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Por Ximena Rojas Paz Soldán

 

A partir de una experiencia laboral vivida como fallida, en lo que se refiere al trabajo con niños autistas, es que hace un tiempo me interese en conformar un cartel en el que, entre otras cosas, trabajamos textos sobre autismo. La pregunta en principio parecía estar orientada a ¿Cómo se hace un diagnostico de autismo? Cómo se trabaja el autismo? con el tiempo y el trabajo en el cartel, tomo varias formas y develo en realidad otras preguntas en relación a mi propia practica con niños; entre ellas empezar a pensar que implica el encuentro con un niño autista en la practica analítica.

Conversando con los colegas que integran el cartel, quienes se encuentran además trabajando en instituciones orientadas al trabajo con niños, identificamos que la orientación que predomina en nuestro medio, en lo que se refiere al autismo, tiene que ver con ofertas que se centran en el cambio, modificación, eliminación y desarrollo de conductas y comportamientos que aseguren la inserción de los niños a los distintos espacios sociales.

Esta conversación provoca inmediatamente una pregunta por la propuesta del psicoanálisis acerca del trabajo clínico con niños diagnosticados con autismo, en otras palabras, ¿Cómo pensar la practica analítica en el campo del autismo?

Jean Claude Maleval en “El autista y su voz” señala: “En vano se intenta aprender el autismo a través de la suma de síntomas; No es una enfermedad­” Es un funcionamiento subjetivo singular.”[1] Pensar el autismo como un funcionamiento subjetivo singular permite no perder de vista que, también y sobre todo en el autismo se trata de lo singular, no es por la vía de la enfermedad que se intenta hacer un lazo con el niño autista, por lo tanto no se trata de la lógica de curar, se trata más bien de ofrecer un lugar donde aquello singular, aquello que puede ser visto como diferente pueda desplegarse y manifestarse.

Entonces a diferencia de otras ofertas, donde lo singular no tiene lugar, no es tomado en cuenta, o es más bien aquello que tiene que reducirse, desaparecer, el psicoanálisis ofrece un tratamiento distinto de lo singular, lo singular se escucha.

Esta escucha de lo singular implica , que como orientación , no hay dos sujetos iguales, en el caso del autismo invita a pensar en que no se trata de reducir lo singular a síntomas comunes, no hay dos autistas iguales, Maleval señala: “todas las practicas psicoanalíticas tienen en común el hecho de preconizar el respeto de lo singular y su no disolución en lo universal”[2], una manera de poner en acto este respeto es escuchar aquello singular, alojar eso que muchas veces, sobre todo, en el autismo no encuentra lugar, si se logra escuchar lo singular podemos evitar que el sujeto se pierda en las categorías universales.

Encontrarse con un sujeto autista implica, entonces, entre otras cosas, escuchar desde un no saber anticipado, pues lo que no se puede anticipar es aquello que tiene que ver con lo singular, “Diagnosticar implica tener en cuenta en cada caso los efectos singulares de esta determinación inconsciente. De hecho para saber diagnosticar conviene poner más bien en suspenso lo que ya sabemos a partir de observaciones anteriores”[3], poner en suspenso lo que ya sabemos y dejarse sorprender por aquello singular de este funcionamiento subjetivo.

Las conversaciones y trabajo con los colegas del cartel han llevado, entre otras cosas, a preguntarse sobre el lugar de lo singular en las instituciones donde trabajan, y en la práctica con niños. De esta manera una colega del cartel se pregunta ¿si será posible trabajar programas de modificación de conducta anteponiendo y partiendo de lo singular de cada niño?, otra colega señala que en un punto trabajar con niños implica estar confrontados a un enigma, es necesaria la posición del no saber para poner en marcha la escucha analítica.

Sin duda, en la practica analítica con sujetos autistas, la apuesta es por la escucha de lo singular, teniendo en cuenta que el sujeto autista tiene formas particulares de manifestar aquello singular y que estas formas no son siempre fáciles de soportar “Es obvio que no van a dirigirse a nosotros como esperaríamos, y es cierto que esto puede causar un enorme sufrimiento”[4]. Encarnar ese lugar que conviene al trabajo con sujetos autistas esta atravesado por la formación teórica, la practica y supervisión clínica, y el análisis de cada uno , donde aquello singular del analista encuentra, también, un lugar donde es escuchado con respeto.

Ximena Rojas Paz Soldán, Asociada Nel / Delegación La Paz


BIBLIOGRAFÍA

  • Maleval, Jean Claude. El autista y su voz.Gredos,Madrid,2011,P.21.
  • Maleval, Jean Claude. ¡Escuchen a los autistas!. Grama, Buenos Aires,Argentina,2012,P.10.
  • Ruiz Iván. Otras voces escritas. Gredos, Madrid, 2019,P.80.
  • Carbonell Neus, Ruiz Iván. No todo sobre el autismo. Gredos, Madrid, 2019,P.84.

NOTAS

  1. Maleval, Jean Claude. El autista y voz. Grama, Madrid,2011,P.21.
  2. Maleval, Jean Claude.! Escuchen a los autistas!. Grama, Buenos Aires,Argentina,2012,P.10.
  3. Bassols Miquel. Otras voces escritas.Ruiz Iván.Gredos, Madrid, 2019,P.80.
  4. Carbonell Neus, Ruiz Iván.No todo sobre el autismo. Gredos, Madrid, 2019,P.84.