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“La diferencia sexual no existe en el inconsciente real,
en el registro del inconsciente tal como J-A. Miller lo
ha abordado en la última enseñanza de Lacan. (…) Es
con la última enseñanza de Lacan que podemos entrar hoy
en una conversación con los discursos de género y
con lo sujeto contemporáneo”. (Miquel Bassols)

 

Durante los dos últimos años, en el Observatorio de Género, Biopolítica y Transexualidad de la EBP, hemos desarrollado un programa de trabajo y estudio sobre el tema general: «Sexuación, Identificación, Nominación: soluciones a lo real del sexo». En varias de nuestras reuniones de trabajo pudimos contar con la presencia de colegas de la Escuela e invitados de otros campos del saber que vinieron a sumar información y nuevas cuestiones.

El 26 de noviembre de 2021 tuvimos el privilegio de contar con la presencia de Miquel Bassols para una conversación en torno a su libro «La diferencia de los sexos no existe en el inconsciente«.

En la primera parte de la conversación Miquel Bassols respondió a cuatro preguntas previamente preparadas por los responsables del Observatorio. En la segunda parte, tuvimos intervenciones de integrantes de los tres Observatorios y de algunos colegas que han seguido de cerca nuestro trabajo como Fabián Fanjwaks y Domenico Cosenza.

La conversación fue muy rica, con puntos y aclaraciones muy importantes por parte de Bassols acerca del estatuto de la diferencia sexual en el inconsciente, de la diferencia entre “femenino” y “feminidad”, de la posición del psicoanálisis frente a los discursos de género y al sujeto contemporáneo, entre otros.

Se puede acceder al vídeo completo de esta conversación en:

A continuación, el texto de las cuatro preguntas dirigidas a Miquel Bassols:

PREGUNTA 01

En Brasil, hay un personaje muy emblemático en lo que respecta a la subversión de teorías y clasificaciones de los manuales de psiquiatría contemporáneos: la travesti. Identificada con el universo de la feminidad, la travesti rechaza el hecho de declararse mujer y, pocas veces, recurre a cirugías de reasignación sexual. En lo popular, es asociada a la exageración, al disfraz, a la criminalidad, a la prostitución y al HIV-SIDA. Mas allá de la descripción que pueda tener, la travesti toma un lugar político que se acciona en determinados contextos, al afirmar la existencia de cuerpos que no encuentran cupo en el discurso científico que creó el ideal “higienizado” de la transexualidad.

La vulnerabilidad de esa gente es corroborada a través de data oficial que lo ubica a Brasil como el país que más mata travestis en números absolutos. Por otro lado, el país también tiene el primer lugar de consumo de pornografía que explota esos cuerpos. La manutención del pene es justificada por muchas de ellas como algo esencial para el mercado del sexo. De hecho, hay datos que indican que muchos hombres, usualmente casados con mujeres, las buscan a las travestis con el fin de ser penetrados. La cuestión es que son esos mismos hombres los que las desprecian, las lastiman y las matan por las calles, con maestría en su crueldad.

¿Cómo se puede explicar este fenómeno? ¿Cómo pensar, a partir del psicoanálisis de orientación lacaniana, la adoración y el odio que movilizan estos cuerpos?

 

PREGUNTA 02 

Lo femenino: ¿entre rechazo y defensa?

Usted habla de la desautorización de lo femenino como una alternativa de traducción a lo que se tradujo del alemán en el texto de Freud “Análisis terminable e interminable” como rechazo.

Nos interesa plantear esta cuestión pues ante la presentación de casos de sujetos trans dentro y fuera de las actividades del Observatorio, la pregunta que insiste es cual es el estatuto del rechazo en juego. Doménico Cosenza[1] ha hecho toda una investigación y publicado un libro donde declina las diferentes modalidades del rechazo en la clínica de la anorexia, valioso material que también hace parte ahora de nuestra investigación.

Comenzamos orientándonos a partir de un texto de Miller “Modalidades del rechazo”, pronunciado en las VIII jornadas del Campo Freudiano en Madrid, de 1991, publicado en “Conferencias en España”[2]. Allí JAM va a referirse al texto de Freud “La negación” (Die Verneinung), para declinar las diferentes formas de ésta y diferenciar finalmente la problemática fálica del final del análisis según la Verneinung (que sería, nos parece, la que Freud presenta en Análisis terminable e interminable), distinta del final del análisis según la defensa.

La Verneinung, recordamos con JAM, es un decir “no” al nivel de la palabra, es una negación concerniente al significante. En cuanto a la defensa, es la negación concerniente al goce imposible de negativizar.

Aquí introducimos una pregunta de un testimonio de pase de Elena Levy Yeyati[3], (recientemente publicado en Revista Lacaniana n° 29) que nos interroga: ¿La defensa es causa de lo imposible de negativizar, o nos defendemos de lo imposible de negativizar? Esta pregunta para nosotros está permeada por la cuestión del goce femenino como principio del goce como tal.[4]

Recordemos con Miller nuevamente en el texto antes referido, que es la pulsión freudiana el elemento imposible de negativizar, pues la pulsión siempre consigue obtener satisfacción.

Par terminar, sobre la defensa en el curso de Miller “Experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”[5], dice que “La defensa (que no recae sobre el significante como la represión) califica la relación inaugural del sujeto con lo real, que el abordaje de lo real se inscribe en primer lugar en términos de defensa…” (p. 50). Y luego un poco más adelante dirá que la defensa califica una relación con la pulsión.

¿Entonces, como pensar el rechazo cuando se trata del goce pulsional?  

¿Sería una buena orientación pensar la clínica de lo trans como una clínica diferencial de la certeza (formulada por François Ansermet sin desarrollar) junto con una clínica diferencial del rechazo o de la defensa de lo femenino?

Nota: Según José María Álvarez (in: Principios de una psicoterapia de las psicosis. Ed. Xoroi, p. 57-58), “el término defensa (Abwehr) proviene del verbo Abweheren, compuesto de la preposición Ab y del verbo wehr: colocar una barrera/bloquear. El verbo Abweheren significa rechazar, rehusar, hacer retroceder, mantener a distancia, protegerse de (algo). En alemán este verbo tiene algunas connotaciones un poco diferentes que en castellano tiene el verbo ‘rechazar’. Se usa para decir por ejemplo ‘rechazar a un enemigo’ (den Feind abweheren). En concreto, en este tipo de connotaciones queda implícito que a los enemigos sólo se los hizo retroceder, que no se los destruyó y que, por tanto, podrían regresar. El verbo Abweheren evoca el estado de estar listo para reaccionar. Representaciones intolerables, sexualidad, pulsión o castración, serán algunas de las referencias que motivarán la defensa. Los topes que indican lo que un sujeto puede y no puede soportar.” Esto nos hace pensar que entonces el rechazo es una de las modalidades de la defensa. En reciente presentación, el autor decía que la locura es una defensa radical, y la neurosis la planteaba como una defensa de la locura.

 

PREGUNTA 03

En el «Seminario 20: Aún», Lacan afirma que el goce femenino es un goce Otro: más allá del goce fálico, no aprehensible por el significante, indecible, del orden de la contingencia, con tendencia a lo ilimitado.

En tu libro “La diferencia de los sexos no existe en el inconsciente” dices (p. 51): «Este goce sin Outro puede experimentarse como alteridad radical incrustada desde entonces en el cuerpo, como un alien”. Ya en su libro “Lo femenino, entre centro y ausencia”, usted destaca la diferencia entre «la feminidad» y «lo femenino» y afirma (p. 43): “Lo femenino no tiene que ver finalmente con lo que se entiende por género. Lo femenino tiene, en todo caso, la virtud de lo neutro, más allá de la diferencia de género, más allá de la significación e la dialéctica de los sexos que nos representamos como géneros masculino y femenino. Podemos decir incluso que lo femenino es a-sexuado, en el sentido en que Lacan utiliza el término en su Seminario Aún”.

Desde esta perspectiva, cuando hablamos de «lo femenino» estamos en el espacio de la no-reciprocidad, de aquello que introduce la alteridad del sexo de una manera que el significante no podrá abordar. Hay que recurrir a otra lógica que no es la del significante. Tenemos así la lógica del objeto a asexual.

En el libro “Le sexe des modernes” (2021) Éric Marty afirma que el pensamiento de lo neutro en relación con lo sexual apunta a un afuera del sentido, a una forma de vacío totalmente contraria a la proliferación verbal que se maneja en el discurso LGBT+ contemporáneo. «El neutro es el grado cero de la significación, donde un signo – un signo neutro – marca una ausencia, una Una falla esencial, una carencia, definiéndose como no masculino ni femenino, ni uno ni otro, neutro, según la etimología latina» (p. 33).

En esta conversación con otros campos epistémicos, ¿cómo podemos formular la aproximación y separación entre «lo femenino» lacaniano y los conceptos de neutro y vacío?

 

PREGUNTA 04

Durante el X ENAPOL, realizado recientemente del 8 al 10 de octubre, comentando la presentación de los colegas de la Red Universitaria de la FAPOL, sobre los movimientos feministas y la cuestión trans en las Universidades de América Latina, Éric Laurent concluyó que la confrontación del psicoanálisis con el pensamiento y los movimientos surgidos del discurso de los Estudios de Género y las Teorías Queer es inevitable, ya está en marcha. “Esta posición viene de parte de los activistas más desenfrenados y va a implicar, digamos, una confrontación. Hay que hacerlo de la buena manera, pero creo que no se puede evitar la confrontación. (…) Creo que va a ser una constante ahora de confrontación entre el Discurso Universitario y el Discurso Analítico”.

En su libro “La diferencia de los sexos no existe en el inconsciente”, extrayendo consecuencias de la intervención de Paul Preciado durante las Jornadas Anuales de la ECF 2019, usted nos dice: “El malentendido está, pues, asegurado. Pero el malentendido es también la ley de toda conversación posible. Cuando dos está muy de acuerdo, no hay conversación, solo consenso sostenido em acuerdos tácitos. Y la conversación, cuando es analítica, pone siempre en cuestión los acuerdos tácitos” (p. 27).

Considerando que la «crisis de género» y la «cuestión trans» son paradigmáticas de la subjetividad de nuestro tiempo, ¿cómo superar la dificultad en nuestro debate con el campo de la Cultura y con otros discursos?

¿Cómo transmitir a otros campos del saber y al Otro social la subversión que Lacan produce cuando afirma que la subjetividad de todo humano se constituye y se sostiene en torno a un vacío, que no hay relación de complementariedad, que desde el trabajo con la palabra se toca lo real del goce; descompletando los universales desde la diferencia radical que introduce con la noción de no-todo?

Si, como dice Laurent, una cierta confrontación es inevitable, ¿cuál sería la «buena manera» de mantener el debate, sin refugiarnos en nuestros propios «acuerdos tácitos»?

[1] Cosenza, D. El muro de la anorexia. (Spanish Edition, 2013, ed. Gredos); A recusa na anorexia (Edição em português, 2018, ed. Scriptum).

[2] Miller, J-A. Introducción a la clínica lacaniana: Conferencias en España. Ediciones RBA, 2007.

[3] Yevati, Elena Levy – Los sonidos del silencio. Revista Lacaniana de Psicoanálisis, n° 29, 2021, p. 162-176.

[4] Miller, J-A. El ser y el uno. Curso de la Orientación Lacaniana, 2021. Lección del 02 de marzo de 2021.

[5] Miller, J-A. Experiencia de Lo Real en la Cura Psicoanalítica. Ed. Paidós, 2014.