
HABLAR LO TRAUMÁTICO
Interlocución con Ricardo Seldes
Belo Horizonte, 4 de septiembre de 2025
El Tema
Jacques-Alain Miller, en la clase del Curso de Orientación Lacaniana del 13 de enero de 1988, analiza el estatus del trauma sexual, sin vincularlo con la diacronía –dentro del orden de lo que le ocurrió previamente al individuo, en algún momento–, sino adoptando una fórmula sincrónica, tratando el trauma como un trouma –trou, en francés, significa agujero–, cuya versión final sería: No hay relación sexual. “De cualquier encuentro inicial con la sexualidad”, dice Miller, “el sujeto solo puede hablar en forma de un mal encuentro”: “La falta de relación sexual indica que, en cualquier caso, hay un punto traumático y que, en la dimensión de la sexualidad, el sujeto avanza a tropiezos”. Ante el sexo y la muerte, el sujeto se encontraría con aquello que no puede representarse, o mejor dicho, aquello que solo puede representarse mediante la castración simbólica que se inscribe como la única representación de la falta que confrontamos al acceder al lenguaje, una realidad imposible de nombrar o representar. En otras palabras, no hay proporción entre causa y efecto, ni relación causal en la dimensión sexual. El trauma es el trauma de un sentido. La ausencia de relación sexual significa que siempre hay trauma, que algo siempre sale mal. Es el Otro, como materia significante, la realidad traumática.
Hans, un niño, ya le había enseñado a Freud (1909) lo que un sujeto puede hacer con esto. Lo que lo traumatizó, muy tempranamente, fueron las manifestaciones de un cuerpo que disfrutaba de sí mismo, del suyo propio, sin su consentimiento, sorprendido por erecciones que no podía nombrar, algo que escapaba a la sustracción del goce operado por el lenguaje; un remanente de esta operación estaba presente repetidamente, y parecía permanecer indeleblemente sin escribir. Hans no sabía qué hacer con este Otro – un Otro del desorden – que le era ajeno en su cuerpo – la pulsión, según Freud – y que lo traumatizó. Lo que emerge de este encuentro define al sujeto, que persiste en el intento de hablar del choque inicial, impactante y traumático del lenguaje y el cuerpo. Luego, utilizando los significantes que le llegaban del Otro, Hans introdujo algo más en su respuesta, combinando el significante y un pequeño fragmento corporal – un objeto a – para representar al sujeto, como Carlos Augusto Nicéas explica en «El objeto a y el drama de la subjetivación», fijando la realidad del trauma. Partiendo de que la cuestión de «que lo que constituye el trauma» es central no solo para la doctrina psicoanalítica, sino también para su dimensión clínica y perspectiva política, la nueva dirección de RPA eligió «Hablar de lo Traumático» como tema de investigación para el período 2025/2026, invitando a profesionales afiliados a las tres Escuelas Latinoamericanas (EBP, EOL y NEL) a confrontar esta paradoja del psicoanálisis: hablar de lo indecible. Las preguntas planteadas para fomentar la presentación de trabajos clínicos que animaran las dos conversaciones que propusimos fueron:
-¿Cómo hablan de lo traumático quienes se acercan con su dolor de existir a las instituciones que forman parte de la red de psicoanálisis aplicado?
-¿Cómo hablan de lo traumático los profesionales que reciben dichas demandas?
– ¿Cómo tratamos hoy lo traumático en los dispositivos de atención que se orientan por el psicoanálisis lacaniano?
-¿Cómo dejarnos enseñar por el saber nuevo que encontramos en cada caso clínico?
La red
Orientados por la dirección de FAPOL, lanzamos nuestra propuesta con directrices sobre nuestro tema y mediante un formulario de registro que incluía una pregunta específica sobre las motivaciones de quienes deseaban participar en línea. En respuesta a nuestra convocatoria, recibimos 288 inscripciones en RPA − 44 miembros de las tres escuelas – provenientes de diversos rincones de Latinoamérica (1 residente en Francia y 2 en España): 1 de Guatemala, 1 de Cuba, 5 de México,6 de Chile, 7 de Colombia, 8 de Venezuela, 11 de Perú, 13 de Bolivia, 113 de Brasil y 120 de Argentina.
La mayoría de los participantes provienen de la práctica institucional – quienes desean dialogar con otros psicoanalistas – y el tema del trauma tuvo una gran acogida, lo que despertó su interés en participar en RPA. Sin embargo, quienes no participan directamente en la práctica institucional encontraron en este tema una motivación para unirse a la Red, considerándolo fundamental en un espacio de formación que ofrece debates clínicos y una clara apertura al psicoanálisis aplicado. Así, observamos una fuerte sinergia entre el tema «Hablar de lo traumático» y el psicoanálisis aplicado de retroalimentación mutua: el tema fue de gran interés para quienes ya trabajan en instituciones, pero también atrajo la atención hacia este tipo de trabajo para quienes aún no lo hacen.
La clínica que los practicantes traen a la RPA refiere a temas de infancia y adolescencia, abuso sexual, violencia doméstica, vulneración de derechos, maltrato, salud mental, salud pública, salud de la mujer y del niño, urgencia subjetiva, tratamiento clínico de la toxicomanía, autismo y psicosis, estrés agudo, supervisión institucional, psicoanálisis aplicado a la terapia, la articulación de cuestiones de género y diversidad, y el analista como un objeto portátil en la ciudad. Esta práctica clínica se realiza en diversas instituciones de los ámbitos de la justicia, la extensión universitaria, la salud pública, la salud mental y la educación, como hospitales generales, hospitales psiquiátricos y residencias de psiquiatría.
Servicios y colectivos que figuran en el formulario de inscripción de la RPA y donde se realizan actividades de psicoanálisis aplicado: PAUSA (Buenos Aires), centros de salud ( C.A.P.S de La Plata e Mendoza), Hospital Italiano e Hospital de San Isidro (Buenos Aires), Hospital Penna (Bahia Blanca), Hospital Interzonal General de Agudos Prof. Dr. Rodolfo Rossi (La Plata, Buenos Aires),Hospital de Niños Sor Maria Ludovica de La Plata, Hospital Dr. Alejandro Korn de Melchor Romero, Servicio de salud Mental UNLP, RPA da EBP-Seção Bahia (Salvador), PsiU (Salvador), Clin-a (São Paulo), CLIPP/EBP-seção São Paulo (São Paulo), Projeto Rolê (São Paulo), Hospital das Clínicas (São Paulo), ICPOL (Florianópolis), Clínica de Atendimento na Escola Marista (Florianópolis), Instituto CIEC (Cordoba), Equipo de Acompañamiento a Testigos y Querellantes en los Juicios de Lesa Humanidad (Mendoza), Projeto Viravolta (Belo Horizonte), Projeto Desembola na Ideia (Belo Horizonte), Coletivo Traço (Belo Horizonte), Coletivo Freud nas Quebradas (Belo Horizonte), Centro de Atenção Psíquica Freud Cidadão (Belo Horizonte), Clínica Social de Psicanálise e Psiquiatria (Belo Horizonte), CERSAM (Belo Horizonte), Antena clínica (Bilbao e Bahía Blanca), Aldeias indígenas brasileiras, Hospital da UFRJ (Rio de Janeiro) e CAPS-infanto-juvenil (Rio de Janeiro, Vitória e Ciudad de Mexico).
Para nuestras dos Conversaciones – la primera, con 119 participantes, el 10 de mayo de 2025; la segunda, con 80 participantes, el 5 de julio de 2025 – recibimos 36 textos de colegas vinculados a las tres Escuelas – a quienes agradecemos nuevamente por el aporte fundamental que sus notas clínicas aportaron a nuestra investigación –, dejándonos sorprendidos por lo que esta investigación produjo, a partir de vectores que guiarán nuestros próximos encuentros. Podemos afirmar, junto con Fernanda Otoni, presidenta de la FAPOL, que hoy contamos con una red de psicoanálisis aplicado en Latinoamérica, entendiendo «red» de forma diferente a las políticas burocráticas de Salud Mental, que forman parte de la fantasía del conocimiento total del discurso del amo contemporáneo. Como dijo Laurent en un texto preparatorio para el Congreso Pipol 96: «La red es la palabra mágica, el lema que permite, desde el punto de vista del discurso del amo, articular a los individuos, cualesquiera que sean sus prácticas, públicas o privadas, en grupo, en procesión, en un discurso común. (…) La tarea del discurso del amo es establecer sus redes», lo cual no es nuestra tarea como analistas: «Nuestra [tarea] es aprender que todos se sienten solos allí». ¡Que todos se sientan solos, es decir, que sean una excepción!
La excepción se opone a la red, como se opone a la regla, cuya naturaleza es no tolerar la excepción. Lo que nuestra investigación sobre la RPA pretende hacer es precisamente deconstruir la red de atención que se le ofrece. Si bien sabemos que somos actores de ciertas redes que nos constituyen, y que el Otro del lenguaje es la red de redes, es necesario distinguir qué red proponemos con RPA. Ciertamente no la red «predeterminada», con su protocolo de servicio formateado y fundamentalmente anónimo, sino una red como una oferta que se puede hacer al sujeto para que pueda comprenderla y moldearla a su manera, construyendo así un lugar de inscripción, así como un lugar de direccionamiento.
Una apuesta por el dispositivo de la conversación
J.- A. Miller nos recuerda en “La conversación de Arcachon. Casos raros – Los inclasificables de la clínica psicoanalítica” (1999) que “entrar en conversación es entrar en un juego con partenaire considerados pares, y de los que no se espera otra cosa más que el placer de jugar bien. No se juzgará por la técnica ni por los resultados. Mientras que todo discurso profesional apunta a persuadir, y está más o menos premeditado preparado, en la conversación festiva lo imprevisible reina, con él la improvisación, la prontitud del trazo, la ocurrencia de la réplica, que desconciertan los cálculos a los que está acostumbrado el orador profesional. Si hay una retórica de la conversación, es lo que queda de la retórica cuando se ha olvidado todo: la dicha de la expresión, la rapidez, la claridad, la vivacidad.”
Dejarnos enseñar por los casos clínicos en un espacio de conversación permanente, orientados por la pregunta “Hablar de lo traumático” durante un período de tiempo ha sido nuestra apuesta en un deseo por ir haciendo y consolidando un trabajo en red. Privilegiar el caso y lo que él nos enseña, ha permitido pesquisar y detenernos a leer lo que hacemos y cómo hacemos para infiltrar e instalar algo del discurso analítico en los ámbitos institucionales más variados y singulares dando lugar al decir del sujeto y a su singularidad. Ello no es sin un deseo de analista que permite al practicante orientarse y saber maniobrar con el discurso del amo, (sus ideales de hacer el bien, de adaptar, sanar, evaluar, diagnosticar…) incluso de servirse de él para abrirle un espacio, ubicando la rendija por donde se haga posible entrar.
Propusimos entonces una investigación orientada por el espíritu de dejarnos enseñar por la clínica, dejarnos sorprender: ¿Qué podemos extraer de las experiencias que cada uno acopia en su trabajo institucional, discutiéndolas en conjunto, en la dinámica de una conversación, cuyas resonancias seguramente permitirán a cada uno avanzar en sus reflexiones? Nos presentamos como equipo de coordinación de la RPA, invitando desde lo hetero en nuestras funciones y en este amplio mapa federativo, encargados de seguir haciendo existir esta Red y amplificarla. Convite a participar cada uno de nosotros, -con nuestra “cadauneria”, como señala J.-A. Miller en su curso Extimidad (2010), cuando señala que es preciso distinguir el goce particular de cada uno y el modo de goce que se elabora, se construye y se sostiene en un grupo, en el nivel de cada uno- convocando a participar en una investigación de colegas anudados a grupos institucionales o carteles, donde en ese lazo se estudie aquello que no marcha de un caso, las dificultades, sus impasses. Apostamos a que no se trate de enseñar nuestra clínica sino más bien de dejarse enseñar por ella. Trabajo de investigación, invitación a presentar casos, cernir un punto donde un caso nos sorprende, esos puntos de hiancia, discontinuidad que implica, a veces un efecto de formación para el analista. ¿Qué enseña este caso? ¿Qué enseña eso que cae del caso como “cassus”, siguiendo su raíz latina? Nos orientamos por lo que cae, no se trata de ideales, sino más bien de un resto fecundo, un divino detalle que en una relectura transforma un relato o material en un caso. Trabajo entre decir, leer y escribir que requiere de un tiempo con otros, donde se cocina un saber hacer. Apuesta política, epistémica y libidinal.
Algunas particularidades del dispositivo que implementamos para sostener nuestros encuentros de este año en el marco de nuestra investigación:
- Nos propusimos realizar dos encuentros clínicos de conversación.
- Se presentarían tres casos cada vez, tratando de que sean uno de cada escuela en cada encuentro.
- Seríamos nosotros mismos, los coordinadores de la RPA, quienes planteáramos una pregunta a cada caso intentando que tocara alguna cuestión central del material, un obstáculo, un punto vivo, que tuviera especial relación con nuestro tema.
- El coordinador que realizaba la pregunta lo haría sobre un material que fuera de una Escuela distinta a la propia.
- No convocaríamos a comentadores externos, nos interesaba que la palabra circulara entre pares, evitando la localización del saber en un solo lugar.
- Enviamos previamente los casos a miembros de las escuelas que se habían anotado para participar en los encuentros, y los invitamos a -si querían- realizaran alguna pregunta para animar la conversación.
- Una vez presentados los casos y formuladas las preguntas de los coordinadores de la RPA, todos los presentes -incluidos los que presentaron los casos- debían levantar la mano para intervenir, con el objetivo de que el caso se volviera un material de trabajo colectivo, y no ya perteneciente al practicante que tendría respuestas previas sobre ello.
Las conversaciones
Participaron en la primera mesa:
- Soledad Alvarado, por la NEL- Lima.
- Marisa De Vitta, por la EBP – Belo Horizonte.
- Valeria Elia, por la EOL – Buenos Aires.
Los casos presentados generaron discusión acerca del alcance de la escucha del inconsciente en una institución, con ejemplos clínicos de apariciones de formaciones del inconsciente en el marco de las relaciones transferenciales.
Participaron en la segunda mesa:
- Zulma Juchani por la NEL – Cochabamba
- Ana Paula Ribeiro por la EOL – Buenos Aires
- Luis Fernando Duarte Couto por la EBP – Belo Horizonte
Los tres casos conformaron un conjunto que permitía orientar el debate con relación a la incidencia y los efectos de la presencia del psicoanalista en la institución
A continuación, se destacan algunos puntos, piezas sueltas, que surgieron en la discusión que consideramos cruciales para nuestro trabajo de investigación:
- Orientar la escucha hacia la huelga de la cultura
En el primer encuentro María Laura Errecarte hizo referencia a Miquel Bassols en la Conferencia: “La llamada perdida del trauma del trauma y la respuesta del psicoanalista”, en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata, en 2014. Allí se señalaba que el trauma está fuera de toda simbolización pero que retorna, mostrando la cercanía con un real: “No es tanto aquello que le ocurrió, sino (…) aquello que desde entonces no cesa de no ocurrirle y que pide ser realizado”.
Durante el encuentro, pusimos de relieve ese instante donde una bomba está a punto de estallar tic tac, tic, tac– que a veces es solo sonido al que no puede ponérsele palabras. El analista se ubica en ese tic tac, es su partenaire tic tac contingente, singular. Esta cuestión hizo resonancias en algunos comentarios.
Así Ana Paula Ribeiro trajo en el segundo encuentro una cita de Lacan del Seminario 17: “Si se quiere que algo funcione, que gire (no es por progresismo, es tan solo porque no puede dejar de girar. Si no funciona chirría, en el punto donde las cosas plantean problemas en el nivel del asentamiento de algo que se escribe a”. Se pregunta Lacan “¿qué puede esperar esto”? Entonces sugiere el procedimiento clínico de “auscultación, para todo aquello que permanece vivo del cuerpo, lo que queda de saber, ese crío, porque no, esa mirada, este grito, esos berridos, ladra”…
Acentuamos hacer lugar a la escucha atenta de eso que chirría, ruidos sonidos disarmónicos, orientación que podría permitir cernir un punto vivo de lo traumático en juego. Sonidos más que palabras, “la huelga de la cultura”, termina diciendo Lacan en dicho seminario, sobre el poder de los imposibles.
Frase de Richard Strauss: “Las palabras suenan, pero los sonidos hablan”. El significante asemántico. La sonoridad de las palabras. La lalangue. El registro de la resonancia como la potencia para impactar sobre las marcas de forma más inmediata y genuina que el sentido y dar lugar a la expresión de lo inexpresable
- Promover la infiltración lacaniana
Una cuestión interesante para seguir trabajando es el lugar que ocupan los Testimonios clínicos hoy, considerando que se trata de un «encuentro con el analista», una cita psicoanalítica presenciado por un equipo clínico que trata el caso, que puede generar un saber nuevo, basado en la subjetividad y singularidad del entrevistado, cuyo discurso se toma en cuenta no solo para confirmar o verificar algo ya conocido, sino para reorientar la conducta del tratamiento. ¿Habría una actualización sobre las «presentaciones de pacientes»?
Dispositivo sin dudas de gran utilidad para la formación de los analistas, para la formación de equipos de trabajo, y como nos transmitió el colega brasileño, Luís Fernando Duarte Couto, con efectos subjetivos para quien se presenta a testimoniar. Fernanda Otoni, al inicio de esta red, se preguntaba si podríamos dar cuenta de cierta «infiltración» de la orientación lacaniana en las instituciones latinoamericanas, pensando en la institución como Otro y en las maniobras del analista con ella, en un esfuerzo por producir un giro en el discurso, para discernir − con los otros − lo real de cada caso. Un “caballo de Troya” infiltrado en el discurso del amo, un S1 vaciado para hacer espacio para el sujeto. Este dispositivo nos permite comprobarlo.
- Diferenciar el accidente del trauma
Diferenciar el accidente, el encuentro, el suceso traumático del trauma como agujero, permite orientarse en la práctica. Abrir y privilegiar el decir del sujeto puede dar lugar a “lo que chirrea”, “lo que no anda, o no cuadra”, “lo que no tiene sentido” posibilitando la emergencia del parlêtre (que a veces llega en posición de objeto) y sus marcas de goce traumático que al ser alojadas, interrogadas y trabajadas pueden llegar a conmover la posición del sufriente concernido en lo que le pasa.
En una misma línea verificamos la importancia de sintomatizar el trauma. ¿Qué es lo que hace que un acontecimiento adquiera valor de trauma? La presencia del analista y de su acto es crucial en esa relación. El caso de Carolina Kohan de PAUSA, por ejemplo, transmite que lo traumático para un sujeto no fue un accidente ocurrido en su infancia donde fallece parte de su familia sino una intervención en su tráquea realizada en urgencia para salvarle la vida. Un síntoma en su voz da cuenta de ello.
Relación del mito con el trauma: “Lo interesante de los mitos no es si sucedieron o no, sino que lo interesante es que no dejan de suceder”.
- Lo insoportable para el sujeto / Lo insoportable para la institución
Cómo hacer con lo insoportable que se abre en dos vertientes: lo insoportable para el sujeto que acude a una institución o es llevado a ella, pero también para la institución misma. Varios casos han dado cuenta de ello. Los efectos de la presencia del analista se dan, en el sujeto, pero también logran, en ocasiones, concernir al practicante y al equipo de trabajo rebasado por lo insoportable. Lo inesperado, inherente al trauma, es tanto más insoportable cuanto que contradice el programa científico, que tiende a absorberlo, impregnándolo de consistencia, obligando al sujeto a hablar de su trauma hasta el punto de convertirlo en su propia historia, instalándolo en una versión de goce derivada de su fantasma. El fantasma se aloja entonces en el agujero resultante del trauma, eternizando, en el mismo movimiento, el real que él revela. El sujeto no tiene más opción que congelarse en un estatus de “traumatizado”, víctima de la contingencia. El trauma, entonces, puede convertirse en un proveedor de sentido, pero con un sentido único, fijando al sujeto en la trampa de una causalidad en la que se sumerge.
- Cómo el psicoanálisis se acerca a lo traumático
- Hace hablar a las personas, abraza los sueños, poder hablar para sortear la ausencia traumática de una pérdida irreparable;
- Apoya la normalización del horror para albergar lo traumático en la excepción;
- Sostiene el tiempo de espera necesario, bajo transferencia, para que el significante que localiza lo traumático pueda, más allá del significado impuesto por el discurso del amo institucional, querer decirle algo al sujeto;
- Trata el sentido a través del sin-sentido, extrayendo los significantes maestros;
- Trata el aspecto traumático del lenguaje a través de la escritura formal del síntoma;
- Considera que tratamos con sujetos divididos entre el efecto de los significantes y el objeto de goce de este Otro del significante.
- Establece una distancia entre los eventos traumáticos en sí mismos y las palabras del sujeto sobre el evento «traumático»;
- Desaloja la singularidad y la posibilidad de la propia enunciación respecto a las marcas traumáticas; haciendo diferenciación entre la catarsis y la elaboración de un sinthome.
- La función del psicoanálisis aplicado en la institución
Se trata de oponerse a una concepción totalitaria, a la exigencia del amo de lo que sea la urgencia, el duelo, la normalidad o la familia, de que las cosas funcionen bien y de que el síntoma no lo obstaculice, es decir, su estímulo para desarrollar el goce de los sujetos, en lugar de tratarlo: una exigencia de significado basada en la evidencia que nutre el síntoma, oponiéndose a la producción de significantes para regular su mundo subjetivo. Y de decir sí a los hallazgos de cada sujeto, a la palabra justa para decir el real a lo que se está confrontado, porque esta puede constituir un punto de anclaje para el goce.
Más que cubrir el trauma de sentido, para los psicoanalistas se trata de apostar en lo real develado por el trauma, reconocer el lugar de un imposible de decir, apoyarse en él para abrir, de nuevo, el campo de los posibles. Para retomar lo que Lacan indicó en «La psiquiatría inglesa y la guerra» (Otros escritos, 1947), se trata de «encontrar en el impasse mismo de una situación la fuerza viva de la intervención». Todo tratamiento del trauma pone en juego una no relación fundamental entre el sujeto y el lenguaje. La entrada en el mundo del lenguaje ya es traumática.
COORDINACIÓN DE LA RPA:
EBP: Isabel do Rêgo Barros Duarte y Musso Greco.
EOL: Eugenia Serrano y Maria Laura Errecarte.
NEL: Laura Arciniegas y Viviana Berger.