La enseñanza en la era de la IA. Tecnofilias y tecnofobias
Actividad preparatoria de la NEL para el encuentro de RUA en el XII ENAPOL
Domenico Cosenza
SLP/ AMP, Università degli Studi di Pavia / Università degli Studi milano-Bicocca.
E-mail: docosenza03@gmail.com
Ramón Ochoa
NEL/ AMP, Universidad Central de Venezuela / Universidad Metropolitana.
E-mail: ramon.ochoa@gmail.com
Jorge Santiago Zepeda
NEL/ AMP, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
E-mail: jsantiagoz@gmail.com
Miguel de la Rosa
NEL/ AMP, Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
E-mail: miguel.delarosagarcia@gmail.com
RESUMEN
Esta conversación preparatoria de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) para la reunión de la Red Universitaria Americana (RUA) en el XII Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana (ENAPOL) en septiembre de 2025, puso sobre la mesa un tema de actualidad. Esto es, la problemática de la enseñanza en la época de la Inteligencia artificial, situación presente en los ámbitos universitarios contemporáneos y que ha suscitado posturas de simpatía, así como de rechazo de su uso. Los conversadores, miembros de la NEL, presentaron sus lecturas de la cuestión y el interlocutor invitado, Domenico Cosenza (Scuola Lacaniana di Psicoanalis, SLP), planteó algunas interrogaciones y comentarios sobre lo compartido. Lo anterior fue organizado por los miembros de la NEL encargados de la RUA, Alejandro Reinoso y Fernando España.
Palabras clave: enseñanza; psicoanálisis; inteligencia artificial.
RESUMO
Esta conversação preparatória da Nova Escola Lacaniana (NEL) para a reunião da Rede Universitária Americana (RUA) no XII Encontro Americano de Psicanálise de Orientação Lacaniana (ENAPOL) em setembro de 2025, colocou em pauta um tema de atualidade. Trata-se da problemática do ensino na era da Inteligência Artificial, situação presente nos âmbitos universitários contemporâneos e que tem despertado posturas ou de simpatia ou de rejeição ao seu uso. Os participantes da conversação, membros da NEL, apresentaram suas leituras sobre a questão, e o interlocutor convidado, Domenico Cosenza (Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, SLP), propôs algumas interrogações e comentários sobre o que foi compartilhado. O evento foi organizado pelos membros da NEL encarregados da RUA, Alejandro Reinoso e Fernando España.
Palavras-chave: ensino; psicanálise; inteligência artificial.
ABSTRACT
This preparatory conversation by the New Lacanian School (NEL) for the meeting of the American University Network (RUA) at the XII American Meeting of Psychoanalysis of the Lacanian Orientation (ENAPOL) in September 2025, brought a highly topical issue to the table. This is the problem of teaching in the era of Artificial Intelligence, a situation present in contemporary university environments that has sparked positions of both support and rejection regarding its use. The discussants, members of the NEL, presented their readings of the matter, and the guest interlocutor, Domenico Cosenza (Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, SLP), raised some questions and comments on what was shared. The event was organized by the members of the NEL in charge of the RUA, Alejandro Reinoso and Fernando España.
Keywords: teaching; psychoanalysis; artificial intelligence.
Fernando España (FE):
Antes que nada, agradecimientos a Fernanda Otoni y el bureau de la Federación Americana de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana (FAPOL) por el apoyo y orientación recibido para la realización de este evento en el marco de la Red Universitaria Americana (RUA). Asimismo, agradecimientos a Domenico Cosenza como invitado especial de la Red Universitaria Europea y a los invitados de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) que han aportado sus trabajos para conversar hoy. Ellos son Jorge Santiago, Miguel De la Rosa y Ramón Ochoa. Del mismo modo, los agradecimientos correspondientes a Ana Viganó, presidenta de la NEL, por su apoyo, orientación y confianza para conducir el trabajo de la RUA al interior de la NEL.
No es menos importante nuestra gratitud con Marlon Cortés (difusión y conexión), Ana María Solís (realización del afiche) y Cleide Pereira por la coordinación y difusión de la RUA en el XII Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana (ENAPOL) en Belo Horizonte, Brasil.
Contextualicemos la actividad que nos convoca; a saber, “La enseñanza en la época de la inteligencia artificial. Tecnofilias y tecnofobias”. Esta conversación forma parte de un trabajo preparatorio en la RUA que implica a colegas de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL), la Escuela Brasileña de Psicoanálisis (EBP) y la NEL. El punto de llegada será el XII ENAPOL en donde el encuentro de RUA se titula “Los algoritmos del saber, psicoanálisis y universidad”. Contaremos con la presencia especial de Carolina Korensky de la École de la Cause Freudienne (ECF).
Una apuesta de RUA en nuestra Escuela es impulsar el crecimiento del psicoanálisis en América por medio de la presencia del psicoanálisis en la universidad. Los colegas implicados y causados por esta convocatoria, han escrito tres trabajos inéditos en los que comparten sus elaboraciones con relación a la enseñanza en la época de la inteligencia artificial y sus implicaciones para el psicoanálisis. Nos encontramos entonces en un momento de elaboración frente a esta condición, cada vez más presente fuera y dentro del consultorio y de la universidad.
Domenico Cosenza (DC):
Muchas gracias por la invitación. Es un gran placer compartir con los colegas de la NEL y de la RUA este momento de trabajo. Gracias a la presidenta de la NEL, Ana Viganó, a mi colega y amigo Alejandro Reinoso, y a todos vosotros por esta ocasión de trabajo sobre un tema de gran actualidad, respecto al cual estamos al comienzo. Se trata de algo que en las próximas décadas nos dará muchas ocasiones para reflexionar.
El tema me parece actual y complejo. Por un lado pone la cuestión central de la enseñanza del psicoanálisis en el marco de la Escuela, pero también respecto a lo que pertenece la transmisión del psicoanálisis en el marco de la universidad, cuestión difícil y compleja. Esto último es algo sobre lo cual hay un cuestionamiento desde hace tiempo en la Red Universitaria Americana y en la europea también. Al presente tenemos que agregar a nuestras interrogantes la enseñanza en la época de la inteligencia artificial. Por ejemplo ¿Qué hay de la utilización de la inteligencia artificial en la práctica clínica o terapéutica? ¿Cómo esta comienza a desarrollarse en el mundo?
Me parece muy importante que podamos decir algo respecto a esto.
He encontrado muy estimulantes los textos de los tres colegas. Reflexionar sobre el tema de la enseñanza en la época de la inteligencia artificial nos permite precisar lo que es para nosotros enseñar. La inteligencia artificial nos pone una serie de cuestiones respecto a la especificidad de entender la enseñanza que nosotros tenemos y practicamos en psicoanálisis. Tener la inteligencia artificial como un interlocutor, en un cierto sentido, nos permite precisar nuestra posición, y esto me parece precioso en todos los textos.
También es provocadora la pareja conceptual que se ha utilizado como subtítulo, es decir, tecnofilias y tecnofobias; porque cuando entramos en relación con un fenómeno nuevo, hay siempre un riesgo de tener una posición orientada en un sentido pasional. Esto sucede a menudo con la tecnología y las innovaciones tecnológicas. Al inicio hay manifestaciones de rechazo inmediato y de entusiasmo acentuado. Pienso que la perspectiva que tiene Lacan respecto a esto es la de ir más allá de esta contraposición entre tecnofilias y tecnofobias.
Hay un filósofo italiano muy famoso, Umberto Eco. Él era un estudioso de los medios de comunicaciones de masa y escribió hace años (1964) una obra titulada “Apocalípticos e integrados”. En ella distingue los que vivían de los desarrollos de los medios de comunicación de masas como una alienación radical de la humanidad y proponía a M. Heidegger y T. Adorno como ejemplos. Los otros que diferencia son los que vivían como el inicio de una humanidad nueva, una especie de entusiasmo fundamental donde el filósofo canadiense Marshall McLuhan fue el exponente más importante.
Pienso que esta contraposición puede ser utilizada también para la cuestión de la inteligencia artificial, es nuestra manera de ubicarnos respecto a esta innovación. La posición de Lacan siempre me ha parecido una posición que va más allá de esta contraposición. Acerca de las innovaciones técnico-científicas, Lacan apunta a leer lo que está ocurriendo en el nuevo fenómeno y llega a reconstruir un poco el contexto simbólico y la puesta en juego real que está en el horizonte de esta innovación. En este punto Lacan es spinoziano, es decir, no hay que llorar ni reírse de lo que está ocurriendo con la innovación, hay que entender: sed intelligere.
Lacan siempre se interesó en las innovaciones técnico-científicas. En 1955 dictó una conferencia sobre psicoanálisis y cibernética que está publicada junto con el Seminario, Libro 2. En cierto sentido, es una primera lectura del inconsciente para vaciar lo imaginario que rodea al inconsciente. Jacques-Alain Miller retomó la cuestión algunos decenios después en un texto de 1978 que se titula “Algoritmos del psicoanálisis”. Ahí se aprecia que Miller hace un esfuerzo para mostrar qué hay en común respecto a esta manera de articulación de la estructura que nos propone la ciencia de la transmisión: “La máquina de Turing”. Hoy sería interesante ver lo que se podría añadir a partir de la inteligencia artificial. En ese texto se establece la diferencia estructural entre la perspectiva de la máquina y la perspectiva del psicoanálisis, que siempre encuentra en su corazón una dimensión que es irreducible a una combinatoria puramente simbólica.
Daré la palabra a los colegas. Plantearía esta secuencia: Jorge Santiago, Ramón Ochoa y Miguel De la Rosa. Propongo leer cada texto y discutirlo.
Alejandro Reinoso (AR):
Gracias Domenico por tu presentación que enmarca el trabajo de hoy.
Jorge Santiago (JS):
Agradezco la invitación a este encuentro. En esta oportunidad se nos ha propuesto ahondar sobre el lugar de la enseñanza del psicoanálisis en el contexto de la IA y los ámbitos universitarios; así como pensar acerca de los lazos que se producen con dicha inteligencia; particularmente en términos de uso y rechazo.
¿Qué tiempos son estos?
Las épocas cambian. Diversos autores, tales como Augé, Bauman, Giddens, Lipovetsky, Lyotard, Habermas, Han; entre muchos otros, han mapeado el mundo de distintos modos. Desde de la antropología, la filosofía y la sociología, principalmente. No obstante, los tiempos que corren quizás tengan un “suelo firme” en la llamada modernidad, o los tiempos modernos, como lo propone Jacques-Alain Miller en Un esfuerzo de poesía (2016a).
En esta vía Miller en Un esfuerzo de poesía describe la modernidad ligada al ideal del progreso y el aseguramiento de la homeostasis, cuestiones que no van de la mano con la lógica analítica. Así, en “Los tiempos que corren” de su curso Todo el mundo es loco (Miller, 2016b), aborda, entre varias cuestiones, el problema del utilitarismo y la prisa de los tiempos hipermodernos que Lipovetsky & Charles proponen (2018) y afirma que la práctica del psicoanálisis no es compatible con ninguna prisa, “porque en el psicoanálisis hay que tomarse el tiempo” (Miller, 2016b, p. 24).
Miller (p. 30) asevera que en la actualidad “el desierto está creciendo, es el desierto de la cuantificación, es el desierto de la devastación”. Quizás la creación de la Inteligencia Artificial (IA) la podemos pensar en el desierto de la cuantificación, de una acumulación desértica de información que no abre la posibilidad al saber. Las IA como un producto de la evolución de la modernidad a la posmodernidad y su paso a la hipermodernidad que promete venir a completarnos, a solucionar nuestros problemas; por ejemplo, la IA que nos dará más tiempo. ¿Qué podemos decir nosotros? Quizás proporcionará más tiempo, pero para no pensar.
Acerca de la complejidad de esta época, Christiane Alberti (2024) en su conferencia El psicoanálisis hacia la juventud en la Universidad de Buenos Aires, se pregunta acerca de las coordenadas del presente; esto es, nuestra manera de ser con los demás y con nosotros. Piensa en cómo describir la subjetividad de este tiempo y plantea que “nuestra civilización está caracterizada por el hecho de que el hacer y el tener prevalecen sobre el ser. Cada uno se ha vuelto hacia un objeto de satisfacción, o que se supone nos satisface, un plus de gozar ilusorio.” Así, la imagen que plantea sobre la subjetividad actual es la de un sujeto encerrado con/en sus gadgets, separado del otro y del mundo, casi en una satisfacción autista.
En este sentido, el avance de la tecnociencia bajo la forma de la IA, está marcado por la lógica capitalista que oferta objetos para tapar lo imposible, sin pasar por el campo del Otro. Por lo tanto, lo autístico del goce es exacerbado, dejando al sujeto casi sin posibilidades de hacer circuito en la palabra dirigida a otro. Así, mientras más inmerso se está en los gadgets, más aislados nos encontramos de los cuerpos hablantes. ¿Cómo transmitir psicoanálisis en las universidades cuando cada vez estamos más aislados de la mano de las IA?
IA ¿Qué lazo?
En el presente se escucha con frecuencia hablar de “Los algoritmos”. De hecho, la gente utiliza el término asumiendo saber de qué se trata. Sin embargo, se ha perdido de vista que el algoritmo no es autónomo, no se piensa a sí mismo; ya que depende de una programación previa. De acuerdo con el Diccionario de filosofía de Abbagnano (1961/1998, p. 33) y An Epic Search for Truth de Doxiadis & Papadimitriou (2009, p. 319), un algoritmo es cualquier procedimiento de cálculo. Es un procedimiento metódico de instrucciones no ambiguas que empieza con una condición específica y, eventualmente, finaliza con el resultado esperado.
Hoy, los algoritmos son codificados en fórmulas llamadas lenguajes de programación y son utilizados principalmente en internet y software. Los algoritmos y la programación no son nuevos ¿Cuál es la novedad hoy? En efecto, las IA no saben lo que responden, pero se ha generado cierta “humanización” de los programas para producir una suerte de lazo. Ese tipo de lazo ha alcanzado proporciones masivas, hasta el punto de que en las universidades (y nuestros consultorios) muchas asignaciones en el aula o en la administración se hacen pasar por la IA como garantía de lo bien hecho. Es un tipo de lazo que considera que la IA es un tanto perfecta.
A pesar de la suposición de la IA como una interlocutora mejor que los humanos, hay que tener en claro que las máquinas no poseen dimensión simbólica. No hay subjetividad ni efecto de significación producto de la articulación de un signficante con otro signficante. Lo que sí hay, es sintaxis con un leguaje de programación determinado; esto es, hay algoritmo en el sentido matemático. Transmisión pura sin un sujeto de por medio, sin malentendido. Es posible que la producción de “saberes artificiales” en la universidad esté tomando cada vez más un valor de enseñanza “para todos”, situacion que ha dejado de lado un “saber auténtico” vinculado a la articulación del saber con el goce, y que por tanto, no posee un valor de enseñanza “para todos”, ya que es singular.
IA, psicoanálisis y universidad
Inés Sotelo (2024) plantea en la transmisión de Psicoanálisis al aire que la universidad no es un lugar propio del psicoanálisis. Quizás de algún modo siempre lo hemos sabido. Con todo, históricamente en América Latina ha habido psicoanálisis y psicoanalistas en las universidades; más aún, han habido psicoanalistas en transmisión y, aunque estamos advertidos de que la universidad no forma psicoanalistas, también es cierto que es un lugar de provocación que invita, sin protocolos, a proveer un tiempo de elaboración desde lo singular de cada quien. Esto acaso sólo es posible cuando el analista se sirve de la transferencia como docente en posición de analista-analizante.
En contrapunto con lo anterior, las IA, por más amables y comprensivas que sean programadas para responder siempre a una solicitud, no hacen lugar para comprender; ya que su lógica es la del todo, expedito, sin equívocos, versus la lógica del psicoanálisis que es la del no-todo y el tiempo para comprender. Así, la IA obtura la posibilidad de una articulación S1-S2 en tanto siempre responde. Los sujetos tenemos un cuerpo libidinal, de tal modo que no es lo mismo tomar la palabra para preguntar al docente o compañero, que escribir a una IA sin encuentro entre los cuerpos.
No obstante lo ya mencionado, se trata de preguntarnos sobre cómo tener en cuenta al mundo, ahora con las IA. Interrogarnos sobre cómo transmitimos un psicoanálisis que, como dice Alberti (2024), no esté “encerrado en su burbuja”. Un psicoanálisis que con Lacan tuvo oportunidad de existir “porque estaba enganchado a su discurso y buscaba los medios para hacerlo pasar” como ha indicado Miller (Alberti, 2024).
AR:
Muchas gracias, Jorge. ¿Podrías mencionar el título de tu texto?
JS:
Sí, claro. Se llama More Time for No Thinking, pero eso lo hice traducir en lenguaje binario, entonces me quedó un título lleno de ceros y de unos que indican más tiempo para no pensar.
DC:
Muy bien, me limito a algunas puntuaciones que me han interesado de manera particular. El texto es muy interesante. Me parece que un aspecto que está en juego en el texto es una tensión entre, podemos decir, la doctrina y la época. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que por un lado es fundamental para nosotros en el proceso de enseñanza, de transmisión del psicoanálisis, con todas sus aporías que conocemos, poder mantener firmes los puntos clave de nuestra orientación. Al mismo tiempo, tenemos el problema de cómo no perder la sintonización con la subjetividad de la época. Cuando hablamos de la subjetividad de la época hablamos también de las innovaciones que el discurso técnico-científico nos propone continuamente, inventando nuevos aparatos que entran siempre más rápidamente en la economía de nuestra vida de trabajo y de nuestra vida cotidiana.
En este sentido, Lacan ha sido profético cuando nos hablaba de la relación con los gadgets. Hoy día estamos inmersos en todo esto y las formulaciones de la inteligencia artificial más contemporánea ya han entrado en nuestra vida cotidiana. Quizás no de manera tan presente como el móvil u otros objetos que ya hacen casi parte de nuestro cuerpo. Entonces, esta tensión entre mantener firme la doctrina sin sintonizarse con la subjetividad de la época significa para el psicoanálisis la muerte. Sería el encerramiento en un recinto que pierde el paso de la historia; esto es, perder la especificidad del psicoanálisis.
Podemos decir para nosotros que hay que inventar una manera de reanudar la intención y la extensión de nuestra presencia en el mundo. Al presente, la inteligencia artificial es uno de los desafíos más importantes que encontramos. Entonces, la primera pregunta que haría a Jorge es precisamente respecto a la enseñanza: ¿Cuál podría ser, o cuáles podrían ser en tu experiencia, en tu práctica, en tu reflexión, las maneras prácticas para poder intentar estar en esta tensión entre la doctrina y la época? Siempre estamos en este problema de la tensión entre el psicoanálisis y su relación con la época.
Una segunda pregunta que tiene un peso especial en la intervención de Jorge, la cuestión del tiempo que ya está en su título muy interesante, es casi una interpretación, More Time for No Thinking. Es uno de los riesgos de la tecnología, siempre presenta la posibilidad de liberar a los humanos del peso, del trabajo, pero el contrapunto respecto a esto es que puede no empujar a los humanos a pensar. Este problema alrededor de la cuestión del tiempo, que él toca también alrededor del problema de la desaparición del tiempo para comprender. En un cierto sentido, es un riesgo utilizar la inteligencia artificial de manera no subjetivada.
Tercera cuestión, ¿Hay una manera subjetivada de utilizarla?, porque tenemos que mantenernos abiertos sobre este punto, si no, corremos el riesgo de una lectura un poco ideológica de la cuestión.
Ramón Ochoa (RO):
Agradezco la invitación, porque sobre todo ha sido una oportunidad de invitar a, invitarme a mí a la comprensión de esto que está ocurriendo y que día a día experimentamos. Yo experimento cuando voy a la universidad o cuando voy a cualquier otro espacio, así que no es una cosa que sólo ocurre en un solo ámbito, pero esta vez vamos a enfocarnos en un espacio en particular ¿ok?
Este trabajo lo he titulado “¿I la palabra?” como una pregunta. Pero esta “I” es con “I” latina, “I” de iglesia. Veamos, la universidad es un recinto que permite la realización de actividades de intención y de extensión, así la llama la universidad, que va desde lo clásicamente académico, pasando por actividades culturales, hasta llegar a la atención del público, que no solamente forma parte de la institución universitaria. En sus aulas, pasillos y espacios abiertos, transita cualquiera que desee formar parte de este hábitat, por lo que la proliferación de decires, acentos, idiomas, se hace presente cada día.
Es un universo diverso el que puede experimentarse dentro de una universidad, por lo tanto habrá variedad de discursos, aunque uno de ellos es el que debe imperar. La universidad es el lugar donde se supone que se sabe, de ahí que garantizar la existencia del saber es la consigna fundamental dentro de la universidad, incluso en los pasillos donde los estudiantes se reúnen a jugar cartas. Hay que saber jugar truco, bueno, depende de la latitud, no sé, yo no aprendí a jugar truco, no sé.
Es lo que podemos leer a partir de lo que Lacan establece en el Seminario, libro 17, El reverso del psicoanálisi (1969/2008). Cuatro maneras de hacer vínculo se fijan de tal manera que develan su lógica como discurso, en el que cada uno puede tener una consigna que otorga su sentido de ser. El discurso del amo comandará las acciones. Este, me parece a mí, esto es un agregado, este discurso tiene, o la IA tiene una predicción, no es predicción, aunque la IA capaz que lo prediga, es predilecto para la IA el discurso del amo. Pero bueno, el discurso del amo va a comandar las acciones, mientras que el del analista lo subvierte, presentándose como su reverso. Por otro lado, el histérico cuestionará al otro lo que dice saber, pero el universitario elevará el saber como lugar de real importancia. De ahí que pueda convertirse en un gran tirano cuando define sus plazos para obtenerlo. Si su misión es obtener el saber, los otros discursos que pretenden hacer vida en su recinto pudieran terminar atrapados como objetos de estudio. Habría que tener esto en cuenta.
Siguiente apartado. Es un riesgo tomar la palabra en un recinto siempre atento al saber. De ahí que sus parlêtres (transeúntes) sean tan firmes e implacables con sus veredictos. Ellos terminan diciendo usted sabe o usted no sabe. Estas afirmaciones discursivas darían cabida al triunfo de la captura universitaria, si todo se juzga a partir de esto. Pero el gran ausente es aquella afirmación que corresponde al encargado de obtener ese codiciado saber. Aquel que estudia, el que investiga, el que lee, el que mida, en qué truca. Esa es la afirmación del sujeto.
¿Cómo toma la palabra un psicoanalista en la universidad? Me parece que de la manera que le sea posible, a riesgo propio, pero no en el desamparo de su soledad. Más bien es un tomarse de la mano del riesgo que se precipita en cada momento, en cada acto, donde un psicoanalista se haga presente. Suena un poco enredado en ese sentido, pero es la cuota de riesgo. Vamos a aclarar lo siguiente. Hacerse presente como psicoanalista, a partir del discurso que lo logifica, no va contra del otro semblante con el que se puede presentar en la universidad. Es decir, hacer esto no va en contra de ser docente.
Recordemos que el otro universitario sanciona directamente a partir de esta llamada sabiduría, así que una precipitación de acto no parece ser muy afín a la estampida de rinocerontes. Pero devolver a la palabra un poco de su prístino poder ensalmador, como decía Freud, quizás pueda desprender algo en aquellos que presten sus orejas al eco del bien decir. Sería una salida a la trampa de la búsqueda infinita del saber en nombre de la ciencia.
Esto es una cita que tomo de Graciela Brodsky, Miller les decía a los alumnos que no van a ser psicoanalistas en la universidad, lo recordaba Jorge recién, que si quieren ser psicoanalistas tienen que analizarse. Tampoco la Escuela les va a decir que es un psicoanalista, sino que todo depende de esa transformación subjetiva que implica el propio análisis. ¿Se pudiera introducir algo de este inicio de transformación subjetiva en estos recintos? Es así como me parece que tomar la palabra, en este caso en la universidad, sirve para cualquier espacio, se cristaliza como acto cuando se incorpora lo que los discursos se empeñan en dejar por fuera, que sería algo así como que lo real no está en primer lugar para ser sabido. Eso lo dice Lacan en una cadena de televisión. ¿Cómo decirlo en un recinto creyente en el saber referencial?
Último apartado, la inteligencia artificial. Los avances científicos toman de la mano a la época y la dirigen.
La inmediatez, cual tarjeta de presentación, ha logrado insertarse en el sólido bloque del saber universitario, por lo que a pesar de su resistencia metodológica, de los jurados expertos, decisiones en consejo, no ha podido evitar el uso de la IA como un repositorio o como consulta de saber, como en la biblioteca de Alejandría. Hay quienes fomentan “su buen uso” y quienes la rechazan.
Una justificación para la proscripción se relaciona con el plagio. ¿Sería posible plagiar el trabajo de una IA? La IA se ha vuelto viral en la universidad, no sólo en el sentido de las redes, sino también en el sentido de la biología. Vamos a ver. Porque es el lugar del cuerpo el que me interesa destacar aquí. ¿Dónde está el cuerpo de esta inteligencia artificial? Pareciera existir en sus modelos de lenguaje grande, que un poco lo decía Jorge recién, ¿no? Aprendiendo constantemente del input, de la alimentación que realiza el usuario, por lo que esto genera una experiencia adaptada a su creador.
La IA estaría ajustada a la información que ingresa el usuario, entonces adaptada, eso es interesante. Si esto es así, el usuario aspirante a sujeto, en el mejor de los casos, va a hacer existir el cuerpo de la IA en el momento exacto en el que él articule su demanda. Él, el usuario aspirante a sujeto, y que él articule a su imagen y complacencia.
Ubicar el lugar del cuerpo en este circuito puede ser valioso para el parlêtre usuario de estos tiempos, y quizá en ese espacio pueda hacerse presente un psicoanalista, dentro de su quehacer docente en el recinto universitario, y que de repente aparecen preguntas que tú no estás esperando. ¿Cómo recibes tú las preguntas de estos usuarios? Sería algo así como introducir en el algoritmo del parlêtre una falla, o, mejor dicho, introducir un tiempo a la inmediatez que no proscriba aquello de lo que no quieren saber, porque pasar por la universidad precisa poner el cuerpo de la mejor manera posible.
DC:
Gracias por este texto muy estimulante sobre varios aspectos, yo tendría varias preguntas, pero me limito a dos puntos.
Un primer punto es precisamente la cuestión de la palabra, porque tiene una centralidad en el texto, y precisamente volvería a la cuestión que un poco articula en el texto, es decir, cómo tomar la palabra en la universidad, que es un lugar donde reina el Significante 2 (S2), el discurso de la universidad. No quiere decir que exista sólo esto, sino no podremos producir efectos que se producen en lo real, en jóvenes que escuchándonos se interesan en el psicoanálisis, desarrollan un deseo, etcétera. Todo esto es posible, es la razón para la cual estamos en la universidad, en un cierto sentido, pero sin duda en la universidad hay un discurso que domina, que es el discurso universitario, que se funda sobre un saber impersonal.
Bueno, la cuestión es precisamente cómo hacer para anudar la posición del analista con la posición necesaria del docente, que es ésta la por la cual nos llaman en la universidad, llaman el experto, en un cierto sentido, y entonces cómo hacer para anudar estas dos posiciones. Porque sin este anudamiento no sería posible, en un cierto sentido quizás, este proceso de transmisión. Esto se ve mucho más en la universidad europea, quizás, donde el psicoanálisis está mucho menos presente, sobre todo en las disciplinas clínicas, pero creo que podemos decir que esta exigencia de anudamiento de estos dos aspectos de nuestra presencia en la universidad, les sucede también a vosotros.
La segunda cuestión, precisamente, toca el tema de lo real, como lo que en el discurso universitario tendencialmente cae fuera de juego, pero que existe. Como dice Lacan en el seminario 17, cuando nos habla de Sócrates y del diálogo con el esclavo, se produce una expoliación del goce. En el ejemplo de la IA, ella opera como maquinaria de expoliación. Entonces, quería saber un poco cómo se puede pensar este punto, cómo juega lo real en este contexto de la transmisión de la enseñanza en la universidad, y cómo puede un docente analíticamente orientado, tener una actitud descompletante respecto a este espejismo del saber todo encarnado por la IA.
Pasamos al tercer texto, que es el de Miguel de la Rosa.
Miguel de la Rosa (M. de la R):
Muchísimas gracias por la invitación. Yo he titulado mi texto, “Instilar el goce de la vida”; título que extraigo de una frase de Freud (1910/1992) en “Contribuciones para un debate sobre el suicido” al respecto de lo que sería deseable esperar de la función de un docente.
La era de la IA parece una novedad, pero lleva al menos dos décadas gestándose. Puede advertirse en los videojuegos con los Non-Player-Characters (NPCS) que son personajes no jugables, sobre todo presentes en los RPGS (juegos de rol), en el uso de chatbots que simulaban conversaciones y otros aplicativos en donde una voz responde. Sin embargo, aunque sus características puedan perfeccionarse, hay algo de la calidez humana resulta imposible de imitar. ¿La era de los buscadores culminó o evolucionó? ¿Basta con decir que su crisis es efecto de la pandemia, debido a que la verdad prolifera en opiniones dividas? En los blogs cualquiera pueda autorizarse desde sus experiencias para escribir y responder sobre cualquier asunto.
La desconfianza, increencia y las múltiples caras del odio emergen cuando nadie encarna el lugar del saber. ChatGPT y sus derivados ofertan respuestas sólidas y complejas, capaces de perfeccionarse a partir del command-prompt (comando inmediato) que se ha convertido únicamente en prompt (inmediato). Esto revela justamente la urgencia que comanda al usuario. Si bien los avances de la IA son indudables, constatamos que hacerle una pregunta resulta muy difícil. Pues si bien responde, la IA no puede leer que detrás de una pregunta hay una demanda y un deseo latente que envuelve el decir de un sujeto. Eso sí podría leerlo un docente, y a partir de ello, maniobrar para dar lugar a ese deseo.
La presencia de la IA en las universidades despierta múltiples pasiones. Por un lado, las explicaciones de especialistas, sostienen la necesidad de actualizarse e implementarla en clases como una herramienta tecno-pedagógicas que garantizaría el progreso científico de la universidad. Por otro, un rechazo radical a su uso disfrazado de buenas intenciones, cuestión presente en el matema del discurso universitario: lo que “debe” saber el estudiante. Aún si, a costa de todo, se mantiene insatisfecho y sin posibilidad de apropiarse de aquello que repite para contentar al Otro y aprobar el curso.
¿Qué dicen los estudiantes de la IA? Sus respuestas demuestran una relación ambivalente. Aunque es eficaz, no hay plena confianza en ella; responde, pero no enseña, a diferencia de un docente que transmite desde algo que lo causa, desde su historia con el psicoanálisis, en donde ha debido poner el cuerpo para extraer de allí un saber. Recalcan el efecto de la presencia del docente, de como con su voz y decir, sus preguntas y estilo, transmiten algo que la IA no podría.
Esto marca una diferencia clave entre responder una pregunta para cerrarla y tomarla para provocar una conversación, repetir enunciados y discutir un texto desde lo que este le enseño. Apostamos por sostener conversaciones en donde circulen las voces de los estudiantes, alojando sus interrogantes, pero también sus críticas al respecto de la vigencia de nuestros autores y textos, así como sus incesantes demandas de un signo del docente con el cual alojarse, hacerse una pregunta sobre sí mismos. Quizás apropiarse de un saber.
Si los estudiantes reconocen que la transmisión del psicoanálisis es posible a partir de un deseo vivo del docente, desde su no-saber, vectorizado por las preguntas que atraviesan su propia práctica, ¿Qué tiene de Unheimlich la IA? ¿Por qué nos deja intranquilos? De pronto, esto nos deba enseñar sobre los modos en que hacemos lazo con los estudiantes: bien sea si cedemos a la repetición y contribuimos a ese saber compactado que los aprisiona, o si nuestros ideales se escabullen en las tareas que les solicitamos y las evaluaciones que armamos.
Tomo como referencia a Graciela Brodsky (2023, p. 101) para preguntar ¿Cuáles son los fundamentos neuróticos del deseo de enseñar? Pues “si la enseñanza no está amarrada a un síntoma, a un sinthome, a una satisfacción, a una solución, a un goce, no se ve porqué enseñaríamos”. ¿Por qué enseñamos psicoanálisis en la universidad? Aún sabiendo que enseñar tiene un imposible que no debemos elidir, ni ocultar. De pronto al transmitir algo de lo que el psicoanálisis nos enseñó, del modo en que nos arreglamos con nuestros imposibles, provoquemos o instilemos el goce de la vida.
DC:
Muchas gracias Miguel por tu muy estimulante texto. Dos puntuaciones.
Una primera es esta, que este texto, así como parte de los otros, nos ofrece una primera respuesta sobre qué es enseñar, que me parece interesante. Enseñar no es responder, porque si la cuestión se reduce a responder a las preguntas, quizás la IA un día podría devenir el mejor enseñante del mundo. Pero la cuestión es que enseñar no es responder. No se trata de esto. Mucho de la enseñanza pasa precisamente por no responder, por ejemplo, para provocar un cuestionamiento al alumno. Quizás ello permite a un sujeto encontrar un Otro en una posición de enseñante que le permita desarrollar un deseo de saber. Esto me parece fundamental y esto necesita algunas condiciones, entre las cuales me parece importante, por un lado, la referencia al hecho que una enseñanza tiene que encarnarse en un cuerpo y en un estilo, en una marca de enseñanza, que es la que nos hace reconocer la transmisión de un maestro.
Un estilo es singular, es una marca de un sujeto que nos transmite. Esto nos parece muy importante y nos abre a una consideración muy clara de irreductibilidad de la enseñanza y lo que podemos hacer con la IA. El segundo punto es más una cuestión. Al final, es una cuestión que Miguel mismo se pone, pero me gustaría que intente responder, con sus palabras, esta cuestión que me parece fundamental. Es decir, hay algo de la IA que nos deja intranquilos, que nos inquieta, que nos produce efectos de Unheimlich. Quería saber si tienes una idea respecto de lo que se trata.
Texto establecido por: Jorge Santiago.
Apoyo en la transcripción: Brenda B. Ramírez y Vinícius Lima.
REFERENCIAS