De la mujer a una mujer. Cada una su propia versión

De a mulher para uma mulher. Cada uma com sua versão
De la femme à une femme. À chacune sa propre version
From the woman to a woman. Each their with own version

MARIANA GÓMEZ

EOL, AMP, Universidad Nacional de Córdoba

marianaegomez@outlook.com

RESUMEN

Este trabajo busca ingresar en los debates actuales en torno a los discursos provenientes de los distintos movimientos feministas y las formas actuales de vivir la pulsión, tomando el escrito Televisión de Lacan. Se pretende ubicar en el Lacan del año 1973 el sintagma: “La mujer no existe”, para poder leerlo a la luz del contexto de su época y extraer sus consecuencias en la actual

PALABRAS CLAVE: Mujer – relación – género – sexo

RESUMO

Este trabalho busca entrar nos debates atuais em torno dos discursos oriundos dos diferentes movimentos feministas e das formas atuais de de viver a pulsão, tomando como referência o escrito “Televisão” de Lacan. Pretende-se localizar no Lacan de 1973 a frase: “A mulher não existe”, para poder lê-la à luz do contexto de seu tempo e extrair suas consequências no atual

PALABRAS CHAVE: Mulher – relacionamento – gênero – sexo

RESUME

Cette communication cherche à entrer dans les débats actuels autour des discours issus des différents mouvements féministes et des manières actuelles de vivre la pulsion, en prenant l’écriture de Lacan Télévision. Il s’agit de repérer dans le syntagme de Lacan de 1973: «La femme n’existe pas», afin de le lire à la lumière du contexte de son époque et d’en extraire les conséquences dans le présent

MOTS CLEFS: Femme – relation – genre – sexe

ABSTRACT

This work search to enter into the current debates around the discourses coming from the different feminist movements and the current ways of living the drive, taking Lacan’s writing “Television”. It is intended to locate in the Lacan of 1973 the phrase: «The woman does not exist», to be able to read it in the light of the context of his time and extract its consequences in the current one

KEY WORDS: Woman – relationship – gender – sex

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Introducción

La intención de este trabajo es ubicar una herramienta epistémica más que nos permita entrar en los debates actuales en torno a los discursos provenientes de los distintos movimientos feministas y las formas actuales de vivir la sexualidad y la pulsión.

Se trata de poder conversar desde el psicoanálisis con otros discursos, no sin poner nuestro horizonte de lectura e investigación a la altura de la época. Para ello propongo la lectura del texto “Televisión” (Lacan, 2012 [1973]), para leerlo de otro modo.

Leer de otro modo es el sintagma lacaniano que encontramos en el Seminario 25.  Lacan (1975) nos enseña allí que “de otro modo” designa algo que no hay. Es decir, que el saber leer no se ordena con un plus de saber sino, al contrario, con lo que habría para producir de un saber nuevo, a partir de lo que es leído. El leer de otro modo no se acompaña sin una investigación que gire en torno a un agujero.

Es lo que podemos extraer de este texto lacaniano de 1973, “Televisión”.   Un saber sostenido en interrogantes y la lectura singular que podemos hacer respecto de “la mujer” y su inexistencia, así como lo dice Lacan en este escrito. Encontrar claves de lectura e interpretación. Lo que Lacan puede enseñarnos sobre el tema, pero a esta altura de su enseñanza.

En esta perspectiva, es importante considerar que podríamos trabajar también esta cuestión desde la ultimísima enseñanza, sirviéndonos de la elucidación de J.-A. Miller, y también de las lecturas que Eric Laurent (2018), Miquel Bassols (2021) o Marie-Hélène Brousse (2018), que en varios trabajos han hecho sobre el tema. Pero quisiera en esta oportunidad ir por la pista del Lacan de “Televisión” e intentar extraer consecuencias posibles respecto de este eje que me interesó interrogar.

Tomaremos, entonces, en primer lugar, algunos párrafos de allí. Luego, nos serviremos de otros dos textos contemporáneos: el Seminario Aun (1972-73) e “Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los escritos”. Que son textos también de 1973.

Comencemos con uno de los párrafos de Televisión, que va directo al asunto y que está enunciado por Lacan como pregunta:

 

¿Puede decirse, por ejemplo, que, si El hombre quiere a la mujer, solo la alcanza encallando en el campo de la perversión? … Si eso se verifica, ¿es enseñable a todo el mundo, es decir científico, puesto que la ciencia se ha abierto camino a partir de este postulado?

Digo lo es, y tanto más en cuanto… eso no tiene consecuencias, puesto que la mujer no existe. Pero que no exista no excluye que uno haga de ella el objeto de su deseo. Muy por el contrario… (Lacan, 2012 [1973] p.563).

 

Hasta aquí el párrafo que busco leer de otro modo. Me interesa abrirlo, interpretarlo, en el punto de los debates actuales, como anticipé, respecto de las mujeres. Y frente a las aseveraciones, provenientes del Otro social, sobre un psicoanálisis que adscribiría a lo binario en el goce sexual. Y también en el punto en el que esta formulación lacaniana podría sonar misógina.

Podemos ubicar, así, una primera cuestión respecto de su contexto de producción. El Lacan de “Televisión” es el que ya está dialogando con la Segunda Ola del feminismo.

La Segunda Ola es aquella que abre, a partir de la publicación de El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir (1949), una serie de debates que buscan replantearse el lugar que ocupaban las mujeres en la sociedad y el modo en que se fue construyendo su posición secundaria a lo largo de la historia.

Otro de los puntos centrales de la Segunda Ola, era el que sostenía que no existe ningún destino biológico, psíquico o económico que defina a la mujer como tal, sino que es el conjunto de la sociedad la que construye el sujeto mujer.

Pero Lacan advierte, como lo señala Eric Laurent, que el punto de silencio de las mujeres no dependía solo de la sociología del trabajo, ni de lo que él mismo había llamado “la difamación de las mujeres”, sino del punto donde el goce indecible hace lo suyo (Laurent, 2018).

Entonces, es en este tiempo en que Lacan comienza a decir: “la mujer no existe”. Y dirá también, si lo seguimos nuevamente en “Televisión”: 

 

Mediante lo cual (el deseo) El hombre, al equivocarse, encuentra una mujer, con la cual todo puede ocurrir, es decir, habitualmente ese fracaso en que consiste el éxito del acto sexual (Lacan, 2012 [1973] p.564).

 

Leemos cómo en los párrafos citados están claramente los dos no-hay. Las dos inexistencias. Cuestión que encontraremos también en el Seminario 20. Es decir, la inexistencia de la relación sexual y la inexistencia de la mujer.

Respecto del fracaso de la relación sexual, Lacan nos va a enseñar que eso quiere decir que no hay pulsión sexual total, como ya lo había planteado Freud (Miller, 2011).

Hay la ausencia de complementariedad en los dos modos de la identidad sexual que quedan traducidos en “No hay relación sexual” y que Lacan expresa en su tabla.

Recordemos, aquí, que en sus fórmulas de la sexuación, del Seminario 19 y el 20, Lacan introduce dos lógicas de funcionamiento diferentes del parlêtre respecto de la función fálica. El no-todo, que rige del lado femenino, mientras que del lado masculino rige la lógica del todo y la excepción. Cada ser parlante puede situarse en uno u otro lado de las fórmulas, quedando ambos ubicados en la función fálica, pero de modos diferentes. También lo señala en “Introducción a la edición alemana” (Lacan, 2012 [1973] p. 582).

En este tiempo Lacan ya nos estaba diciendo que, desde esta lógica, una llamada mujer y un llamado hombre pueden formar un lazo homosexual, como así también, dos mujeres o dos hombres, formar una pareja heterosexual.

Este planteo lacaniano prescinde de la anatomía de los cuerpos y de las identificaciones sexuales impuestas por la cultura. No se trata de la anatomía como destino, ni de la identificación al género femenino o masculino. En definitiva, se trata de pensar la sexualidad en términos de posiciones de goce y no de género.

Entonces, puede haber mujeres que sostienen una posición fálica, del lado masculino de la sexuación y puede haber hombres que sostienen una posición no fálica, del lado femenino de la sexuación. Y si la anatomía no es el destino, no hay otro destino que aquel que cada parlêtre construye en el lenguaje en su choque con el cuerpo.

No hay una lógica binaria de género en el inconsciente. No hay una oposición, ya que nadie nace hombre ni mujer, sino que la posición sexuada será algo que tendrá que construirse a través del vínculo con el Otro, a nivel de los semblantes, pero también a nivel del propio goce.

No hay relación sexual quiere decir, entonces, que no hay nada escrito, todo es posible e imposible a la vez. Hasta que cada quien haga de su modo de gozar algo más bien fijo.

Sin embargo, algo del orden del encuentro es posible entre los seres sexuados. Como lo dice Lacan en el texto citado, “Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los escritos”: “Claro está, entre los seres, que sexuados lo son, (aunque el sexo no se inscriba sino por la no proporción) hay encuentros” (p. 582).

Y acá es donde volvemos a poner la lupa en el párrafo que habíamos leído de “Televisión” y ya para ingresar al sintagma “la mujer no existe”. Es decir -recordémoslo- Lacan señalaba que mediante el deseo el hombre, al equivocarse, encuentra una mujer, con la cual todo puede ocurrir.

Podemos leer, de este modo, el deslizamiento de “La mujer, que no existe”, a “Una mujer”. La que puede encontrarse con el deseo de un hombre que equivoca.

Acomodaticias

Entonces, podrá haber encuentro en el “una por una”, pero a condición de lo que Lacan había dicho, en el primer párrafo que habíamos ubicado: “solo alcanza a una mujer encallando en el campo de la perversión”. O como lo dice en unas páginas más adelante: si “ella se presta” a la perversión, que Lacan considera es la del hombre. Es decir, si puede consentir a ello. Otra frase que puede suscitar preguntas y seguramente cuestionamientos o “polémicas”.

Sin embargo, decir que solo se alcanza encallando en el campo de la perversión implica decir que la elección del lado masculino de la tabla es fetichista.

Pero además hay que leer esta frase junto a la del Seminario 20 que expresa: […] sólo aborda la causa de su deseo, que designé con el objeto a” (Lacan, 1995 [1971 – 72] p. 88).

Es decir, que lo típico de la elección del lado masculino será buscar el objeto a de su fantasma, objeto fetiche, en el cuerpo del Otro. Entonces, una mujer, o un sujeto del lado femenino, puede consentir a encarnar ese objeto fantasmático.

Por otro lado, Lacan se encargará de señalar muy claramente en “Televisión” que frente a lo que se dice: “todas las mujeres están locas”, puestas en un universal, “es incluso por eso por lo que no son todas, es decir, no-locas-del todo / no para-nada-locas (pas folles-du tout), acomodaticias más bien; hasta el punto de que no hay límites a las concesiones que cada una hace para un hombre: de su cuerpo, de su alma, de sus bienes” (p. 566).

También encontramos en la siguiente oración la idea de que prestarse a esta perversión de un hombre la conduce a la mascarada conocida, y que no es la mentira que “unos ingratos, apegados a El hombre, le imputan”. Más bien “es el por-si-acaso del prepararse para el fantasma de El hombre que en ella encuentre su hora de verdad” (p. 566).

El no- para – nada- locas, sino acomodaticias, que señala Lacan, puede leerse del lado del consentimiento femenino.

El punto del consentimiento femenino, Clotilde Leguil (2020) lo trabaja de manera muy interesante en su texto Ambigüedad del consentimiento, potencia del escrito. Allí toma la historia de Vanessa Springora, para decir que el efecto traumático de la adolescente Vanessa, de 14 años, no estaría solamente en haber iniciado de manera muy precoz prácticas sexuales con un hombre de cincuenta, sino en el hecho de haber deseado a ese hombre y haber creído amarlo. Eso es lo que hace trauma. Haber consentido a ser objeto de deseo y de amor para él, acomodarse a eso. Porque así devino puro objeto de goce para el Otro.

En ese consentir femenino podrá haber un abanico que vaya del estrago a la peor de las devastaciones. Vemos en este punto, que si logramos captar el posible encuentro entre los seres sexuados por la vía del divino detalle que encarna el objeto, podemos leer de otro modo, el sintagma “La mujer no existe”.

Un sintagma que también muestra el despegue de Lacan de la referencia freudiana respecto de la concepción edípica de las pulsiones, del primado del falo, al ubicarse del lado del régimen del no todo, como mencionaba más arriba.

Una versión propia de lo femenino

Podemos dejarnos enseñar, también, por los testimonios del pase de Gabriela Grinbaum (2019). En uno de ellos habla de la identificación viril que venía de la mano de lo femenino de su hermano, un año mayor, y ella tomaba el relevo.

Durante el procedimiento del pase Gabriela tiene un sueño: “Voy a ver a mi analista para contarle que estoy haciendo el pase, pero me doy cuenta que no tengo una solución para todo lo que fue mi intensa curiosidad sobre la homosexualidad femenina, me dice no todo tiene solución’ y se alegra de que esté haciendo el pase”.

Un modo de funcionamiento, algo que itera en Gabriela, se trataba de aquello que marcaba los modos de fallar en torno al falo: la “adelantada- retardada”. Esa adelantada retardada venia al lugar del desacomodamiento que, en tanto mujer, siempre perturbaba el ser en relación al falo.

Lo fallido femenino había prevalecido del lado de la desfalicización resonando en la retardada, en tanto que no a la altura del falo. “las tontas iban de rosa”, vestían a las muñecas… o van a la peluquería y se maquillan.

Embrollada allí. La maniobra analítica, que consistió en ubicarse como partenaire de una joven adelantada, permitió la caída del Otro idealizado posibilitando el encuentro con el Otro sexo (Grinbaum, 2019).

En el testimonio que dio en Córdoba y que está en Mediodicho 43, Gabriela nos enseña cómo pasa del significante UNISEX, de las mujeres unisex, a construir una versión propia de lo femenino.

Su final de análisis se produce cuando fue posible la tachadura de La mujer, es decir cuando pudo reconducirse el ideal femenino de La mujer a Una mujer. La revelación que detrás de la mascarada no hay nada. Que lo femenino es la máscara misma.

El pase de Gabriela nos enseña que el inconsciente no está organizado de acuerdo al binario: hombre/mujer. Lo viril o lo feminizado no son más que identificaciones y semblantes, que pueden ser sintomáticas. Por eso, es que La mujer no existe. Debemos tachar el La.

Con este Lacan ya no podemos pensar la cuestión en términos de La mujer como un universal, ni como todas iguales.   Si no, todas diferentes, respecto de ellas mismas y de los seres sexuados del lado masculino. Y pese a que Lacan plantea en estos párrafos de “Televisión” la cuestión en términos de hombre/mujer, si los leemos con el faro del Seminario 20 podemos captar que se refiere a posiciones sexuadas, a seres sexuados, sin importar el género.

En estos textos además podemos ubicar el “germen”, de lo que después encontraremos con la ultimísima enseñanza. La teoría de la no relación es la intuición lacaniana de lo que luego, formulará como el agujero traumático, cuando ya nos indique otra dirección, respecto del Uno del goce. En dicho momento, ya no habrá binarismo de ninguna clase, ni de la posición con respecto al falo, sino la lógica del sinthome y del Uno del goce.

REFERENCIAS

  • Beauvoir, S. (1987[1949]). El segundo sexo. Buenos Aires: Siglo 21.  

  • Brousse, M.H. (2018) Lo femenino, Buenos Aires: Tres Haches

  • Grinbaum, G. (2017) “Mis virilidades” en Mediodicho 43, Córdoba: EOL.

  • Grinbaum, G. (2019), Una mujer sin maquillaje. Buenos Aires: Grama

  • Lacan, J. (2012 [1973]), “Televisión”, Otros Escritos, Buenos Aires: Paidós

  • Lacan, J. (2012 [1973]), “Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los escritos”. Otros Escritos, Buenos Aires: Paidós

  • Lacan, J., (1995 [1971 – 72]), “Aun” en El seminario, Libro 20, Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1975), “Momento de concluir”, Seminario 25, inédito

  • Laurent, E. (2018) “La servidumbre voluntaria y la pregunta por la mujer en el SXXI” en   Feminismos. Variaciones Controversias.   Colección de la Orientación Lacaniana.   Buenos Aires: Grama

  • Leguil, C. (2020) “Ambigüedad del consentimiento, potencia del escrito”. Lacan Cotidiano, Nº 863.

  • Miller, J.-A. (2011) Sutilezas analíticas. Buenos Aires: Paidós.