas a cada eje. Mi primera pregunta a todos es esa: sabemos, por haber hecho y hacer un trabajo de investigación, el valor que tiene la errancia.

En el Seminario 21, Lacan hablaba de la buena errancia, si bien los incautos erran en lo imaginario, también está el buen incauto, ese que erra en lo simbólico. Cuantas veces mientras estamos enfocados investigando un tema, de repente encontramos un elemento imprevisible que altera completamente nuestra búsqueda y hace caer el edificio de lo que queríamos demostrar, perdida que nos obliga a repensar. Porque por un lado está la apuesta nuestra en la transmisión, también está el trabajo de investigación del alumno que acompañamos y que es solitario. Me pregunto a partir de esta modalidad de investigación con el uso de la IA, donde va a quedar el lugar de esa satisfacción ligada a la errancia y el lugar de la contingencia en la producción solitaria del alumno.

Por otro lado, que sea en la educación, la justicia, la medicina, el uso de la IA sostenida por esa utopía de un saber sin agujero, destituye necesariamente el acto del sujeto, del estudiante y del docente, se erradica la dimensión del acto y del deseo que conlleva. En ese punto todos los informes se superponen y convergen: mantener siempre en el horizonte la ruptura entre responder y enseñar. Reabrir, a partir de la propia enunciación y de la libra de carne, el pellejo que hay que poner en juego, abrir cada vez, el espacio de lo incalculable, de lo que resiste al cálculo.

Dirijo entonces una segunda pregunta a todos para conversar luego, podemos desplazar un poco la cuestión ya que tenemos todos en claro la orientación que es la nuestra. Cito algunas frases de cada eje que fui encontrando: abrir un hueco, habilitar una interrogación, vaciar el saber, agujerear, no abandonar el lugar de causa (me encanto esta fórmula). Mi pregunta es: los estudiantes que respondieron testimonian como, aun hoy, la enseñanza requiere de una presencia deseante, pero mi pregunta es hasta cuando? Las generaciones futuras, impregnadas y configuradas subjetivamente en esta modalidad sin implicación de obtención del saber, sin división, hasta cuando serán tolerantes a nuestro acto?

Hasta donde y cuando se dejaran agujerear. Pensemos en lo que sucede hoy y que Miller destacó bajo el nuevo cogito “Soy lo que digo”, hoy hay espacios en donde interrogar es equivalente a insultar, en donde la interpretación es imposible y donde encontramos enunciados de certeza intolerantes a la metáfora y a la metonimia. Del mismo modo, abro a la discusión, me parece que vamos a tener que, por un lado seguir apostando por nuestra orientación pero estar muy atentos a los efectos de rechazo e de intolerancia que quizás van a acentuarse con el uso de la IA.

Terminaré compartiendo con ustedes un pequeño texto, bellísimo, el final de la lección inaugural de Roland Barthes (2004), en el Collège de France: termina así:

Hay una edad en la que se enseña lo que se sabe; pero luego viene otra en la que se enseña lo que no se sabe: eso se llama investigar. Quizás ahora llegue la edad de otra experiencia: la de desaprender, la de dejar trabajar la recomposición imprevisible que el olvido impone a la sedimentación de los saberes, de las culturas, de las creencias que uno ha atravesado. Esta experiencia creo que tiene un nombre ilustre y pasado de moda, que osaré tomar aquí sin complejos, en la encrucijada misma de su etimología: Sapientia: ningún poder, un poco de saber, un poco de sabiduría, y el máximo sabor posible. (p. 47)

El sabor. En el texto de 1978, en “Lacan por Vincennes”, Lacan habla de la antipatía entre el discurso universitario y el discurso analítico, hay que explotar esa antipatía decía Lacan y es lo que cada uno de los ejes puso en valor. Vamos a explotar la antipatía introduciendo aquello sobre lo cual el saber universitario pretende dominar: el goce, el cuerpo, la enunciación. A partir de esas dos preguntas, vendrán otras, abro entonces nuestra “sabrosa” conversación.

REFERENCIAS

  • Barthes, R. (2004) Aula. Cultrix.

  • Lacan, J. (2010). Transferência para Saint Denis? Lacan a favor de Vincennes! Correio: Revista da Escola Brasileira de Psicanálise, 65. (Trabajo original publicado en 1978).

  • Lacan, J. (2010). El Seminario de Jacques Lacan: Libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (J. L. Delmont-Mauri & J. Sucre, Trads.). Paidós. (Trabajo original pronunciado en 1964).

  • Laurent, É. (2024). La ilusion del cientificismo. Virtualia: Revista Digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, 44. https://www.revistavirtualia.com/articulos/1022/algoritmos/la-ilusion-del-cientificismo-la-angustia-de-los-sabios

  • Miller, J.-A. (2006, agosto). La era del hombre sin atributos. Virtualia: Revista Digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, 15. http://www.revistavirtualia.com/articulos/519/destacado/la-era-del-hombre-sin-atributos

  • Miller, J. A. (2016). Em direção à adolescência. Opção Lacaniana, 72.

  • Rouvroy, A. (2024). Quand l’IA fait la loi. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=4uaogMZUCIY