
Queridos colegas, amigos, miembros de la Federación Americana de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana, Fapol, es un honor inmenso y una profunda emoción estar hoy aquí, frente a ustedes, como en cada oportunidad que la Fapol se reune.
Hoy finaliza una nueva etapa del Bureau de la Fapol, como habitualmente, cada 2 años.
Por lo tanto, este encuentro marca un nuevo comienzo, un nuevo capítulo en la rica historia de nuestra Federación, y me llena de alegría compartir este momento con cada uno de ustedes.
Es interesante el título que el Bureau a elegido para este encuentro, “La erótica del tiempo”.
J.-A. Miller desarrolló, con cierto detalle, la erótica del espacio y del tiempo, mostrando como el espacio concierne sobre todo al deseo. El tiempo también moldea nuestro deseo. Deseamos lo que fue, lo que será, lo que es inalcanzable. Saber que el tiempo pasa, que las oportunidades se agotan, nos impulsa a vivir con mayor intensidad, a desear con más fuerza.
En relación con el tiempo, lo que hoy nos reúne, como cada 2 años, y al decir 2 años nos estamos refiriendo al tiempo, podemos decir que, si bien transcurre en el espacio, hablamos sobre el tiempo ya que nos referimos a un movimiento, a un cambio, y ese desplazamiento en el espacio, transcurre en el tiempo.
Con Lacan aprendimos que hay una doble dimensión del tiempo, por un lado, el tiempo que pasa, el tiempo que transcurre, en nuestro caso: 2 años, desde el 2024, donde asumió el Bureau que hoy permuta, hasta hoy, 2026; ésta es la dimensión del tiempo que pasa, pero la otra dimensión del tiempo que propone Lacan es la del tiempo retroactivo; tiempo que tiene como efecto de significación, todo lo que en estos 2 años el Bureau logró realizar.
Por eso, antes de referirnos al tiempo futuro, es necesario la retroacción, esa que se dirige al pasado para reconocer y valorar los efectos del trabajo realizado durante estos dos años. Y no me cabe ninguna duda, que estos efectos son sorprendentes, producto del trabajo constante y atento que realizó este Bureau.
Por eso, permítanme en primer lugar, expresar mi más sincero agradecimiento a las autoridades salientes.
En primer lugar, y con todo mi afecto, a Fernanda Otoni, hasta hoy la Presidente que llevo adelante un trabajo sostenido y fundamental para nuestra Federación. Su dedicación, su visión y su arduo trabajo han sido fundamentales para el crecimiento y la consolidación de la Fapol, algo así, como un faro del psicoanálisis lacaniano en nuestro continente.
Mi agradecimiento tambien a la Vicepresidente, Gabriela Camaly, a quien conozco personalmente desde hace muchos años y con quien he compartido momentos de trabajo en nuestra querida Escuela, la EOL. Y a María Hortensia Cárdenas, en su función de Secretaria, con su calidez y profesionalismo que siempre la ha caracterizado.
Este Bureau ha sembrado semillas de conocimiento, ha fomentado el debate y ha guiado a todas las instancias de la Fapol, con sabiduría y sobre todo con un profundo compromiso.
Tanto los Observatorios como las Redes han crecido, se han multiplicado y han realizado avances significativos en estos últimos años.
Vuestro legado perdurará en cada uno de nosotros.
No debemos olvidar que el comienzo de la Fapol no fue sencillo, la búsqueda de un acuerdo con las tres Escuelas de América llevó su tiempo. No fue fácil encontrar una aceptación de cada una de las Escuelas al trabajo en común. En este sentido, señalo una gran diferencia entre los primeros años del funcionamiento de la Fapol y el momento actual donde todo fluye y el trabajo en conjunto entre las tres Escuelas marcha al unísono.
Hoy, recibimos con entusiasmo y esperanza a las nuevas autoridades de la Fapol.
Decir nuevas autoridades es relativo, ya que contamos con el cambio en el titulo de la función, pero cuidamos que los colegas que ocupan esas funciones, hayan participado ya en su conducción; pensamos que era la manera eficaz para poder sostener luego, el trabajo futuro.
Es por eso que tanto Gabriela Camaly como Maria Hortensia Cardenas siguen perteneciendo al Bureau pero en funciones diferentes. Gabriela Camaly como Presidente y Maria Hortensia Cardenas como Vicepresidente.
La novedad es la inclusión de Elisa Alvarenga a quien agradezco su aceptacion para ocupar el lugar en la Secretaría del Bureau. Pero si bien Elisa entra en esta permutación, no es la primera vez que se conecta con la extensión del psicoanálisis en América Latina. Recordemos que Elisa fue Presidente del Consejo de la AMP – América. Ese espacio fue el antecedente de la Fapol. La Amp – América funcionó hasta que se fundó, por iniciativa de J. A. Miller, la Fapol. Por lo tanto tiene un recorrido realizado en relación con el psicoanálisis en Latinoamérica, que le permitirá asumir su función con total conocimiento del tema. Su elección es un testimonio de la confianza que nuestra comunidad deposita en su persona.
No me cabe ninguna duda que las tres colegas asumen este liderazgo con la misma pasión y dedicación que las ha distinguido a lo largo de sus trayectorias.
Conozco vuestro compromiso con la profundización del pensamiento lacaniano, con su apertura al diálogo con otras disciplinas y con el deseo de hacer de la FAPOL un espacio aún más vibrante y relevante para el psicoanálisis contemporáneo. Su energía renovada y sus nuevas ideas son un soplo de aire fresco que nos impulsa a seguir adelante.
El objetivo fundamental de la Fapol es la acción lacaniana. Nuestra función es entrar en diálogo y tener una incidencia en temas de preocupación y de discusión que se presentan en cada uno de los países donde nuestra Federación tiene lugar. Nuestro desafío es poner al psicoanálisis en articulación con los discursos de la cultura actual, con el avance de la ciencia y sus efectos, buscando un posicionamiento en sintonía con esos avances.
Nuestra responsabilidad es tratar de marcar las paradojas de ese avance como también registrar que es lo que han aportado esos avances al psicoanálisis.
Las Redes y los Observatorios son los encargados de responder a estos principios fundadores de la Fapol.
El psicoanálisis de orientación lacaniana no es solo una teoría o una técnica; es una pasión, una forma de estar en el mundo, una búsqueda constante de la verdad sobre el ser humano.
Lacan nos enseñó a escuchar lo que no se dice, a ver lo que se esconde, a desafiar las certezas y a abrazar la incertidumbre.
Confío plenamente en que, bajo el liderazgo de las nuevas autoridades, la Fapol continuará floreciendo y expandiendo su influencia.
Sé que juntos, como comunidad, podemos superar los desafíos que se presenten y construir un futuro aún más brillante para el psicoanálisis lacaniano en América.
Sigamos cultivando el diálogo, la colaboración y el respeto mutuo. Sigamos aprendiendo, investigando y transmitiendo el legado de Lacan a las nuevas generaciones. Y, sobre todo, sigamos manteniendo viva la llama de la pasión por el psicoanálisis, esa pasión que nos une y nos da sentido.
Les deseo a las nuevas autoridades el mayor de los éxitos en su gestión. Cuenten con mi apoyo incondicional y con el de toda la comunidad de la Fapol.
Que este nuevo comienzo sea un espacio de encuentro, de aprendizaje y de inspiración para todos nosotros.
En la etapa que se abre, renovemos nuestro movimiento que, como ya sabemos representa las bodas entre el espacio y el tiempo.
Muchas gracias y bienvenidos.
Flory Kruger