¿De qué inconsciente hablamos en la clínica de las toxicomanías?

De que inconsciente estamos falando na clínica de toxicodependência?
De quel inconscient parlons-nous dans la clinique des toxicomanies ?
What unconscious are we talking about in the drug addiction clinic?

KAREN EDELSZTEIN

EOL, AMP, Universidad de Buenos Aires

karenedelsztein@gmail.com

RESUMEN

¿Cómo pensar el inconsciente hoy, a la luz de los llamados síntomas actuales, a partir del síntoma toxicómano? Sabemos que la época actual está delineada por la caída de los semblantes paternos, cuya consecuencia es el surgimiento de síntomas que encarnan el rechazo del Otro, siendo tanto la toxicomanía como las llamadas psicosis ordinarias paradigmas de esta increencia en el padre y en el inconsciente. Ambas, con sus diferencias y particularidades, han incidido en nuestra práctica analítica, interrogándonos acerca de cómo operar con estas presentaciones clínicas que muestran la exclusión radical entre sentido y real.

PALABRAS CLAVE: Toxicomanías, Síntoma, Inconsciente real, Inconsciente Transferencial

RESUMO

Como podemos pensar o inconsciente hoje em dia, à luz dos chamados sintomas actuais, a partir do sintoma do toxicodependente? Sabemos que a era actual é delineada pela queda das semblantes paternais, cuja consequência é o aparecimento de sintomas que encarnam a rejeição do Outro, sendo tanto a toxicodependência como os chamados paradigmas comuns de psicoses desta descrença no pai e no inconsciente. Ambos, com as suas diferenças e particularidades, tiveram um impacto na nossa prática analítica, questionando-nos sobre como operar com estas apresentações clínicas que mostram a exclusão radical entre o significado e o real

PALABRAS CHAVE: Toxicodependência, Sintoma, Inconsciente Real, Inconsciente Transferencial

RESUME

Comment penser l’inconscient aujourd’hui, à la lumière des symptômes dits actuels, à partir du symptôme toxicomane? Nous savons que l’époque actuelle est délimitée par la chute des semblants paternels, dont la conséquence est l’émergence de symptômes qui incarnent le rejet de l’Autre, étant à la fois la toxicomanie et les psychoses dites ordinaires paradigmes de cette incroyance au père et à l’inconscient. Tous deux, avec leurs différences et leurs particularités, ont eu un impact sur notre pratique analytique, nous interrogeant sur la manière d’opérer avec ces présentations cliniques qui montrent l’exclusion radicale entre le sens et le réel

MOTS CLEFS: Toxicomanies, Symptôme, Inconscient réel, Inconscient transférentiel

ABSTRACT

How to think the unconscious today, in light of the so-called current symptoms, based on the drug addiction symptom? We know that the current era is delinated by the fall paternal countenance, the consequence of which is the emergence of sympotms that embody the rejection of the Other, both drug addiction and the so-called ordinary psychosis paradigms of this disbelief in the father and in the unconscious. Both, with their differences and particularities, have influenced our analytical practice, interrogating us on how to operate with this clinical presentations that show the radical exclusion between sense and real

KEY WORDS: Drug addiction, sympton, real unconconscious, transferential unconscious

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La época actual está delineada por la caída y pluralización de los semblantes paternos, cuya consecuencia es el surgimiento de síntomas que encarnan el rechazo del Otro, siendo tanto la toxicomanía como así las llamadas psicosis ordinarias paradigmas de esta increencia en el padre y en el inconsciente.

Ambas, con sus diferencias y particularidades, han incidido en nuestra práctica analítica y nos interrogan acerca de cómo operar con estas presentaciones clínicas que muestran la exclusión radical entre sentido y real.

Es el presente de una práctica que nos confronta a los síntomas actuales que rechaza el sentido evidenciando la otra cara del síntoma, su goce autista y que está en consonancia con los desarrollos de la “última enseñanza” de Lacan, cuya vía romana, como lo plantea J.-A. Miller en Lo real y el sentido (Miller, 2003), postula el inconsciente a nivel de lo Real, el que Lacan designa como la Una – equivocación que ubica en el tropiezo, en el momento previo a darle sentido o descifrarlo.

Pasaje entonces del inconsciente estructurado como un lenguaje, que orientó la práctica analítica articulada al inconsciente transferencial por la vía del sujeto supuesto saber y

que guía la primera enseñanza de Lacan y que va de la mano del Nombre del Padre, a ubicar al lenguaje y al inconsciente del siguiente modo:

 

“El lenguaje sin duda está hecho de lalengua. Es una elucubración de saber sobre la lengua. Pero el inconsciente es un saber, una habilidad, un savoir-faire con lalengua. Y lo que se sabe hacer con lalengua rebasa con mucho aquello de que puede darse cuenta en nombre del lenguaje. Lalengua nos afecta primero por todos los efectos que encierra y que son afectos.” (Lacan, J., 1972-1973, p. 167)

 

Inconsciente que incluye los acontecimientos de cuerpo, resaltando la primacía del goce del cuerpo. Se trata entonces del inconsciente a nivel de lo real en equivalencia al traumatismo.

Inconsciente transferencial-Inconsciente real

El ultimísimo Lacan es el seminario que J.- A. Miller dictara durante 2006-2007 y en donde realiza una lectura al pie de la letra del intenso texto de Lacan llamado “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”.

Lacan escribe ese artículo el 17/5/76, unos días después de haber terminado su seminario anual El Seminario Libro 24, El Sinthome (11/5/76).

Buscando pistas anteriores en la lectura que realiza J.-A. Miller, textos en los que él ya va a ir señalando una enseñanza en Lacan que apunta a otra cosa, llegamos al volumen Introducción a la clínica Lacaniana que cuenta con 32 conferencias que dió en España entre los años 1982 y 2001 y que podemos pensar que marcan, cada una, un encuentro con lo imprevisto de la clínica lacaniana.

De estas conferencias se tomará una cuyo título es “Lacan con Joyce”. Allí́, J.-A. Miller hace una lectura minuciosa de la conferencia de J. Lacan “Joyce y el Síntoma” y sostiene que Lacan piensa que

 

 “…la literatura de Joyce reconduce… a una fijación real; hasta lo que hay de más real en la relación con la lengua, hasta lo más puro que es también lo más sucio de la articulación entre sentido y sonido” (Miller, J.-A., 2007, p.492)

 

 y agrega que

 

 “…de esta pura relación con la lengua deriva directamente un goce, sin pasar por lo imaginario, el semblante, la imagen, la representación, la Vorstellung, la articulación simbólica, la demostración, todo lo aristotélico de lo estético, la compasión, el suspenso, la catarsis” (Miller, J.-A., 2007, p. 492)

 

Podemos inferir que J.-A. Miller está pensando – con Lacan – aunque no lo diga así́ con todas las letras en un inconsciente que no es el transferencial, planteándose la pregunta acerca de porqué́ la gente viene a hablar de su infancia, de sus parentescos, porqué se vuelve memoriosa, porqué se orientan de esa manera en lugar de volverse poetas como Joyce….que no es cualquier poeta.

Poetas en el sentido joyceano, es decir dando cuenta de que en el núcleo traumático no es la vivencia de seducción, el Edipo, ni la amenaza de castración, ni la observación del coito. El núcleo traumático es la relación con la lengua y es de lo que Joyce da cuenta. Nadie puede leer Joyce diciendo: vamos a dar cuenta de este texto mediante las imágenes infantiles de Joyce. Al contrario, Joyce manifiesta cuál es el verdadero núcleo traumático para cada uno de nosotros: la relación con lalengua.

 El dispositivo joyceano implica la imposibilidad de sumar saber, al contrario, lo fragmenta.

Otro antecedente que encontramos en J.-A. Miller y que va hacia la idea del inconsciente real que Lacan nombra en el “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, y que aquel termina de remarcar en El Ultimísimo Lacan es cuando retoma el concepto de desabonado del inconsciente.

Miller va a decir que es una conceptualización sólida, un esfuerzo de Lacan para dar cuenta de que para cada uno de los seres humanos está lalengua.

Lalengua no es el lenguaje. El lenguaje es

 

 “una elucubración de saber sobre lalengua” (Lacan, 1968-1969[1998], p. 167)

 

Por lo tanto el inconsciente estructurado como un lenguaje es como una superestructura, tiene un carácter de semblante.

Miller al referirse al inconsciente joyceano señala la diferencia entre la elucubración de saber de Joyce y la elucubración de saber del inconsciente, ubicando la distinción entre ambos estatutos del inconsciente.

Lacan indica que Joyce nos hace ver que el trauma es la incidencia de lalengua sobre el ser hablante y que Joyce en tanto desabonado del inconsciente como efecto de sentido encuentra una respuesta singular a la incidencia de lalengua, a las marcas de goce en el cuerpo que no pasa por la elucubración de saber del inconsciente estructurado como un lenguaje.

En El Ultimísimo Lacan, en su primer capítulo, leemos a un Miller que introduce los conceptos de disancia y distancia. La disancia es una palabra que toma de su amigo Eduard Pichón (psicoanalista y gramático), quien la define como la lengua tal y como es hablada por la gente que ejerce la misma profesión. La distancia que dice haber tomado de la disancia lacaniana hace que pueda fijar su posición.

En ese primer capítulo, J.-A. Miller afirma que Lacan asume su singularidad y esta asunción hace que se aleje de la disancia. Lacan reacciona al descubrimiento freudiano que es la articulación significante, con lo real, reacción que da cuenta de su singularidad que lo aleja de la disancia y repetición de lo mismo.

 Si la enseñanza de Freud, con su articulación del inconsciente, con el misterio de un saber no sabido, traumatiza, agujerea el discurso universal de su época, la respuesta singular de Lacan es lo real.

Para dar cuenta de cómo Lacan no se queda en la disancia, J.- A. Miller retoma, como se señaló́ anteriormente- el “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11”, y parte de la primera frase de Lacan en ese artículo:

 

 “Cuando el esp de un laps… ya no tiene ningún alcance de sentido (o interpretación) solo entonces uno está seguro de estar en el inconsciente”. (Lacan, 1976 [2012], p. 599)

 

 Si bien Lacan habló del sin sentido, esta frase apunta a una disyunción del inconsciente y la interpretación como función.

Esto va en contra de la disancia lacaniana, va en contra de sí mismo, de lo que afirmó en relación a que el S (uno) se relaciona con el S (dos), el S (uno) representa al sujeto ante otro significante S (dos). Pero esta frase nos hace entender que el S (uno) no representa nada, no es un significante representativo.

El inconsciente del que habla Lacan en la “Proposición del 9 de octubre...” y que da cuenta del establecimiento de la transferencia, produce el Sujeto Supuesto Saber, efecto del hecho de que se establece una relación entre el S (uno) y el S (dos).

Así́ J.-A. Miller plantea un inconsciente transferencial que es el freudiano y que supone entonces el lazo entre significantes, dimensión del inconsciente que se articula con la investidura del Sujeto Supuesto Saber que se sostiene en la lógica fálica, en la creencia de la existencia del Nombre del Padre, de Otro que sabe, de excepción, de la garantía.

Lacan en el “Prefacio...” niega este inconsciente, no al inconsciente.

Otro punto de orientación que nos da J.-A. Miller en relación a esta frase hace referencia a ese

 

“… uno está seguro…” apunta al Uno solo del inconsciente “No hay allí́ amistad que a ese inconsciente soporte” (Lacan, 1976[2012], p. 599)

 

Se trata de este espacio Uno del lapsus que no “solicita amistad”.

Lacan afirma que se está́ seguro de estar en el inconsciente cuando el espacio de un lapsus ya no tiene ningún alcance de sentido o de interpretación, es decir cuando no hay conexión transferencial.

 J.-A. Miller sigue al pie de la letra al Lacan que señala

 

 “Basta que se le preste atención para que uno salga de él” (Lacan, 1976[2012], p. 599)

 

Es decir una vez que se le presta atención al lapsus se lo interpreta, se le da sentido; lo importante es lo que pasa antes del lapsus, antes de prestarle atención, ese espacio anterior.

Lacan desarma en “El prefacio…” el inconsciente SSS, el inconsciente transferencial. Dice J.-A. Miller que es en el esp de un laps (el espacio de un lapsus) donde leemos que el inconsciente es real, aunque Lacan haya dicho repetidas veces algo diferente.

Lacan afirma el inconsciente, es decir, real si se me cree. Piensa al inconsciente como real del lado de lo traumático, del agujero y la urgencia; dice Miller, como la modalidad temporal de inserción de un traumatismo.

Con el inconsciente real nos topamos con el límite de la palabra, del desciframiento.

Es así que el analista debe hacer pareja con la urgencia más allá́ de la verdad mentirosa que viene a recubrirla. Verdad mentirosa que son las ficciones con las cuales se sostenía a un Otro consistente que velaba lo que la urgencia presentifica, esto es, la modalidad de goce que implica el encuentro con el traumatismo, aquello que restó del encuentro con el Otro, con lo simbólico, con el lenguaje.

Para pensar lo real sin ley retoma la alucinación del hombre de los lobos, donde hay una detención del pensamiento en referencia al descifrado, no dirigiéndose el sujeto al Otro, produciendo la sensación de estar fuera del tiempo, donde se vislumbra la existencia de lo que no se deja atrapar con la rememoración, sino con la reminiscencia del S (uno). Lo que no ha entrado en la memoria del Sujeto, primeras marcas de goce, los fenómenos del cuerpo.

El inconsciente deja de ser un saber no sabido, para ser un saber hacer con la defensa.

Se tratará de un saber hacer con los efectos que dejó lalengua sobre el cuerpo, de aislar los trozos de goce separados, fuera de sentido.

El inconsciente está hecho de lalengua y no está al servicio de la comunicación, sino del goce.

Síntoma toxicómano

El síntoma toxicómano nos da cuenta de eso que no hace lazo del inconsciente, del toxicómano como un no creyente en el inconsciente.

Fabián Naparstek en su libro Introducción a la clínica con toxicomanías y alcoholismo III señala que Lacan en la primera época de su enseñanza ubica el síntoma en tanto metáfora. Es a partir del El Seminario, Libro 10, La Angustia que introduce la idea de que el síntoma es goce y que por lo tanto se autoabastece, eso implica delinear un síntoma que no precisa del Otro, que no pasa por la máquina significante que produce sentido.

Siguiendo esta formulación podemos dar cuenta que el síntoma toxicómano es un síntoma auto, que no llama a la interpretación ya que está por fuera del sentido fálico y por ende exterior al Sujeto Supuesto Saber.

Y sabemos que los sentidos de los síntomas son una cuestión de creencia, de creencia en el Inconsciente, en la vía del inconsciente transferencial, mientras que la particularidad del síntoma toxicómano implica una ruptura con el goce fálico que da cuenta de una satisfacción inmediata que no precisa pasar por el Otro, que nos pone al límite de lo que Lacan introduce como inconsciente real.

Cuando Miller en 1989 señala la “insubordinación sexual” en la toxicomanía apunta a dar cuenta del goce a-sexual, goce que no pasa por la palabra, goce que está en relación al objeto, destacando así un modo de gozar anterior a las formaciones del inconsciente en tanto estructurado como un lenguaje, un goce que se repite, sin sentido, como acontecimiento de cuerpo.

A partir de este desarrollo podemos decir que la clínica de las toxicomanías nos ensena acerca del Inconsciente Real donde se trata de un saber hacer con los efectos que dejó lalengua sobre el cuerpo, con los trozos de goce separados, fuera de sentido.

El desafío al que nos confronta la toxicomanía como paradigma de los llamados “nuevos síntomas” o “síntomas actuales” es cómo sostener nuestra práctica sin agarrarnos de la mano del Padre como único operador y estar a la altura de una época, la nuestra, planteada más en consonancia con la definición que Lacan propone de lo real a la altura del seminario sobre Joyce como

 

 “…el estigma de lo real es enlazarse con nada,…” (16). (Lacan, 1975-1976, p. 122)

 

Es una práctica planteada entonces al modo de un bricolage con los pedazos de real que son singulares a cada parlêtre, término que sustituirá́ al de Inconsciente y que orienta una clínica que nos remite al uno por uno, de nuevos e inéditos arreglos con la pulsión y de invenciones singulares.

NOTAS

*El presente trabajo es una reescritura del trabajo presentado en el año 2020 en el marco de un Proyecto UBACyT de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología. Buenos Aires, Argentina, que lleva por título EL SÍNTOMA TOXICÓMANO Y EL INCONSCIENTE REAL, del cual forman parte también Bousoño, Nicolás; Mazzoni, María Yanina; Naparstek, Fabián.

REFERENCIAS

  • Lacan, J. (1962-1963) El Seminario Libro 10, La Angustia. Bs. As. Argentina, Paidós, 2007.

  • Lacan, J. (1972-1973) El Seminario Libro 20, Aún. Bs. As. Argentina, Paidós, 2006.

  • Lacan, J. (1976) “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, Otros escritos. Bs. As. Argentina, Paidós, 2012.

  • Lacan, J. (1967) “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela”, Otros escritos. Bs. As. Argentina, Paidós, 2012.

  • Lacan, J. (1975-1976) El Seminario Libro 23, El sinthome. Bs As. Argentina, Paidós, 2006.

  • Miller, J-A. Para una investigación sobre el goce autoerótico. Sujeto-goce-modernidad. Bs. As. Argentina, Atuel-TyA, 2002.

  • Miller, J-A. Lo real y el sentido. Bs. As. Argentina, Colección Diva. 2003

  • Miller, J.-A. (1996) Lacan con Joyce, Introducción a la clínica lacaniana, Gredos, Barcelona, España, 2007

  • Miller, J.-A. El ultimísimo Lacan, Paidós, Bs. As. Argentina, 2013.

  • Naparstek, F. Introducción a la clínica con toxicomanías y alcoholismo III, Grama, Bs. As. Argentina, 2010.